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Cañuelas, 19 de septiembre de 2019    N° de Edición On Line: 3044

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“El que atropelló a mi hijo no debe estar con la conciencia tranquila” dijo la madre de David Castro Romano

 El joven de 15 años fue embestido por un auto que se dio a la fuga. Se recupera de una fractura de cráneo. Empezaría a tener clases en su casa y se esperan los resultados de estudios a nivel neuronal.
David y familia, visitados por el director de la Escuela 5.

BulletDavid y familia, visitados por el director de la Escuela 5.

26.08.2019, 11:14:48 | Policiales

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 Sale un poco el sol y David se asoma a recibir los rayos. Camina despacio hacia la estela de luz. Desde hace algunas semanas ya no puede deambular como si nada y mucho menos patear la pelota. Hasta hace poco proyectaba jugar en un club grande de primera división y en busca de ese objetivo consiguió probar en dos equipos de la región. También pensaba en adquirir en un oficio cuando termine el colegio o trabajar en una envasadora de gaseosas. Desde el mes pasado todo cambió para este adolescente de Santa Rosa. En la madrugada del 28 de julio un auto lo embistió por la espalda y lo dejó tendido sobre el asfalto. Una abuela y un hermano que caminaban junto a él presenciaron ese dramático suceso. A los minutos su madre se enteró, cargó el cuerpo ensangrentado, semi inconsciente y débil y lo trasladó ella misma en su auto hasta el Hospital Marzetti.

“David se sigue recuperando y el neurocirujano debe evaluar si le retira los puntos o no. Estaba un poco inflamado estos días detrás de la oreja, no le duele, pero estamos esperando una tomografía”, dice Sabrina, la mamá al cierre de esta edición.

Cuando la mujer, de 36 años, rememora los momentos más difíciles que vivieron con su hijo adolescente, apenas puede contener las lágrimas. “Tengo que seguir por él y el resto de la familia”.

David Castro Romano ya está en su casa, sometido a cuidados. Hace pocos días le dieron el alta en el Hospital Regional de la Cuenca, donde estuvo internado en terapia intensiva. 

“Al principio había que ayudarlo para las cuestiones de higiene y del baño. Hoy ya puede caminar, pero con cuidado, como un chiquito que está empezando a caminar. Sale lo justo y necesario por casa. Cuando vienen de la escuela a visitarlo se asoma un poco al sol, pero no mucho porque me dijo que le molesta. Y a la escuela todavía no puede ir. Tiene por lo menos 30 días de reposo”, cuenta Sabrina.

Cuando se le pregunta por su rendimiento en el cuarto año que cursa dice: “Tenía tres materias bajas, pero reconoce que es por su responsabilidad de no prestar demasiada atención. Y el resto no tiene problemas. Venía de la escuela Industrial y ahora con esto, el médico pidió que empiece a tener alguna tarea para ver cómo responde”.

Sobre la noche del accidente David no guarda recuerdos. “Le hablé del accidente, pero él no recuerda nada. Recuerda cuando se despierta ya en el hospital”.

Hay cierto temor sobre una posible pérdida de memoria. Por ejemplo, olvidó cómo jugar a las cartas “Mi mamá tuvo que recordarle algunas cosas básicas porque no se acordaba. Por eso el médico nos pidió que empezara a hacer algunas cosas de la escuela y deseamos que la inflamación que tiene no sea nada importante”, destaca su progenitora.

También relata que “hay veces que no tiene ganas de levantarse”. Antes del impacto le gustaba la actividad física. Se entusiasmaba con su docente de gimnasia escolar y con los partidos de fútbol en Smata y en San Esteban. Por un tiempo esas actividades están suspendidas. Para recuperarle un poco el ánimo un domingo salieron a ver una obra de teatro. Fuera de eso, sus únicas salidas son al Hospital para realizarse controles.
Este mes empezó a tener la visita de un grupo de profesores de la Secundaria 5 de Santa Rosa junto a su director, César Godoy. La intención del equipo escolar es ponerle una docente domiciliaria para que retome sus estudios desde el hogar.

Sabrina también es madre de Santiago, de 18 años, Leónidas, de 7 y Delfina, de 7 meses. “David me acompañaba en la venta de pan que fabricábamos y con lo cual se pagaba el alquiler de la cancha. Y los sábados se iba a entrenar a Smata, en tren, con unos chicos del barrio. Y en la semana tenía con Agustina educación física. Un chico activo, de fútbol y que se hacía querer hasta por los perros”. 
 
SIN DATOS DEL CONDUCTOR
Respecto al auto que provocó las heridas, nada se sabe. “Las cámaras donde fue el hecho no andaban y esto pasó a la madrugada, sobre la calle San Martín, en un momento en que no había muchos testigos”.
David salía de un cumpleaños de 15 de una prima en el Club Santa Rosa. Caminaba por la banquina junto a su abuela y su hermano mayor cuando de pronto un auto a toda velocidad lo arrolló desde atrás. Si bien a los pocos metros bajó un poco la velocidad como atinando a parar, de inmediato aceleró y continuó su huida hacia Ruta 3.
 
 Al momento de recibir la noticia, “no lo podía creer que era tan grave el accidente. Lo veo en la sala de primeros auxilios todo roto. Creo que todavía estoy elaborando esto y que si me derrumbo, se cae todo. Hay que poner el pecho a todo lo que venga. Lo vi desvariado, se había desmayado, me lo encontré con sangre, después me dijo que le dolía la cabeza, pero no se acordaba de nada y cuando me dicen que tenían que trasladarlo y abrirle la cabeza porque se moría, fue una cosa horrible y que no podía entender por qué me pasaba a mí y por un ignorante, por un poco hombre que lo dejó abandonado como un perro, cuando él estaba caminando con su hermano mayor y la abuela”.

“Somos una familia humilde, mi marido trabaja en la Autopista con un máquina en el 38, y si bien no es su padre, también una tía lo ayuda. Conseguimos cambiarle el colchón con la ayuda de la Fundación Pibes. Tenemos para trasladarlo en remis y las gasas se la dan en la sala, cuando no lo curo en casa”.

Sobre su futuro el pibe, soñaba con ir a la escuela de River. “Yo le dije que eso nos quedaba lejos y era costoso. Entonces que siga haciendo fútbol en lo que tenemos por acá y que haga cursos, ya que es herrero. También decía que al terminar la escuela se se iba a trabajar a la planta de Manaos porque le gusta tomar esa gaseosa. Tal vez vaya a la Mercedes Benz o algún Centro de Formación Profesional, una vez que esto (del accidente) haya sido una experiencia de la vida”.

Por otro lado Sabrina piensa que el conductor del auto “seguramente no puede dormir tranquilo. Hay un Dios que hará justicia. Hoy mi hijo está entero, con sus movilidades limitadas pero no está en sillas de ruedas. Si bien lo material va y viene, y somos humildes, la vida es otra cosa y en un segundo se puede ir. La conciencia de esa persona no debe estar tranquila y no se puede llevar el mundo por delante, no es un ser humano sino. Debe fijarse en el otro, hacerse cargo y no cometer el mismo error”.  

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