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Pereyra, Carpio y Evelyn Cantoni fueron citados a declarar como testigos en el juicio a Felipe Nori

 También fue convocada la empleada del área de Recursos Humanos, Verónica Velázquez.  En la primera jornada hubo fuertes contradicciones entre Brenda Rodríguez, Diana Barcia y Federico Pequeño.
 
Nori en la primera jornada del debate, junto a su abogada Violeta Muratorio.

BulletNori en la primera jornada del debate, junto a su abogada Violeta Muratorio.

20.11.2019, 00:57:07 | Actualidad

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 El miércoles 13 de noviembre en el Tribunal Oral 1 de la Plata se puso en marcha el juicio contra el falso médico brasileño Felipe Nori Haggi Lacerda, acusado de los delitos de Ejercicio ilegal de la medicina, Usurpación de Título y falsificación y uso de documento falso.

En la única jornada programada fueron citados cuatro testigos, pero como resultado de las contradicciones y cruce de acusaciones que  se escucharon en el debate, el fiscal Roberto Berlingieri decidió convocar a Fabiana Pereyra, Hernán Carpio y Verónica Velázquez. Horas más tarde el tribunal accedió a un pedido del particular damnificado y citó también a Evelyn Cantoni, ex contadora del Ente.

El juicio se inició cerca de las once en el primer piso del Fuero Penal ubicado en calle 8. En un extremo de la jueza Cecilia Sanucci se ubicaron Felipe Nori y sus abogados Violeta Muratorio, del estudio de Miguel Angel Pierri, y Juan Fontana, letrado que se sumó a último momento al equipo. En el otro extremo se sentaron el fiscal Roberto Javier Berlingieri y el abogado Héctor De Stéfano, representante del brasileño Joao Peixoto Dos Santos Neto, el médico cuya identidad fue usurpada por Nori.

La audiencia comenzó con una actitud aguerrida de Fontana. El letrado pidió la nulidad del juicio por considerar que el delito imputado a Nori era de escasa relevancia y que tenía que ser juzgado por la justicia correccional.

Tanto el fiscal como el particular damnificado y la jueza Sanucci se opusieron de plano a esa posibilidad. Sanucci le recordó que no se había objetado la competencia en el auto de elevación; que uno de los delitos imputados a Nori (falsificación de documentos) puede alcanzar los 8 años de prisión y que eventualmente un juez penal puede intervenir en delitos correccionales, pero no al revés.

Zanjado este planteo ingresó el primer testigo, el Dr. Mauricio Eskinazi, presidente del Colegio Médico de Morón. El profesional describió la documentación que se le debe requerir a un médico cuando ingresa a una institución pública o privada y negó la existencia de los paramédicos en el sistema sanitario argentino, figura a la que apeló Nori en su declaración indagatoria. De esta manera Eskinazi desvirtuó la estrategia de la defensa, que era instalar que Nori había sido contratado con un rol distinto al de médico.

Eskinazi también recordó que tras enterarse del “Caso Nori” a través de El Ciudadano el Colegio Médico envió una nota al Hospital requiriendo una lista de profesionales para verificar si estaban recibidos; y que el Hospital nunca respondió.

Los testigos convocados a continuación incurrieron en no pocas contradicciones. La asesora Legal Brenda Rodríguez afirmó que ella no tenía ninguna vinculación con la contratación de los profesionales, pero luego Federico Pequeño (ex director) y Diana Barcia (ex administradora) afirmaron que Rodríguez era la encargada de redactar los contratos.

En otro pasaje la asesora legal afirmó que Barcia no intervenía en cuestiones de Personal o Recursos Humanos. Berlingieri sacó del expediente un docuennto de Personal que tenía estampada la firma de Barcia. Tras examinarlo algunos minutos Rodríguez tuvo que admitir que en algunas ocasiones Barcia sí intervenía en esos asuntos.

Pequeño buscó eludir toda responsabilidad al subrayar que los contratos llegaban a sus manos ya elaborados, con la documentación chequeada y que él se limitaba a firmarlos. No supo qué decir cuando el abogado de Joao Peixoto le preguntó por los 150 mil pesos que cobraba Nori.

En una sola cosa los tres testigos estuvieron de acuerdo: en que Fabiana Pereyra y Hernán Carpio eran los responsables de contactar a los nuevos médicos, entrevistarlos y pedirles la documentación. En una segunda instancia la encargada de personal, Verónica Velázquez, se ocupaba de abrir los nuevos legajos.
El nombre de Velázquez apareció por primera vez en el “Caso Nori”. Diana Barcia intentó protegerla y hasta le costó nombrarla. Berlingieri le tuvo que preguntar varias veces, las últimas de manera muy enérgica, cuál era la función de Velázquez hasta que finalmente Barcia reconoció que sin tener cargo hacía la misma tarea que el antiguo director de Recursos Humanos, Claudio Sartori, quien renunció dos meses antes de la llegada de Nori a Cañuelas.

A partir de estos testimonios Berlingieri pidió citar como testigos a Carpio, Pereyra y Velázaquez, petición que fue aprobada. Deberán presentarse el próximo viernes 22 de noviembre a las 9.

Unas horas después del juicio se sumó un  cuarto testigo: Evelyn Cantoni. Había sido pedida tiempo atrás por el abogado de Joao Dos Santos Neto y pero la citación no llegó a cursarse antes del 13, por lo que será citada para el viernes 22 junto a los demás nombrados.

La presencia de Pereyra y Cantoni le agregarán una dosis de pimienta al caso, la primera porque es hoy la principal sospechosa de haber articulado el ingreso de los médicos truchos; y la segunda porque en varias oportunidades prendió el ventilador para denunciar situaciones que dijo haber observado durante su gestión como contador del Marzetti.

De todos modos vale destacar que en este caso puntual se está juzgando a Nori y los presuntos delitos que cometió Nori; no la supuesta responsabilidad de los funcionarios, que es materia de otra causa paralela iniciada en la fiscalía de Norma Pippo, conocida como “La causa del allanamiento”. De todas maneras algunos elementos que surjan el viernes podrían complicar a los protagonistas de ese otro expediente que todavía está en pañales.

El primer episodio del juicio fue satisfactorio para ambas partes. Los abogados de Nori notaron que se redujo en nivel de atención sobre su defendido y se empezó a evidenciar la contradicción de los funcionarios del Marzetti. Para el abogado de Joao Peixoto comenzó a adquirir forma la hipótesis que siempre sostuvo: la existencia de una asociación ilícita.

Nori atravesó su primera experiencia judicial con muchísimo nerviosismo. Por momentos se lo vio asustado, tanto que la abogada Muratorio lo tomaba del  brazo o le acariciaba la mano para calmarlo. Sólo recuperó algo de tranquilidad durante la declaración de Barcia.

Unos centímetros detrás de Nori se sentó su tía, abogada en Brasil. No intervino pero fue una especie bálsamo espiritual para su sobrino en un ambiente extraño para una familia acaudalada, propietaria de una cadena de supermercados en Batatais, al sur de Brasil. En el sector del público estaban sus padres, su madrina y su esposo, Leandro Acevedo. También el abogado cañuelense Ulises Baqué y algún familiar de un testigo. 

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