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Por la presión vecinal, ABSA tendrá que mejorar

Mediante un recurso de amparo, en 9 de Julio se construirá una planta para filtrar el arsénico. Mientras tanto, la empresa reparte agua potable en bidones y sachets.
La nota de ABSA, confirmando el envío de agua ensachetada a sus clientes.

BulletLa nota de ABSA, confirmando el envío de agua ensachetada a sus clientes.

13.11.2012, 11:33:34 | Actualidad

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La unión hace la fuerza. Esa parece ser la consigna a la que apelaron los vecinos de 9 de Julio, en la Provincia de Buenos Aires, donde lograron que ABSA realice las inversiones necesarias para suministrar agua potable a la población.

En esa localidad ABSA controla la distribución del agua de red desde hace siete años, tras la caída de la concesión de Azurix.

El problema principal del suministro en la zona es la elevada concentración de arsénico, estimada en 0,09 mg/l, nueves veces más de lo aceptado por la Organización Mundial de Salud (OMS). Esta crítica situación eleva la incidencia del HACRE (hidroarsenicismo crónico regional endémico), enfermedad produce una mayor vulnerabilidad frente al cáncer y enfermedades digestivas.

La ciudad cuenta con 18 pozos, varios de ellos construidos gracias al amparo interpuesto por los vecinos hace dos años en la justicia de Mercedes. Ese recurso impulsado por diez amparistas reunidos en el grupo denominado “9 de Julio / Todos por el agua” fue respaldado en forma comunitaria por el Defensor del Pueblo de la Provincia.

Así se logró firmar un acta acuerdo entre la comunidad, la justicia, ABSA y el gobierno provincial. La empresa presentó un plan de obras que incluyó la construcción de nuevos pozos, recambio de cañerías, un anillo hídrico y una planta de tratamiento para la extracción del arsénico en la que ABSA invertirá 9 millones de pesos.

“En dos años hemos logrado que se hagan muchas obras”, relató Julia Crespo, una de las amparistas que inició la movilización.

CÒMO SE LLEGÓ AL AMPARO

“Decidimos movilizarnos preocupados por la contaminación del agua. Pedíamos los análisis en ABSA y no nos respondían. Pedíamos explicaciones en el municipio (gobernado por el radical Walter Batistella) y tampoco nos decían nada. Nos empezamos a comunicar por Facebook. Algunos decidimos hacer análisis en forma particular y los resultados fueron preocupantes”, relató Julia a El Ciudadano.

Luego del amparo impulsado en Mercedes, los vecinos lograron firmar un acta compromiso con la empresa provincial. En ese texto –rubricado por el ministro de Salud Alejandro Colia y la entonces ministra de Infraestructura Cristina Alvarez Rodríguez, entre otros funcionarios– quedó explicitado que el agua provista por ABSA no era potable y que por lo tanto era necesario realizar inversiones para remediarlo.

Asimismo, el Ministerio de Salud se comprometió a establecer en 9 de Julio un sistema de seguimiento del HACRE, al tiempo que se conformó un grupo de monitoreo de las obras.

Por otra parte la justicia le ordenó a ABSA suministrar bidones con agua potable a los 10 amparistas que impulsaron el reclamo en primer término, entre ellos Julia Crespo. Desde hace dos años reciben 24 litros por semana de agua envasada (menos de lo que el juez dictaminó). Hay otros 2.700 amparistas que aguardan la misma resolución consistente en la entrega domiciliaria de bidones.

Recientemente se logró una solución intermedia, de alcance comunitario. La empresa aceptó distribuir sachets de agua potable entre la población, a razón de 14 litros semanales por familia, obtenidos en una planta de ósmosis inversa y remineralización. El reparto de los sachets comenzaría este fin de semana.

“Sabemos que es una cantidad insuficiente y que es una solución transitoria, porque de todas maneras el pan que comemos en el pueblo, las pastas o la comida de los restaurantes se sigue haciendo con agua que contiene arsénico. Pero entiendo que son pequeños pasos que vamos dando y que siguen demostrando que el agua de red no es potable. Lo tomamos como herramientas de presión para que ABSA invierta en una solución de fondo”.

Esa “solución” es la construcción de 10 nuevos pozos y la “planta batidora” para la extracción del arsénico que estaría en funcionamiento el año que viene. El proceso licitatorio ya está en marcha y la inversión prevista ronda los 9 millones de pesos.

CONSEJOS PARA CAÑUELAS

Julia Crespo se comunicó con El Ciudadano luego de leer los últimos artículos que este medio publicó en su versión digital sobre la importante presencia de contaminantes en el agua de Cañuelas (arsénico, nitratos, coliformes y exceso de cloro) y la negativa de ABSA a brindar los análisis más recientes.

“Si ABSA no quiere dar los resultados de potabilidad del agua, es un motivo para desconfiar. Lo que tienen que hacer los vecinos –recomendó Julia– es buscar los puntos cercanos a los pozos y hacer análisis en laboratorios independientes, para tener información confiable. Es importante tener esa documentación; cuando presentamos el amparo en el Juzgado nos aceptaron todos los análisis que nosotros hicimos en forma privada”.

Por otra parte, la vecina de Nueve de Julio recordó que “Bromatología Municipal tiene que exigir que ABSA haga los análisis y los dé a conocer. Y si Bromatología no interviene, hay que pedirlos en el OCABA, el ente que debe controlar la calidad del servicio”.

Por último, Julia resaltó la necesidad de organizar un grupo vecinal independiente de los partidos políticos. “En el grupo de mi ciudad somos totalmente apartidarios y hacemos nuestros reclamos, caiga quien caiga. Si estos temas se politizan, la dirigencia pierde de vista el tema de fondo: que la gente se está enfermando”.

“La gente en los pueblos como Cañuelas ó 9 de Julio suele ser muy tranquila. Hay que concientizarla, sobre todo por los chicos. No hay que olvidar que los niños consumen la misma cantidad de arsénico que un adulto, y que en el cuerpo de ellos es mucho más alta la concentración y por ende más nociva. Son ellos los que van a sufrir en el futuro las consecuencias del agua contaminada”.

Quienes deseen comunicarse con Julia u otros amparistas, pueden hacerlo a través del espacio de Facebook: 9 de Julio, Todos por el Agua.

EL DATO

En abril pasado la Comisión Fiscalizadora del agua de 9 de Julio halló que en uno de los depósitos cisternas situados en una escuela de la ciudad el nivel de arsénico se encontraba en 0,09 mg/l, nueves veces más de lo aceptado por la Organización Mundial de Salud.

En Cañuelas la última medición de ABSA realizada en mayo, cuando tomó la concesión, arrojó un promedio de 0,043 mg/l en los ocho puntos relevados (cuatro veces más que lo aceptado por la OMS). Pero dos de los puntos testeados arrojaron 0,074 y 0,077 mg de arsénico por litro, es decir un nivel muy cercano al de la ciudad de 9 de Julio.

Pero eso no es todo. De las ocho muestras tomadas, sólo dos estaban por debajo de los 45 mg/l de nitrato, el límite fijado por el Código Alimentario. Las restantes seis muestras revelaban una presencia que oscilaba entre los 47,5 y los 105 mg/l. Además, en cuatro puntos de la red se detectaron coliformes (contaminación bacteriológica por materia fecal).

Durante tres semanas El Ciudadano reclamó los análisis correspondientes a los meses de junio, julio, agosto, septiembre y octubre, pero ABSA se negó a suministrarlos aduciendo que se trataba de datos demasiado técnicos, no previstos para darlos a difusión.

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