Estudiante cañuelense fue reconocida en un festival de cine
Tamara Pepe tuvo un brillante desempeño en el Festival del CeiC. Relató en fotos un cuento de García Márquez.
Alejandra Franco, protagonista de "Una llamada".
04.01.2012, 10:45:41 | Arte & Espéctaculos
Un trabajo audiovisual desarrollado por jóvenes cañuelenses, consistente en una historia relatada a través de fotografías, resultó finalista en el 3° Festival de Audiovisuales del Centro de la Imagen & la Comunicación (CeiC), consiguiendo seis distinciones y nominaciones (incluida la de Mejor Audiovisual).
Hace aproximadamente un año, Tamara Pepe, quien estudiaba fotografía en el CeiC, y su compañero de grupo Daniel Amarilla, de Capital Federal, encararon la realización del trabajo final de la carrera. Y optaron por adaptar el cuento “Sólo vine a hablar por teléfono”, del escritor colombiano Gabriel García Márquez.
A la hora de elegir a la protagonista de la audiovisual, titulado “Una llamada”, Tamara le ofreció el papel a su amiga, la bailarina Alejandra Franco -integrante del Ballet Cañuelas-.
Si bien la joven nunca había incursionado en la actuación, se sumó con ganas al proyecto.
El audiovisual no cuenta con diálogos hablados, sólo con una música de fondo (“Over”, de la banda Portishead), y relata la historia de cómo una mujer, que viajaba a bordo de su auto para encontrarse con su novio y que queda varada en la ruta por un desperfecto mecánico, es recogida por un micro en el que viajan, sin que ella lo sepa, pacientes con problemas mentales que son trasladados a un loquero. Cuando se da cuenta de ello, ya es tarde. En el establecimiento la toman por una loca más y no le creen nada de lo que le había sucedido realmente.
Además de Tamara, actuaron Facundo Paolini, Natalia Fernández, Blanca Campos, Sandra Sequeira, Daniel Laurens, Sabrina Stasi, Soledad Assis, Paola Rodríguez, Alejandra Macuso, Nazarena Muñoz, Susana Ávalos, Jorge Zamorano, Darío Sánchez (todos de Cañuelas).
Las fotografías fueron tomadas entre junio y julio en una casona de Vicente Casares, propiedad de Mercedes Velázquez, en la que se recreó el sanatorio mental, y en una calle cercana a la cancha de fútbol del CFC. La edición demandó un mes y se utilizaron alrededor de cien imágenes.
El maquillaje estuvo a cargo de Carolina Laurens; el vestuario, de Susana Ávalos. La hermana de Tamara, Brenda, colaboró en adaptar el relato original. Además del audiovisual, el equipo también tuvo que desarrollar la cartelería del mismo.
Un total de 17 audiovisuales concursaron en el festival, entre ellos “Una llamada”, que consiguió ubicarse entre los cinco finalistas y obtener menciones de honor en las ternas Mejor Audiovisual, Mejor Actuación, Mejor Arte, Mejor Fotografía, Mejor Guión Original y Mejor Producción, para las que además resultó nominado.
“Me siento realizada. Me encanta la fotografía. Es una necesidad para mí salir y tomar fotos, y esto del audiovisual fue muy intensivo, trabajamos un montón, todos los miembros del equipo ayudaron muchísimo. Los que actuaron, que no son actores, estuvieron mejor que actores que protagonizaron otros proyectos. Estoy muy feliz y muy orgullosa”, comentó Tamara.
Por su parte, Alejandra expresó: “La verdad, me quedé con ganas de más. Una profesora de teatro, durante el festival, me halagó por mi trabajo. Si me lo dice alguien que sabe del tema, me dije a mí misma que tengo que seguir con esto. Las fotos tenían que quedar naturales, no sobreactuadas. Más o menos, una idea tengo por el tema del baile. Pero yo hago folklore y danza contemporánea. Y esto es distinto. Me encantó esta experiencia. Aparte tuve la participación de mi marido, que hizo de mi amante. Tengo ganas de hacer otras cosas. Cuando cuelgue los zapatos, tal vez me dedique a la actuación”.
Hace aproximadamente un año, Tamara Pepe, quien estudiaba fotografía en el CeiC, y su compañero de grupo Daniel Amarilla, de Capital Federal, encararon la realización del trabajo final de la carrera. Y optaron por adaptar el cuento “Sólo vine a hablar por teléfono”, del escritor colombiano Gabriel García Márquez.
A la hora de elegir a la protagonista de la audiovisual, titulado “Una llamada”, Tamara le ofreció el papel a su amiga, la bailarina Alejandra Franco -integrante del Ballet Cañuelas-.
Si bien la joven nunca había incursionado en la actuación, se sumó con ganas al proyecto.
El audiovisual no cuenta con diálogos hablados, sólo con una música de fondo (“Over”, de la banda Portishead), y relata la historia de cómo una mujer, que viajaba a bordo de su auto para encontrarse con su novio y que queda varada en la ruta por un desperfecto mecánico, es recogida por un micro en el que viajan, sin que ella lo sepa, pacientes con problemas mentales que son trasladados a un loquero. Cuando se da cuenta de ello, ya es tarde. En el establecimiento la toman por una loca más y no le creen nada de lo que le había sucedido realmente.
Además de Tamara, actuaron Facundo Paolini, Natalia Fernández, Blanca Campos, Sandra Sequeira, Daniel Laurens, Sabrina Stasi, Soledad Assis, Paola Rodríguez, Alejandra Macuso, Nazarena Muñoz, Susana Ávalos, Jorge Zamorano, Darío Sánchez (todos de Cañuelas).
Las fotografías fueron tomadas entre junio y julio en una casona de Vicente Casares, propiedad de Mercedes Velázquez, en la que se recreó el sanatorio mental, y en una calle cercana a la cancha de fútbol del CFC. La edición demandó un mes y se utilizaron alrededor de cien imágenes.
El maquillaje estuvo a cargo de Carolina Laurens; el vestuario, de Susana Ávalos. La hermana de Tamara, Brenda, colaboró en adaptar el relato original. Además del audiovisual, el equipo también tuvo que desarrollar la cartelería del mismo.
Un total de 17 audiovisuales concursaron en el festival, entre ellos “Una llamada”, que consiguió ubicarse entre los cinco finalistas y obtener menciones de honor en las ternas Mejor Audiovisual, Mejor Actuación, Mejor Arte, Mejor Fotografía, Mejor Guión Original y Mejor Producción, para las que además resultó nominado.
“Me siento realizada. Me encanta la fotografía. Es una necesidad para mí salir y tomar fotos, y esto del audiovisual fue muy intensivo, trabajamos un montón, todos los miembros del equipo ayudaron muchísimo. Los que actuaron, que no son actores, estuvieron mejor que actores que protagonizaron otros proyectos. Estoy muy feliz y muy orgullosa”, comentó Tamara.
Por su parte, Alejandra expresó: “La verdad, me quedé con ganas de más. Una profesora de teatro, durante el festival, me halagó por mi trabajo. Si me lo dice alguien que sabe del tema, me dije a mí misma que tengo que seguir con esto. Las fotos tenían que quedar naturales, no sobreactuadas. Más o menos, una idea tengo por el tema del baile. Pero yo hago folklore y danza contemporánea. Y esto es distinto. Me encantó esta experiencia. Aparte tuve la participación de mi marido, que hizo de mi amante. Tengo ganas de hacer otras cosas. Cuando cuelgue los zapatos, tal vez me dedique a la actuación”.
© El Ciudadano Cañuelense
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