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Los veteranos recuerdan la guerra de Malvinas

En la sede de UCES tienen su espacio propio, donde transcurren su memoria e historias de vida.
Los veteranos de Cañuelas mantienen la llama encendida.

BulletLos veteranos de Cañuelas mantienen la llama encendida.

01.04.2012, 15:54:40 | Actualidad

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Los veteranos se juntan en una esquina una vez a la semana y hablan sobre la herencia de la guerra de Malvinas, uno de los conflictos más controvertidos de nuestra historia.

Algunos de ellos volcaron sus impresiones durante una reunión en la UCES de Belgrano y San Vicente con El Ciudadano a días de conmemorarse un nuevo aniversario del conflicto armado con el Reino Unido.

¿Qué hacía cuando estalló el conflicto de Malvinas?

Luis Regner tenía 18 años. Salió de Campo de Mayo sin contar en su casa que marchaba a Malvinas. Estuvo en Puerto Argentino desde el 11 de abril al 20 de junio. Era chofer de Unimog (camión de usos varios en el Ejército) y llevaba comida a los soldados.

“Nos tocó combatir la fuerza área de los ingleses con cañones 12.70 y fusiles del año 61. Ellos estaban con lo último en tecnología. Buscaban romper la pista de aterrizaje. Fue un 1° de Mayo, en dos tandas entre la mañana y la tarde que se produjeron los ataques. Además, nos tocaba movilizar camiones”, relata.

Eduardo Gallardo era personal de cuadro embarcado.
Partió a Río Gallegos con 19 años. Estuvo en las Islas Sandwich del Sur, Georgias y Malvinas. Antes pasó un año en la Antártida.

“A fines de marzo nos mandaron a una curtidora de ballenas ya en desuso en Georgias. Teníamos que custodiar y recabar información del lugar y se la sobrevolaba en helicóptero y recorría con el barco. Por otro lado controlábamos el buque Endurance. Y cerca de ahí había un caserío que se llamaba Grenbike y fue el antecedente para la guerra. Tomamos prisioneros civiles y militares que eran 36 y los embarcamos en el barco polar Bahía Paraíso con muchas dificultades porque había una interna entre los capturados. Era el 3 de abril”.

“También sufrimos un enfrentamiento en el barco desde tierra –continúa Gallardo–. Las averías fueron varias. Una de ellas en el puesto de mando de una corbeta que dejó inutilizada la embarcación. Hubo bajas hasta que se la arregló de forma manual y pudimos continuar. Fueron como siete horas de combate. No se rendían más”.

La mayoría de los enviados al sur no sabía qué iba a pasar. “Me enteré de que estábamos en conflicto el 30 ó 31 de marzo. Se olía algo pesado en el ambiente. Estando en Georgia me informé de la guerra en la madrugada del 2”, recuerda Gallardo.

¿Cuál fue la tarea que tuvieron desarrollar en el área de conflicto? “Cargar heridos y muertos.
A los muertos llevarlos a las cámaras frigoríficas y luego al continente. En las lanchas anfibias cargábamos los cuerpos y los llevábamos al barco Paraíso”, añade el veterano.

“Yo vi cómo se estaqueaba a soldados por cualquier cosa
o tener que tirarse a un pozo con hielo porque decían que se les había caído un pelo”, trae a la memoria Walter Girbal.

“No tenés tiempo ni conciencia de lo que pasaba. Creo que la recuperás cuando volvés al continente”, acota Regner.

A pesar de que tenían la orden verbal de no comentar lo que vivieron, un día fue a una radio de circuito cerrado que funcionaba frente a la Plaza San Martín y que manejaba Mario Bevaqua. “Ese día me largué con todo, lloré y dije lo que había sido la guerra. Cuando llegué a Cañuelas había gente esperando en la plaza para recibirnos. Estuve un tiempo sin hacer nada. Hasta que empecé a trabajar y luego me casé”.

La guerra fue corta pero proyectó una larga sombra. En el encuentro con El Ciudadano ninguno manifestó sufrir trastorno psicológicos ni secuelas. La posibilidad de encontrarse con sus pares, debatir ese período amargo de sus vidas y el constante apoyo de sus familias fue vital para seguir adelante.

¿Cómo se vive hoy la escalada verbal entre Argentina y Gran Bretaña? Gallardo opina que las negociaciones “no son fáciles y van para largo. El gobierno inglés se está salvando de sus problemas económicos por los recursos que saca de las islas. Están haciendo estragos. Y nuestro país está mejor al unirse con varios países de Sudamérica para ser un reservorio de los recursos naturales en un futuro”.

© El Ciudadano Cañuelense

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