El Ciudadano Cañuelense - Edición Digital

EL TIEMPO EN CAÑUELAS

°C | °C

Cañuelas, 21 de agosto de 2018    N° de Edición On Line: 2650

Ediciones anteriores Tapa de la edición impresa

Procesan a la banda de las zapatillas

Once integrantes de un grupo sospechado de traficar drogas a España escondida en el calzado fueron procesados por el juez de la causa, Gustavo Meirovich. Entre ellos hay cuatro cañuelenses.
Gustavo Meirovich, titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 8.

BulletGustavo Meirovich, titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 8.

06.05.2011, 19:57:02 | Policiales

Achicar texto Agrandar texto
En los últimos días el titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 8, Gustavo Meirovich, dictó el procesamiento para el grupo de argentinos detenido el 11 de marzo en el marco de una investigación por tráfico de estupefacientes con destino a España.

Entre los procesados hay cuatro jóvenes de Cañuelas: Emiliano García Capararo (detenido en la cárcel-granja “Cañitas” de Fray Bentos); su hermano Néstor García Capararo (detenido en Buenos Aires); Guido Mangino (alojado en el Penal de Libertad, departamento de Colonia); y Santiago Amundarain, el único de los cañuelenses que fue excarcelado.

Ahora, en un plazo de entre dos y tres meses, la Cámara decidirá si deja firmes los procesamientos dictados por Meirovich.

Rodolfo Baqué,
el abogado de Amundarain, no quiso brindar detalles sobre la situación de su cliente, aunque indicó que fue excarcelado porque al momento de ser detenido en la frontera no tenía drogas en su poder.

Junto con Amundarain también fue liberada la chica que viajaba con él, Sofía Quiroga, domiciliada en Lomas de Zamora, aunque ambos siguen vinculados a la causa.

LA INVESTIGACIÓN

Esta semana el Dr. Gustavo Meirovich recibió a El Ciudadano en su despacho de Avenida de los Inmigrantes 1950, en el porteño barrio de Retiro. Si bien el magistrado se negó a suministrar los nombres de los imputados y el rol que cada uno desempeñaba en la red, brindó algunos detalles sobre la investigación.

A fines del año pasado fue detenida una “mula”, lo que en un primer momento fue considerado como “un caso más”. Sin embargo, en su declaración ante Meirovich la chica mostró en su perfil de Facebook la lista de amigos vinculados a la red de tráfico y contó de qué manera cada uno de ellos había sido reclutado en boliches y centros nocturnos. “El Facebook los delató”, aseguró el magistrado a este diario.

Con esos datos el Juzgado realizó seguimientos e intervino teléfonos. Así se pudo determinar que ocho personas partirían el 15 de marzo en un crucero desde el puerto de Buenos Aires, con destino a España.

La droga (a razón de un kilo por persona) sería trasladada escondida en la doble plantilla de las zapatillas.

Para aumentar la capacidad de carga, utilizaban calzado estilo “skaters”, incluso de número mayor al que les correspondía.

Unos días antes del procedimiento programado por Meirovich, un llamado lo despertó en su domicilio, avisándole que algunos integrantes del grupo se estaban movilizando por tierra hacia Uruguay, lo que en un principio se interpretó como un intento de fuga.

Emiliano García Capararo fue detenido junto a tres compañeros en el paso fronterizo del puente San Martín, con 5,6 kilos de cocaína. Santiago Amundarain y Sofía Quiroga fueron enviados nuevamente a Argentina porque no tenían estupefacientes entre sus pertenencias.

En Montevideo fue apresado Guido Mangino –sindicado como el líder de la banda–. En su habitación del Hotel Radisson la policía uruguaya incautó 2 kilos de cocaína.

En el departamento que García Capararo tiene en Buenos Aires se hallaron más de 30 kilos de cocaína de máxima pureza y pastillas. En el lugar fue detenido Néstor García Capararo, quien aseguró que no sabía de la existencia de la droga y que esa noche simplemente fue a dormir al departamento, aunque por ahora la justicia no le cree.

Hasta el momento nadie se explica por qué si se habían reservado cuatro camarotes dobles para zarpar desde Buenos Aires el grupo se dirigió primero hacia Uruguay. Una interpretación posible es que esos movimientos eran producto de la torpeza y el “alto grado de improvisación” de la banda.

Otra fuente allegada al caso brindó más detalles sobre el manejo económico del grupo.

Cada kilo de cocaína cuesta 5 mil dólares en Argentina y se vende en España a 30 mil Euros. Las “mulas” que trasladaban la droga en sus zapatillas recibían 12 mil pesos como pago por el “trabajo” y además tenían cubiertos el pasaje y los gastos de hotelería.

Se estima que los “viajes” se venían realizando por avión desde hacía un año y que en Cañuelas hay al menos otros veinte jóvenes que en algún momento intervinieron como correo.


© El Ciudadano Cañuelense

Subir
Enviar corrección