Detienen a una mujer policía por un asalto en Ezeiza
Le robó a una familia de Tristán Suárez con su arma reglamentaria. Su cómplice es un vecino del barrio Libertad. Un inspector de tránsito los detuvo apuntándoles con un celular.
En el caso interviene la Fiscalía de Ezeiza.
31.01.2012, 09:52:54 | Policiales
Una sargenta cañuelense, casada y madre de dos hijos, fue detenida en Tristán Suárez luego de perpetrar un asalto en una casa de familia, acompañada por un conocido que vive a una cuadra de su casa, en el barrio Libertad.
Se trata de Sonia Umpierre, de 30 años, oriunda de Lobos, quien ingresó a la policía de Cañuelas hace siete años.
Su cómplica fue identificado como Jorge Llanos, de 34 años, quien además de ser su vecino, trabajaba en la casa de Umpierre haciendo tareas de albañilería. Si bien no está confirmado, tendría antecedentes penales por robo.
El hecho ocurrió el lunes 23 de enero, a las 10.30 en la vivienda de la familia Núñez ubicada en la calle Carrizo casi esquina Eustaquio Gómez de Tristán Suárez, partido de Ezeiza.
La pareja utilizó el arma reglamentaria de Umpierre aunque fue Llanos quien la manipuló durante la media hora que duró el atraco.
Luego de maniatar y amenazar a varios integrantes de la familia para que les entregaran el dinero, los Núñez se resistieron. Uno de ellos le dio un puñetazo a la sargenta cortándole una ceja mientras que otro intentó romperle una silla en la cabeza.
Los gritos espantaron a la poli-ladron y su cómplice, quienes se dieron a la fuga en dirección a la estación ferroviaria mientras uno de los Núñez salió a la vereda para pedir socorro.
A 20 metros de la vivienda los cañuelenses se subieron a la caja de una camioneta y comenzaron a gritar que en realidad eran ellos las víctimas del asalto, pero el conductor no les creyó, aceleró y los hizo caer al piso.
Continuaron corriendo hacia la ruta 205, donde fueron interceptados por un inspector de tránsito, quien les apuntó con el celular escondido debajo de su ropa, haciéndoles creer que tenía un arma.
En un desesperado intento por zafar de la situación, Umpierre le habría ofrecido el dinero del botín para que los dejara ir, pero el agente le quitó la pistola 9 mm escondida en un bolso y los retuvo hasta que llegó un patrullero.
Hasta el momento no está claro si el asalto fue planificado o cometido “al boleo”. Los primeros indicios permiten aventurar que la pareja manejaba alguna información sobre la intimidad de la familia Núñez.
César, el hijo del matrimonio asaltado, llegó el fin de semana desde Alemania en viaje de vacaciones. Cómo es lógico, trajo algunos Euros para pasar la quincena en Argentina, pero la cifra no era tan significativa como para justificar un hecho delictivo.
Un familiar cercano de los Núñez tiene una bicicletería en Cañuelas y tal vez allí alguien escuchó alguna conversación sobre el arribo de César desde Munich.
Al momento del asalto Umpierre estaba de franco. Tenía que ingresar a la comisaría el mismo lunes a las 10.30. Como estaba demorada, un compañero le envió un mensaje de texto preguntándole a qué hora llegaría, pero nunca contestó. No pudo hacerlo porque se olvidó el celular en la casa de los Núñez, junto con un par de zapatos y ropa que había llevado para cambiarse y desorientar a la policía en caso de que salieran en su búsqueda.
El caso está siendo investigado por la Fiscalía 2 de Ezeiza, a cargo de Carlos Hassan.
Llanos está imputado del delito de robo calificado y portación de arma de guerra; mientras que Umpierre está imputada por robo con arma agravado por su condición de policía. Además se le imputa el delito de facilitar su arma para la consumación del hecho.
El mismo lunes la sargenta quedó desafectada del servicio policial y el Ministerio de Seguridad ya inició el trámite para su exoneración.
Se trata de Sonia Umpierre, de 30 años, oriunda de Lobos, quien ingresó a la policía de Cañuelas hace siete años.
Su cómplica fue identificado como Jorge Llanos, de 34 años, quien además de ser su vecino, trabajaba en la casa de Umpierre haciendo tareas de albañilería. Si bien no está confirmado, tendría antecedentes penales por robo.
El hecho ocurrió el lunes 23 de enero, a las 10.30 en la vivienda de la familia Núñez ubicada en la calle Carrizo casi esquina Eustaquio Gómez de Tristán Suárez, partido de Ezeiza.
La pareja utilizó el arma reglamentaria de Umpierre aunque fue Llanos quien la manipuló durante la media hora que duró el atraco.
Luego de maniatar y amenazar a varios integrantes de la familia para que les entregaran el dinero, los Núñez se resistieron. Uno de ellos le dio un puñetazo a la sargenta cortándole una ceja mientras que otro intentó romperle una silla en la cabeza.
Los gritos espantaron a la poli-ladron y su cómplice, quienes se dieron a la fuga en dirección a la estación ferroviaria mientras uno de los Núñez salió a la vereda para pedir socorro.
A 20 metros de la vivienda los cañuelenses se subieron a la caja de una camioneta y comenzaron a gritar que en realidad eran ellos las víctimas del asalto, pero el conductor no les creyó, aceleró y los hizo caer al piso.
Continuaron corriendo hacia la ruta 205, donde fueron interceptados por un inspector de tránsito, quien les apuntó con el celular escondido debajo de su ropa, haciéndoles creer que tenía un arma.
En un desesperado intento por zafar de la situación, Umpierre le habría ofrecido el dinero del botín para que los dejara ir, pero el agente le quitó la pistola 9 mm escondida en un bolso y los retuvo hasta que llegó un patrullero.
Hasta el momento no está claro si el asalto fue planificado o cometido “al boleo”. Los primeros indicios permiten aventurar que la pareja manejaba alguna información sobre la intimidad de la familia Núñez.
César, el hijo del matrimonio asaltado, llegó el fin de semana desde Alemania en viaje de vacaciones. Cómo es lógico, trajo algunos Euros para pasar la quincena en Argentina, pero la cifra no era tan significativa como para justificar un hecho delictivo.
Un familiar cercano de los Núñez tiene una bicicletería en Cañuelas y tal vez allí alguien escuchó alguna conversación sobre el arribo de César desde Munich.
Al momento del asalto Umpierre estaba de franco. Tenía que ingresar a la comisaría el mismo lunes a las 10.30. Como estaba demorada, un compañero le envió un mensaje de texto preguntándole a qué hora llegaría, pero nunca contestó. No pudo hacerlo porque se olvidó el celular en la casa de los Núñez, junto con un par de zapatos y ropa que había llevado para cambiarse y desorientar a la policía en caso de que salieran en su búsqueda.
El caso está siendo investigado por la Fiscalía 2 de Ezeiza, a cargo de Carlos Hassan.
Llanos está imputado del delito de robo calificado y portación de arma de guerra; mientras que Umpierre está imputada por robo con arma agravado por su condición de policía. Además se le imputa el delito de facilitar su arma para la consumación del hecho.
El mismo lunes la sargenta quedó desafectada del servicio policial y el Ministerio de Seguridad ya inició el trámite para su exoneración.
© El Ciudadano Cañuelense
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