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El traslado del centro de diálisis San Bruno genera gran preocupación entre los pacientes

 Un grupo de personas que recibe terapia renal en la esquina de Mitre y Acuña se reunió para buscar alguna solución ante la mudanza a Ezeiza. Gestiones en la Provincia para atenderse en el hospital Regional.

28.02.2019, 09:46:11 | Actualidad

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 Vecinos de Cañuelas expresaron su preocupación por el cierre del centro de diálisis San Bruno, durante una reunión que el jueves a la tarde mantuvieron pacientes y una médica del establecimiento ubicado en la esquina de Mitre y Acuña. El encuentro tuvo lugar en la sede de la Cámara Industria y Comercial que prestó su salón. Los pacientes elevarán un petitorio mientras aguardan una gestión a nivel provincial.

Como adelantó este medio la semana pasada, luego de dos décadas de funcionamiento en la esquina de Mitre y Acuña, las autoridades del centro renal anunciaron el traslado a la localidad de Tristán Suárez, adonde los pacientes deberán viajar para mantener el tratamiento.
 
Actualmente hay 38 pacientes de Cañuelas que deberán dejar la instalación local ante la falta de sustentabilidad del establecimiento.
 
Los cañuelenses podrían seguir recibiendo atención en Cañuelas si prospera un pedido que se está gestionando a nivel político ante el Hospital Regional.
 
Pese a que se les garantizó el servicio en Tristán Suárez, donde Bruno tiene otro centro en el que se atienden 80 personas, los pacientes no dejan de estar intranquilos.
 
“No nos van a abandonar porque hay relación con el personal de acá y entre los pacientes que compartimos muchas cosas, pero movilizarme a Suárez me va complicar más la salud”, mencionó una de las pacientes que concurrió a la reunión.
 
Una profesional que trabaja en San Bruno expresó que no se requiere de mucho tiempo ni de infraestructura para montar una sala de diálisis, en el caso de que surja la autorización para montarla en el hospital regional de la Cuenca Alta.
 
Las más de veinte personas reunidas coincidieron en la necesidad de seguir atendiéndose en Cañuelas y de volver a tener otra reunión en caso de ser necesario. También plantearon la posibilidad de organizar algún tipo de eventos para solventar los gastos extras que demandaría trasladarse.
 
El alto valor del alquiler fue el argumento de los dueños de San Bruno para anunciar el cierre de la sede local. Todos los pacientes tienen cobertura de obra social, que en muchos casos se demora en los pagos, pero el gasto más importante que afronta la empresa es el gasto del alquiler, que en su renovación tuvo un importante incremento.
 
“No queremos que el Estado financie el centro, que es privado –aseveró una de las presentes– sino una respuesta de salud pública a los que necesitan dializarse”.
 
“Vivimos el día a día y la parte humana del tratamiento es fundamental para nosotros. En más de una oportunidad nos han salvado la vida en el centro San Bruno”, aseguró una insulinodependiente.
En la actualidad el centro dializa los lunes, miércoles y viernes, con tres turnos, cuando antes era de lunes a sábados en dos turnos. Y se confirmó que funcionará hasta fines de marzo.
 
“Es frecuente que luego del tratamiento se sale descompuesto y con el viaje a Suárez se complicaría la situación. Después de cuatros horas de diálisis salen con la presión baja, mareados, descompuestos y viajar 30 kilómetros en ese estado no es conveniente”, aseguró la médica clínica y nefróloga Mariana Fabrice. Así lo confirmó Cintia, de Máximo Paz: “Ayer terminé descompuesta y si tengo que ir a Tristán Suárez y ¿me pasa algo en el camino?”. Y luego agregó que “acá el personal es distinto. La pasé horrible en Suárez, acá la médica es mi segunda mamá, la técnica es mi ángel guardián. Me sacaron de un montón de situaciones”. 

Y entre los reunidos había pacientes con diálisis crónica, que pueden tener una reagudización de cualquier patología aguda y deban recibir una atención de urgencia. Muchos de ellos no orinan, tienen complicaciones en la respiración y surgen las emergencias, o les sube el potasio. Son situaciones de emergencia que ante la falta de diálisis en Cañuelas no se pueden resolver.
 
Otro afectado es Alejandro, un paciente que no tenía ninguna enfermedad, que no había sido dializado y después de ser atendido de urgencia en el hospital Marzetti, hizo una insuficiencia renal aguda. A partir de allí tuvo que empezar a ser dializado.
 
“Puede suceder que una persona necesite diálisis una sola vez en la vida por un traumatismo, que le provoca una insuficiencia renal aguda. Entonces esa diálisis hizo que siga viviendo. La diálisis es la diferencia entre la vida y la muerte. Y no siempre es la solución, pero es la única chance para ese riñón que no funciona”, explicó la profesional.
 
Los casi 40 pacientes se atienden durante cuatro horas mediante dos agujas en un brazo, tres veces a la semana. Muchos de ellos se encuentran en lista de espera para un trasplante. Y entre ellos hay una decena que son diabéticos.

© El Ciudadano Cañuelense

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