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Vivir con Parkinson, una pelea que se sostiene con un cambio de actitud

 Carlos Fernández era un fotógrafo que un día se encontró con una enfermedad discapacitante. Luego de una compleja operación, volvió a caminar. Quiere reunirse con otros pacientes para ayudarlos a mejorar su calidad de vida.
Fernández, antes de ser operado, y los electrodos insertados en su cerebro.

BulletFernández, antes de ser operado, y los electrodos insertados en su cerebro.

25.03.2019, 10:07:46 | Sociales

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 Desde que un neurólogo le dijo en 2002 que tenía Parkinson, Carlos Fernández pasó por un abanico de situaciones y estados anímicos. Luego de consultar a varios profesionales y someterse a una compleja operación del cerebro, hoy quiere organizar un grupo para compartir su condición y buscar formas de superar las crecientes dificultades que plantea la enfermedad, sin subestimar su carga.

“El Parkinson no tiene cura y es progresivo –dice Fernández–. Cada día que pasaba estaba un poco peor, pero al mismo tiempo pude tomar la iniciativa y recuperar algunas cosas”.  
 
Durante varias décadas Carlos trabajó como fotógrafo de eventos sociales y si bien la enfermedad lo alejó del oficio, logró seguir adelante con su vida. Asegura que el Parkinson es “sinónimo de invalidez” y pese a que sigue sin haber cura, en los últimos años se logró comprender mejor los mecanismos de la enfermedad con un enfoque más abarcativo de los pacientes, que hoy pueden acceder a una mejor calidad de vida.

En los enfermos de Parkinson se da una fuerte disminución de los niveles de neurotransmisión responsables de la coordinación del movimiento. Esto da lugar a una falta de control de movimientos y temblores, entre otros signos. Con 61 años y luego de una intervención quirúrgica, Fernández ha logrado mejorar su movilidad.
 
El vecino de la calle Del Carmen tiene un dispositivo que se coloca en el sistema nervioso central y permite retomar el control del cuerpo. Son electrodos que estimulan el cerebro mediante una especie de marcapasos conectado al sistema nervioso. Esto ha mejorado su condición general y le ha permitido bajar el consumo de fármacos.
 
En el cuarto que usaba como estudio fotográfico y de edición de video sigue pasando gran parte del día, ahora mirando su computadora. Cree que sería de utilidad relacionarse con pacientes como él, justamente para dar una pelea cotidiana contra la rigidez y las dificultades motrices, pero también contra la pasividad, la depresión y la pérdida de autoestima.
 
“Me gustaría brindarles una orientación a las personas que padecen esta enfermedad, saber cuántos somos con esta condición en Cañuelas, hacer una especie de censo y decirles que pueden dar más de lo creen. A pesar de estar en silla de rueda como estuve durante unos cuatro años, hoy me ayudo con un andador. Sigo necesitando de ayuda, me falta mucho, pero para eso también es importante la familia y vencer los miedos”, señala Carlos, quien cuenta con la asistencia de una cuidadora y de la comprensión de su esposa Analía, además de sus tres hijas y cuatro nietos.
 
Luego de recibir atención de decenas de médicos a lo largo de estos años, asegura que las actividades artísticas o físicas no sólo mejoran la movilidad, sino su situación emocional y su calidad de vida en general. 
 
Tiene la idea de difundir su proyecto a través de Facebook. Quienes deseen contactarlo pueden hacerlo a través del correo electrónico manuelcarlos5705@hotmail.com, o del teléfono celular (02226) 15 60 7229.
 

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