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Un matrimonio denunció a vendedores de drogas y ahora vive con miedo

 Desde hace casi cuatro años vienen revelando los nombres de  una red de distribuidores de cocaína. Aseguran que no encuentran eco entre las autoridades y que uno de los cabecillas, buscado por la justicia, sigue en nuestro distrito. Tienen un hijo consumidor y fue por él que comenzaron a denunciar lo que sucedía.
 
Un matrimonio denunció a vendedores de drogas y ahora vive con miedo

15.05.2019, 09:31:19 | Policiales

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 Cuando se les preguntas si no piensan en irse de Cañuelas ante posibles represalias por denunciar a los vendedores de drogas y sus conexiones, la pareja no duda en la respuesta: “Son ellos los que están haciendo mal y los corruptos que los dejan seguir, pero nosotros somos de acá y no nos iremos”, afirman al unísono.  A lo largo de los últimos años se entrevistaron con jefes de policías y un concejal, mantienen vínculos con policías especializados en drogas peligrosas, tienen algún contacto con el ministerio de Seguridad, pero no encuentran paz, ni respuestas; sólo suman interrogantes y temores.

“Nada cambió después de las denuncias. Salvo nosotros, que ahora tenemos problemas de salud, con atención psiquiátrica y oncológica”, afirman el hombre y la mujer que viven en las afueras del centro cañuelense.
 
Todo comenzó cuando decidieron denunciar a la banda que le vendía drogas a su hijo. “El comisario Negrete fue el que nos cajoneó la denuncia por narcomenudeo. Entonces, como veíamos que no se hacía nada, llamamos a la línea de denuncias 134 y a partir de ahí empezaron a convocar a jefes policiales y al fiscal Damonte. Según Negrete, dijo que se llevó la denuncia sin querer. El tema llegó a conocimiento del Ministerio de  Seguridad a fin del año pasado”, dijo la mujer en la redacción de este semanario.  
 
La sensación de impunidad enoja a esta pareja que ronda los cuarenta años de edad y que prefiere evitar fotos y datos para ocultar su identidad. “Vas a recibir un tiro si seguís denunciando”. La frase le sigue retumbando en la cabeza luego de ver a un hombre maduro que se asomó por la ventanilla de un Volkswagen Bora negro y le lanzó la amenaza.  Esa fue una de las situaciones que vivió el hombre luego de señalar los bunkers donde se comercializaba droga y las supuestas vinculaciones con jefes policiales.
 
“Somos gente común, de trabajo que hemos acompañado a la policía con un montón de datos, hasta armamos un croquis de los barrios con los transas que hay en cada uno, sus conexiones, pasándoles fotos y videos, pero pretenden que hagamos guardia con ellos. Es increíble y ya estamos pensando que nos usaron y arreglaron con los traficantes”, aseveró el hombre.
 
“Nunca tuvimos custodia, ni ninguna protección oficial. Se había pedido una restricción perimetral que hasta el día de hoy no se pudo fijar porque pusieron mal unos datos”, se quejó la mujer y además reveló que “algunos de los denunciados ya estuvieron detenidos, pero salen y vuelven a lo mismo”.
 
Tal como contó EL CIUDADANO el mes pasado fueron realizados varios allanamientos y hubo dos aprehendidos que a las pocas horas fueron liberados por el juez Martín Miguel Rizzo. También se secuestraron drogas y teléfonos celulares que están siendo periciados. Algunos de los domicilios allanados habían sido señalados por esta pareja hace casi dos años.
 
Según estos vecinos, tres de sus hijos cargaban pollos para Cresta Roja. Trabajaban de noche y en condiciones precarias. Para tratar de resistir el trabajo que demanda mucha fuerza física, un encargado le recomendaba que tomaran  “para rendir toda la noche”. Fue así como se convirtieron en consumidores.  Señalan al entonces encargado apodado ‘Tutela’ como el que les fiaba la droga arriba del colectivo que usaban para trasladarse hacia el trabajo. El viernes que debían cobrar le descontaba la droga consumida.
Por otro lado hablan de un tal “Cacho”, quien haría más de una década que se dedica a ese submundo de las drogas y sería un importante distribuidor en la zona, tal vez el más importante de todos. Antes se dedicaba a chofer de remis y albañil. Dicen que se levantó dos salones para eventos en el barrio Libertad y un chalet en Levene, además de una casa en El Taladro y en Máximo Paz. Este sujeto de unos cuarenta años habría enfrentado en octubre del año pasado con una sevillana a un vecino enterado que lo había denunciado, de forma anónima, por su actividad ilícita. Le aplicó un puntazo en un pulmón.
 
Los adolescentes que cargaban pollos ya no necesitan de las drogas. Se entregaron al evangelismo en una iglesia de la zona.  Pero queda uno de 18 y otro de 26 años que “ya consumía de antes y sigue perdido. Vende cualquier cosa para comprar droga”, admitió su padre que tuvo siete hijos, entre ellos cinco varones que resultaron adictos.
 
“Empezamos denunciando esto en 2015, cuando estaban el otro fiscal, (Roberto) Berlingieri, el subcomisario Carlomagno y otro oficial, además de uno de apellido Godoy. Lo reiteramos al año siguiente. Lo reiteramos al año siguiente pero perdieron la denuncia anterior, al igual que la siguiente, con lo cual nunca la dejan salir a la Fiscalía. Ni figuran en los libros de actas”, afirmaron.
 
Detallaron que algunos de los lugares de venta  y personas  dedicadas a tráfico se ubican en Villa Adriana, ‘al lado del arroyo’; en el Primero de Mayo, donde manda el ‘Narigón Blanco’; frente al peladero de calle Pellegrini, donde vende un tal Juan Pedro.
 
También señalaron a ‘El Manchado’, que se maneja en un Corsa blanco; el sobrino del ‘Misionero’ en las calles Houssay y Tucumán; Sergio y su camioneta negra en Santa Fe y Finochietto;  El Pantera, en Güiraldes y Mendoza; el ‘Chiqui’, en el barrio Buen Pastor; y el prófugo “Cacho”, que a pesar de tener pedido de captura seguiría circulando por Cañuelas en dos vehículos, entre ellos un Palio rojo.
 

© El Ciudadano Cañuelense

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