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Preocupación por una serie de delitos en Uribelarrea

 En menos de una semana fueron saqueadas dos viviendas.
Desorden y daños en la casa de la familia Negro.

BulletDesorden y daños en la casa de la familia Negro.

25.06.2019, 11:39:28 | Policiales

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 En los últimos tiempos los vecinos de la localidad de Uribelarrea vienen padeciendo la inseguridad. Robos de bicicletas, robos de garrafas y de algún celular se convirtieron en moneda corriente. Pero esta semana la preocupación llegó a su punto máximo: fueron saqueados al menos dos domicilios.

Según pudo saber este semanario, desconocidos ingresaron en una casa de fin de semana y en una vivienda ubicada en inmediaciones del santuario Nuestra Señora de Luján.

Con inteligencia previa o no, lo cierto es que en la mayoría de los casos estos delitos se registran en momentos en que los ocupantes de las viviendas elegidas para robar se encuentran trabajando o cumplimiento diversos trámites en otras zonas.

Si bien el Destacamento Policial a cargo de Raúl Villagra se anotició de inmediato, hasta ahora no hay resultados sobre los autores.

El primer episodio ocurrió en una casa en el barrio Las Praderas. El propietario, Martín Alegre, descubrió el robo durante el feriado del jueves cuando regresó luego de dos días de ausencia. Los delincuentes forzaron una puerta ventana y se alzaron con un televisor LG de 43 pulgadas, una estufa con garrafa, además de un reproductor de DVD y un parlante de más de 100 kilos de marca Panacom.

Fue un golpe con algún grado de preparación, ya que según trascendió los delincuentes tomaron la precaución de cortar la energía de la vivienda de un pilar distante a ciento cincuenta metros de la finca. El damnificado revisó una cámara de seguridad de un vecino que apunta hacia la calle, pero no advirtió nada extraño en el monitoreo. 

El escruche se produjo en una zona de lotes de una hectárea con casas que se están levantando y otras ya finalizadas. Es una zona oscura que no cuenta con alumbrado público a excepción de las luminarias que colocan los frentistas.

Alegre explicó a EL CIUDADANO que “vino la Policía Científica pero como estaba húmedo no pudieron tomar muestras y entonces me dijeron que volvían otro día”.

“El frente de mi vivienda da a La Angelita. Entraron por los fondos, por un ventanal, donde no tengo a nadie y el vecino más cercano está a unos ciento cincuenta metros, mientras que a unos trescientos metros tengo otro loteo”, precisó la víctima que hace algo más de tres años que tiene la propiedad. 

Y recordó que tiempo atrás al vecino “le robaron unas cerámicas y unas máquinas, por eso el dueño instaló cámaras”.
 
FERIADO DE LADRONES
En otro orden y mientras transcurría el feriado del Día de la Bandera, un matrimonio dejó su casa ubicada en calle Uribelarrea 779 para participar en un velorio en Cañuelas. Los ladrones aprovecharon la ausencia de los moradores para desvalijar el domicilio ubicado detrás del santuario de esa localidad. 
 
Los malvivientes tuvieron tiempo para abrir y correr muebles, pero además romper el cielo raso y hasta revisar la heladera familiar. Esto sucedió entre el mediodía y pasadas las 18, que fue el lapso que se tomaron el jubilado Carlos Negro, de 70 años, y su esposa Norma.

La hija del matrimonio contó a El Ciudadano que los intrusos “hicieron muchos destrozos y se llevaron cosas chicas, desde dinero hasta carne que había en un freezer”. Y detalló que “se llevaron la jubilación de mi papá que tenía en una camisa, revolvieron el ropero, papeles, unas alhajas, un teléfono viejo, chocolates de la heladera, fiambre que estaban en la heladera. Para todo esto hicieron muchos destrozos”.

Además preciso que “mis padres son gente de toda la vida de Uribe; nunca les había pasado nada”.
“Tuvimos que hacer la denuncia en Cañuelas porque en Uribe no se la quisieron tomar. Después vinieron los de la Policía Científica, que pudieron tomar algunas huellas”, dijo la joven. 

Para llevar adelante el atraco dejaron una puerta partida y un cielorraso dañado. También cortaron la funda de los colchones, dañaron un ropero y dejaron un reguero de papeles.  

Un dato curioso que aportó la chica es que en el frente de la vivienda había “un montón de herramientas caras, pero no las tocaron”.

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