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Marcha a la Comisaría Segunda para pedir justicia por el crimen de Bianca

 En la noche del miércoles familiares y vecinos de la menor realizaron una manifestación frente a la sede policial de calle Pereda. Gran operativo de seguridad y cobertura de la televisión porteña. 
La abuela de Bianca durante la marcha del miércoles.

BulletLa abuela de Bianca durante la marcha del miércoles.

11.03.2019, 12:38:10 | Policiales

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 Familiares y vecinos de Bianca organizaron una marcha que partió desde la casa del barrio “de los Paraguayos”, en Máximo Paz Oeste, donde la menor era sometida a todo tipo de violencia física. 
Sin apoyo de organizaciones ni partidos, con un estandarte y algunos carteles, los manifestantes se dirigieron de forma pacífica hasta la sede policial de Máximo Paz, donde fueron recibidos por autoridades policiales de la Región.
 
Con rostros endurecidos y tristes, la marcha comenzó alrededor de las 19.30 en Combate de Los Pozos 452, frente al Parque Industrial de Máximo Paz. Desde allí marcharon varias cuadras hasta la seccional maximopaceña, atravesando las calles destruidas, encharcadas y sin iluminación.
 
En el lugar de la tragedia se encendieron velas. La abuela de la víctima dejó un reguero de lágrimas junto a un grupo de familiares que llegó desde Ezeiza en un colectivo que no pudo seguir avanzando por el estado de las calles y por dos montañas de tierra que fueron echadas unos días antes para mejorar el empobrecido camino.
 
Bianca Godoy, de 4 años, murió en la noche del viernes 1° luego de presentar su cuerpo múltiples marcas de golpes y signos de abuso sexual. Por el hecho se sospecha de su madre y el padrastro, los que fueron detenidos. Los acusados se encargaron de decir que la niña había sufrido un accidente casero con la pileta de lona.
 
“No nos vamos a quedar así. La nena no merecía morir así”, sostenían los familiares, indignados y con la rabia en la piel.
 
“No queremos más ´violines´ en Máximo Paz fue una frase que se escuchó en la tarde del lunes, cuando varios vecinos, en su mayoría de nacionalidad paraguaya, se concentraron en el terreno y a golpe de maza derribaron la vivienda del horror. La noche anterior la prendieron fuego, pero la oportuna intervención de los bomberos de Alejandro Petión impidió que las llamas avanzaran. 
 
En la tarde del miércoles 6 quedaban algunos escombros y los restos de un Volkswagen Golf, rojo, que fue saqueado y dañado por las llamas. El miércoles a la noche había desaparecido por completo. Es el mismo auto rojo que se usó para trasladar el cuerpo inerte de Bianca a la Unidad Sanitaria.
 
Algunas de esas escenas de “justicia por mano propia” fueron captadas por los noticieros nacionales que se trasladaron hasta la localidad. Para terminar de borrar esa vivienda, símbolo de los abusos y maltratos, el miércoles se usó un tractor con el que arrastraron algunas vigas de la construcción que quedaban en pie.



La casa de Bianca fue demolida y el auto destruido.
 
 
“SI ES CULPABLE, QUE LO PAGUE”
 
Paola, madre de la acusada y abuela de Bianca, ni bien llegó a la casa de Combate de los Pozos: “No pensé que fueran capaces de esto”. 
 
Recordó haber visto golpes en la cara a su hija y supo, por preguntas que le hizo, que había sido su compañero “por celos” y que estaba amenazada. Eso provocó una distancia entre Paola, su hija y su nieta, a la que no pudo ver más.
 
Contó que desde julio del año pasado no pudo tomar contacto con su nieta, para lo cual se trasladaba hasta lo de los abuelos paternos y de esa manera la veía. “No podía comunicarme más con mi hija desde que estaba con esta mierda. Ella cambió rotundamente con él. Yo sé qué tipo de hija tuve, pero no sé por qué cambió, el hizo que no hablara con nadie de la familia y que yo no le hablara porque no lo quería”.
 
“Si ella es culpable, que cumpla con una condena, pero sé que mi hija no hizo nada. Me lo dice mi corazón”, reconoció la madre ante sollozos de una cámara de Canal 9 y de EL CIUDADANO. 
 
Micaela tía de la pequeña víctima dijo que “vamos a llegar hasta lo último, queremos justicia, necesitamos una explicación”.
 
Los que participaron de la destrucción de la casa explicaron que no querían que la casa fuera usurpada por gente ajena al barrio y esperan usar el terreno para levantar un merendero, cuestión que sería adjudicada por algunos habitantes de la zona a alguna organización o persona “ajena movimientos sociales y políticos”, se encargaron de aclarar. 
 
Unas 200 personas marcharon de manera pacífica acompañadas por algunos móviles de televisión. No hubo corridas, ni incidentes y solo hubo un par de cruces con automovilistas que querían pasar por donde se detuvo la manifestación, en Pereda y San Martín. No hubo agrupaciones políticas, ni sociales. Sólo se vio en medio de la caravana a Pablo Campos, el joven delfín de Margarita Barrientos con pretensiones de intendente.
 
Los vecinos no pudieron llegar hasta la dependencia, como pretendían. Un cordón de efectivos con escudos, bastones, pistola lanza gases y escopetas frenaron el paso. Además, una cuadra antes de la seccional había un patrullero desviando el tránsito de la céntrica Pereda, donde la mayoría de los comercios habían bajado sus persianas antes de la llegada de la movilización. 
 
El importante operativo llegó después de que incendiaran gomas en la vereda de la Comisaría Segunda y arrojaron objetos en la jornada del lunes. Se habían movilizado ahora dos camionetas del Grupo Apoyo Departamental y una de Infantería, además de patrulleros. 
 
A las 20.35, Paola y dos personas fueron recibidos por el Jefe Departamental Oscar Frías, el jefe Policía Comunal Claudio Filito y el titular de Máximo Paz, Daniel Pérez a los que reclamaron justicia. También pidieron atacar el narcomenudeo en la zona, además de organizar una comisión vecinal para controlar la labor policial de Máximo Paz. Luego de una hora el reducido grupo salió entre llantos y silencio.
 
El “caso Bianca” desnudó un Máximo Paz Oeste partido en tres. Hay gente de ese sector que se arroga el derecho a reclamar y denunciar. Hay notorios grupos liderados por una mujer paraguaya que vive en las inmediaciones de las vías y un hombre de Altos Verdes que se enfrenta a todos los sectores políticos en reclamo de obras hídricas. Y otra militante de organización sociales que vive en Máximo Paz y está vinculada a un sector del oficialismo. Ninguno quiere unirse al otro; todos tiran para su lado.
 
En rigor, pese a la difusión del caso, pocos maximopaceños del casco histórico se sumaron a la columna que iba avanzando para reclamar por la pequeña, como si se tratara de un problema ajeno. Era una suerte de peregrinación solitaria con velas, atravesando un sinuoso camino de barro y zona de abandono, con algunas cartulinas exigiendo justicia.

© El Ciudadano Cañuelense

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