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Las extrañas idas y vueltas de la tierra en la que se construye la Universidad de Morón

 El inmueble pasó por una cadena de cesiones y hasta fue prestado al municipio, que no le dio ninguna utilidad. Un abogado reclama el 30 % del bien y otro presentará un recurso judicial para frenar las obras.
Primeros movimientos en el terreno del barrio Libertad.

BulletPrimeros movimientos en el terreno del barrio Libertad.

13.10.2019, 19:26:03 | Actualidad

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 Hace unos días las máquinas comenzaron a rellenar y nivelar el terreno ubicado en el kilómetro 66,500 de la ruta 205, entre las calles Lynch, Gorriti y Echeverría. En otro sector se realizó una perforación de agua. Se trata de los primeros movimientos destinados a la construcción de la futura sede de la Universidad de Morón.

Lo extraño del caso es que desde 2011 esa valiosa fracción -cuyo valor se estima en 1 millón de dólares- está en la mira de varios “empresarios” locales. Atravesó una cadena de cesiones y un inexplicable préstamo al municipio hasta que quedó en manos de la Universidad de Morón. En simultáneo, un abogado reclama el 30 % como pago de honorarios y otro que dice ser el propietario prepara un interdicto para frenar las obras.

La historia del predio, de 32.043 m2., comenzó en 1949 cuando fue adquirido por Julio y Samuel Kleinman,  dueños de las antiguas Tiendas Modart y referentes de la comunidad judía de Buenos Aires. Ellos construyeron un hermoso casco que bautizaron “Villa Enriqueta”. Durante décadas estuvo en posesión de la cuidadora Guillermina Rivero, quien al quedar viuda comenzó a alquilar algunas habitaciones como forma de ingreso.

En 2011 Rivero inició la usucapión con el asesoramiento del abogado Ricardo Mietta, que firmó un pacto de cuota Litis (acuerdo de honorarios) por el 30 % del inmueble, pacto que fue homologado judicialmente.
De acuerdo a los datos que pudo reconstruir El Ciudadano, el plano de mensura que tenía que presentarse en el expediente de usucapión se encontraba en el municipio para ser visado, pero de manera inexplicable ese trámite administrativo se fue demorando a pesar de los repetidos reclamos del abogado.

En 2014 la Sra. Rivero le revocó el poder a Mietta y designó como nuevo letrado a Fabián Ursino. Al poco tiempo entró en juego una sociedad compuesta por Alberto Schonborn, Jorge Raúl Lescano y Albici.

Con el convenio ya homologado, Ricardo Mietta inició una acción subrogatoria por sus derechos sobre el 30% contra los cesionarios Schonborn, Lescano y Albici, que a esa altura firmaron un convenio de uso y goce en beneficio de la Municipalidad de Cañuelas, que nunca utilizó el predio para ninguna actividad pública ni conocida.

Ese convenio de uso fue convalidado por el Concejo Deliberante mediante la ordenanza 3.091/15 aprobada el 25 de noviembre de 2015. En el texto se menciona sólo al empresario Lescano, quien “hace entrega a la Municipalidad de Cañuelas de la posesión pacífica y derechos posesorios sobre la porción de tierra identificada como Circunscripción III, Sección D, Fracción I, ubicada en calle Lynch y Colectora de la Ruta Nacional 205”, sin especificar el destino del bien.

El Dr. Mietta falleció en julio de este año por lo que su hijo le encomendó la sucesión a la abogada Verónica Zulaica. “Lo primero que hice fue tomar contacto con el abogado de los cesionarios en el expediente, el Dr., Aníbal Areco, quien me informó que ese predio fue nuevamente cedido a otro titular, pero no me informó de quién se trata”, dijo Zulaica a El Ciudadano.

“En agosto la Dra. Liliana Menconi se presentó en el expediente principal (Rivero Guillermina C/ Kleinman, Julio y otros S/ Usucapión) para sacarlo de archivo. Al tomar conocimiento presenté un escrito electrónico planteando que soy la patrocinante de los herederos de Mietta. Me respondió que es abogada del nuevo cesionario pero tampoco me informó quién es esa persona. Al día de hoy el Municipio de Cañuelas sigue el uso y goce de un predio de un valor aproximado a un millón de dólares sin saber para qué destino y la persona que cuida allí dentro es la misma que cuando sacaron a la Sra. Rivero. Es una situación por lo menos confusa” agregó Zulaica.

El abogado Fabián Ursino también se mostró alarmado por el inicio de las obras en un terreno que considera de su propiedad. “Yo le compré a la mujer que vivió ahí 30 años. Yo tengo el boleto de compraventa firmado ante escribano. Después hubo un preacuerdo con Lescano, que  iba a comprar, lo dejamos entrar, pasó el tiempo y este señor se aprovechó de la mujer y le hizo firmar otro boleto. Ahora la Universidad de Morón le termina comprando los derechos a Lescano. No entiendo cómo se pretende construir una universidad en un terreno usurpado, y todo esto con el aval de la Municipalidad” disparó Ursino.

A fines de septiembre el Ejecutivo municipal realizó una conferencia de prensa para anunciar la radicación definitiva de la Universidad de Morón (UM) en Cañuelas. En medio del anuncio se mencionó que la casa de estudios construiría una sede propia “sobre la ruta 205”, sin precisar el lugar. Entre los académicos que participaron en ese acto se encontraban  Gabriel Villar López y Claudio Maurizi.

Villar López (domiciliado en la calle San Vicente al 1.100 de Cañuelas, dedicado a la gestión deportiva de clubes) y Maurizi (domiciliado en Virrey del Pino, dedicado a la venta de productos farmacéuticos) son socios de la empresa Grupo Magma y Asociados, constituida en febrero de este año. Ambos son los clientes de Menconi que aparecen como últimos poseedores de la valiosa propiedad de la Ruta 205 y serían quienes le alquilaron o cedieron el inmueble a la UM para iniciar la obra.

Ante un llamado de El Ciudadano Menconi admitió que Villar López y Maurizi les compraron los derechos posesorios a Lescano y Albici; y negó que puedan existir otras personas con potestad sobre el inmueble.
Al ser consultado sobre los planteos de Zulaica y Ursino, Menconi respondió que “en el hipotético caso de que exista algún reclamo vamos a demostrar que nadie más que Villar López y Maurizi tienen derecho sobre esa tierra”. Y aclaró que la Municipalidad “no tiene nada que ver en este tema; pero acompaña el proyecto por la importancia de esta radicación”.

Zulaica, en cambio, considera extraña la cesión del uso que le otorgó al municipio en 2015. “Se le entregó a la comuna la posesión pacífica por ordenanza, pero el municipio nunca hizo nada en el lugar. Ahora se iniciaron obras en un terreno que por ordenanza se encuentra a cargo del municipio y hasta donde sabemos no hubo ninguna ordenanza que dio de baja la anterior”.

Ursino, por su parte, adelantó que en los próximos días presentará un interdicto para que la justicia frene las obras hasta que se aclare quién es el verdadero titular de ese bien.
 

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