Un cañuelense en el Dakar
Integrando el Paco Gómez Rally Team, Federico Judez Rivas vivió el Dakar desde adentro en calidad de “jefe del equipo de asistencia” del motocilista.
Federico Judez Rivas en Pisco.
30.01.2012, 11:30:48 | Deportes
Federico Judez Rivas formó parte de la edición 2012 del Dakar, la competencia de rally cross country más exigente del mundo, integrando el Paco Gómez Rally Team en calidad de jefe de equipo.
En esta entrevista este cañuelense, quien adelantó piensa volver a formar parte del próximo Dakar aunque como piloto, narró diferentes pormenores de la experiencia vivida en los primeros días del presente año luego de transitar miles de kilómetros en tres países diferentes.
Totalmente. Se trabaja todo un año entero. De hecho en 2011 corrimos el campeonato nacional de rally cross country desarrollando mi moto y la de él realizando modificaciones primeramente en la mía para, una vez comprobados los resultados, hacerlos sobre la de él.
En 2011 Paco terminó en el puesto 68º siendo el objetivo de todo el equipo para este 2012 meternos entre los primeros cincuenta, lo cual se logró.
Fui como jefe de un equipo el cual estuvo compuesto por diez personas a lo largo del año siendo tres los que viajamos. Nosotros nos movilizamos en la camioneta de asistencia equipada con un sistema de seguimiento con el cual la organización nos determinaba la ruta a seguir y las velocidades a adoptar llevando en ella repuestos y herramientas trasladándonos a diario de campamento en campamento.
Las motos empiezan a largar el especial a las 5 AM por lo que, una vez que nuestra moto largaba, empezábamos a desarmar el campamento cargando todo en la camioneta emprendiendo un viaje promedio de 500 kilómetros hasta llegar al próximo “beback” donde naturalmente hay que armar todo otra vez. Una vez que llega el piloto, se comienza a trabajar sobre la moto realizando un service integral que consiste en el cambio de llantas, cubiertas, aceites y filtros.
Por suerte no tuvimos problemas graves. Pero un día, en la etapa de Fiambalá, “Paco” encontró tirado a uno de los pilotos Honda cuya moto tenía el encendido roto, lo que significaba su abandono, así que lo remolcó unos 50 kilómetros por camino de cornisa.
Eso se tradujo en la pérdida de más de cuarenta puestos y en un retraso importante de horas. Otro día padeció una caída espectacular en el desierto pero sobre dunas por lo que, si bien se golpeó un hombro, la moto no sufrió golpes de consideración.
La verdad que no porque fuimos bien armados y concentrados en la carrera. El equipo todo no fue con la idea de llegar sino, por el contrario, fue tras un resultado y por eso existe una mayor preparación en todo.
Lo que resulta muy loco es el modo en que se vive durante esos quince días: todas las noches en una ciudad distinta distante a 500 kilómetros de la anterior armando absolutamente todo el campamento para luego desarmarlo y volver a armarlo y así sucesivamente. En cada uno de estos puntos no permanecíamos más de diez horas por lo que si no estábamos en el “beback” estábamos manejando camino al próximo destino.
Por otro lado los primeros dos días uno siente que está en un viaje de placer o de vacaciones, pero a partir del tercero todo se convierte en un trabajo forzado aunque es cierto que nosotros disfrutamos todo. También es loco compartir cosas con gente de cincuenta nacionalidades diferentes tratando tanto con amateurs como con profesionales como Nasser Al Attiyah con quien entablamos una linda relación.
En uno de los primeros bebacks nuestro campamento y el de él estaban pegados por lo que esa mañana nos vio tomando mate y se acercó a pedirnos uno. Luego de “matear” juntos le dijimos que le regalábamos el mate respondiéndonos que, en lugar de quedárselo, prefería desayunar a diario juntos por lo que, hasta su abandono, todas las mañanas mateábamos un rato.
Así parece… Ojalá se me dé. Sinceramente no sé si iría otra vez como “asistencia” salvo que sea con un amigo como es el caso de “Paco”. Pero mi meta para el próximo Dakar es correrlo.
En esta entrevista este cañuelense, quien adelantó piensa volver a formar parte del próximo Dakar aunque como piloto, narró diferentes pormenores de la experiencia vivida en los primeros días del presente año luego de transitar miles de kilómetros en tres países diferentes.
¿Cómo se dio su inclusión en el equipo?
Simplemente me lo propuso “Paco” y acepté. Este fue mi segundo Dakar dado que en 2009 fui como asistente de Andrés Memi.
La competencia dura quince días, pero la preparación abarca un tiempo mucho más prolongado.
