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Cañuelas, 23 de octubre de 2019    N° de Edición On Line: 3078

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Juan Furia, el músico de Cañuelas que compuso más de 50 tangos, valses y milongas

 Fue bandoneonista, compositor y director de orquesta en la época de oro. Su historia desconocida.
Juan Furia (1907-1979).

BulletJuan Furia (1907-1979).

19.09.2019, 09:30:54 | Sociales

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 Cañuelas tuvo grandes bandoneonistas como Hildo Torraca, Remigio Luna, Francisco Pedutto, Eulalio Godoy, José Antonio Morfese, Glorioso Márquez, Oscar Aguirre, Mario Díaz y Eligio Pagnone, que llegó a tocar en la orquesta de Osvaldo Fresedo, pero ninguno descolló como Juan Furia, quien además de ejecutar el fuelle durante cinco décadas, fue director de orquesta y compositor de más de cincuenta piezas que permanecen registradas en Sadaic.

Poco se sabe de este eximio músico que realizó gran parte de su carrera en la ciudad de La Plata, donde falleció el 5 de diciembre de 1979, a los 72 años.

El Ciudadano dialogó esta semana con su hijo, también Juan Furia, en su casa de Berisso. A los 80 años atesora fotos, partituras e imborrables recuerdos de ese hombre al que vio brillar en los clubes y tanguerías de la capital provincial.
 
MÚSICA Y FERROCARRIL

Juan Furia nació en Cañuelas el 6 de mayo de 1907, en el seno de una familia de campo conformada por una decena de hermanos. 
 
En 1925 se radicó en La Plata donde trabajó como peón en la estación del ferrocarril Sud (hoy Roca). Allí trabó amistad con un guarda de tren que resultó ser el bandoneonista Luis Farnochia, quien le dio las primeras lecciones de música y lo introdujo en el mundo del tango.

Debutó en 1927 acompañado por el guitarrista Olivieri en un casamiento de la calle 37 entre 4 y 5. En 1928, cuando trabajaba como guarda-vía en la calle 37 y 1, conoció al bandoneonista Julián Pino, quien vivía cerca y se incorporó a su orquesta.

Junto a Pino y el veterano violinista Arduino Grillé tocó en el cine “Princesa” -que funcionaba en La Fratellanza (Diagonal 74 entre 3 y 4)- y en el cine “Unión” de Ensenada en 1930, donde animó varios bailes de carnaval organizados por la comparsa “Pelotaris”.

En 1933 tocó en el bar “La Marina” integrando la orquesta de Hugo Galli y nuevamente con Julián Pino en el Círculo Napolitano en 1935.

En 1937 compuso la letra y música de su primer tango que tituló “Volverás a mí”. Ese tema ganó el segundo premio en un certamen que organizó LR9 Radio Fénix de la Capital Federal, incorporándolo a su repertorio Roberto Firpo, quien lo interpretó varias veces por Radio Belgrano en 1938.

Ese mismo año, por razones de trabajo, Furia se radicó en Río Colorado, provincia de Río Negro. Allí conoció a Evarista Ochandorena con quien tuvo dos hijos: Juan (1939) y Adela Hilda.

Durante seis años actuó en Río Negro con el conjunto Furia-Domini, regresando a La Plata en 1945. En este nuevo período formó su propia orquesta que bautizó “Los Criollitos” constituida por el veterano José Tedesco y Santiago Parisi en los bandoneones; Fragnito y Rodríguez en violín; Belastegui en contrabajo; y De Gaetano en piano. 

“Los Criollitos” se disolvió en 1951 y a partir de ese año Furia siguió tocando en tríos y cuartetos “parrilleros” hasta su muerte. En 1969 acompañó al veterano guitarrista José Capella y en 1970 integró el conjunto “Los seis del tango”.

En Sadaic está registrado como autor de la música de 54 tangos, valses, milongas, paso dobles y rancheras (en algunos casos también de la letra). “Volverás a mí”, “Zulemita”, “Sueño robado”, “Sin miramiento”, “Sauces llorones”, “Recuerdo del Paraná”, “Canción del huérfano”, “Bailando en París”, “Atardecer de abril”, “Bandoneón mi amigo”, “Mi pañuelito bordado”, “De mi pueblito”, “Doña Evarista” y “A la mujer argentina” son algunas de esas piezas.

 
RECUERDOS DE CAÑUELAS
 
Juan Furia, de 80 años, y sus cinco hijos (Fabiana, Silvia, Gastón, Marcela y Vanesa) conservan algunas partituras ajadas por el tiempo y fotos de ese hombre que se aferró al bandoneón a lo largo de casi toda su vida.

“Mi papá tenía muchos amigos, le gustaba la música con locura y aprendió de chico cuando trabajaba en la barrera de los trenes hasta convertirse en un músico profesional. Nunca quiso grabar porque en esa época era costoso y además no le daba importancia” relata Juan.

Durante un tiempo siguió los pasos de su padre. En la década del ´60 integró un grupo de música tropical con el que solía tocar una cumbia que tituló “Río Colorado”. “Esa cumbia la hice yo, pero un representante de Los Wawancó, Emilio Jury, la anotó a su nombre y nunca aparecí en los créditos”, lamenta.

En Cañuelas hay varios familiares del compositor, como la consejera escolar Liliana Furia, cuyo padre fue primo de Juan; o varios integrantes de la familia Menconi que son sus sobrinos.

“A Cañuelas fuimos mil veces, sobre todo a visitar a mi tío José María Furia, que era mecánico de grandes molinos” añade Juan, desde Berisso. Su principal recuerdo de Cañuelas es la casa de la calle Lara 268, donde su padre nació y donde luego siguieron viviendo sus tías, “que trabajaban en la fábrica Bagley”. 

“La locura de mi padre era tocar en los bailes. Conoció a todos los músicos más reconocidos del país y de Uruguay. Antes de fallecer le pidió a mi mamá que no se quedara con el bandoneón, que lo vendiera, porque decía que se iba a estropear de estar guardado. Yo me enojé mucho, porque lo quería tener de recuerdo, pero ella siguió los deseos de mi padre y lo vendió… Cosas de la vida”.
 

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