Totalmente. Se trabaja todo un año entero. De hecho en 2011 corrimos el campeonato nacional de rally cross country desarrollando mi moto y la de él realizando modificaciones primeramente en la mía para, una vez comprobados los resultados, hacerlos sobre la de él.
¿Qué tipo de cambios se realizaron?
Se cambió mucho equipamiento usando por ejemplo unos tanques de combustible especiales, desarrollados por MLU en Cañuelas, con el fin de alivianar la moto y lograr una mejor distribución del peso.
¿Con qué objetivo afrontaron este desafío? Porque están aquellos que van a ganar, quienes buscan mejorar el resultado anterior y los que aspiran a llegar…
En 2011 Paco terminó en el puesto 68º siendo el objetivo de todo el equipo para este 2012 meternos entre los primeros cincuenta, lo cual se logró.
¿Cuál fue su rol dentro del team?
Fui como jefe de un equipo el cual estuvo compuesto por diez personas a lo largo del año siendo tres los que viajamos. Nosotros nos movilizamos en la camioneta de asistencia equipada con un sistema de seguimiento con el cual la organización nos determinaba la ruta a seguir y las velocidades a adoptar llevando en ella repuestos y herramientas trasladándonos a diario de campamento en campamento.
¿Cómo es un día típico de Dakar para un equipo de asistencia?
Las motos empiezan a largar el especial a las 5 AM por lo que, una vez que nuestra moto largaba, empezábamos a desarmar el campamento cargando todo en la camioneta emprendiendo un viaje promedio de 500 kilómetros hasta llegar al próximo “beback” donde naturalmente hay que armar todo otra vez. Una vez que llega el piloto, se comienza a trabajar sobre la moto realizando un service integral que consiste en el cambio de llantas, cubiertas, aceites y filtros.
Si el piloto se retrasa o padece inconvenientes en la competencia, el trabajo de ustedes se complica o se atrasa sobremanera. ¿Padecieron inconvenientes de consideración?
Por suerte no tuvimos problemas graves. Pero un día, en la etapa de Fiambalá, “Paco” encontró tirado a uno de los pilotos Honda cuya moto tenía el encendido roto, lo que significaba su abandono, así que lo remolcó unos 50 kilómetros por camino de cornisa.
Eso se tradujo en la pérdida de más de cuarenta puestos y en un retraso importante de horas. Otro día padeció una caída espectacular en el desierto pero sobre dunas por lo que, si bien se golpeó un hombro, la moto no sufrió golpes de consideración.
¿Han vivido experiencias límites o complicaciones que se convirtieron en anécdotas?
La verdad que no porque fuimos bien armados y concentrados en la carrera. El equipo todo no fue con la idea de llegar sino, por el contrario, fue tras un resultado y por eso existe una mayor preparación en todo.
¿Qué le dejó esta experiencia?
Lo que resulta muy loco es el modo en que se vive durante esos quince días: todas las noches en una ciudad distinta distante a 500 kilómetros de la anterior armando absolutamente todo el campamento para luego desarmarlo y volver a armarlo y así sucesivamente. En cada uno de estos puntos no permanecíamos más de diez horas por lo que si no estábamos en el “beback” estábamos manejando camino al próximo destino.
Por otro lado los primeros dos días uno siente que está en un viaje de placer o de vacaciones, pero a partir del tercero todo se convierte en un trabajo forzado aunque es cierto que nosotros disfrutamos todo. También es loco compartir cosas con gente de cincuenta nacionalidades diferentes tratando tanto con amateurs como con profesionales como Nasser Al Attiyah con quien entablamos una linda relación.
¿Cómo fue eso?
En uno de los primeros bebacks nuestro campamento y el de él estaban pegados por lo que esa mañana nos vio tomando mate y se acercó a pedirnos uno. Luego de “matear” juntos le dijimos que le regalábamos el mate respondiéndonos que, en lugar de quedárselo, prefería desayunar a diario juntos por lo que, hasta su abandono, todas las mañanas mateábamos un rato.
¿Ya hay planes para el 2013?
Durante el año vamos a volver a correr el cross country nacional como hicimos el 2011 aunque ahora no con el objetivo de desarrollar una moto sino dos.
¿El Dakar 2012 lo tendrá como piloto?
Esa es la idea.
O sea que la tercera es la vencida…
Así parece… Ojalá se me dé. Sinceramente no sé si iría otra vez como “asistencia” salvo que sea con un amigo como es el caso de “Paco”. Pero mi meta para el próximo Dakar es correrlo.
© El Ciudadano Cañuelense
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