El Ciudadano Cañuelense - Edición Digital

EL TIEMPO EN CAÑUELAS

°C | °C

Cañuelas, 19 de septiembre de 2019    N° de Edición On Line: 3044

Ediciones anteriores Tapa de la edición impresa

Una joven pareja con el sueño de recorrer el mundo en bicicleta

  Buscan llegar al continente asiático en un tándem. Ya recorrieron varios países de Europa y Oceanía. El sábado 23 realizarán una charla en El Cultivo para difundir sus experiencias.
Luli y Coco en Edimburgo, Esocia.

BulletLuli y Coco en Edimburgo, Esocia.

20.02.2019, 17:13:35 | Sociales

Achicar texto Agrandar texto
 El matrimonio de Lucía Mc Cormick y Juan Martínez Tanoira, lleva varios de miles de kilómetros recorridos por Europa y Oceanía. En breve retomarán la travesía con su compañera inseparable: una bicicleta tándem de dos plazas.

En marzo, luego de un período de stand by que los devolvió a Cañuelas, tienen previsto recorrer varios países de Asia para sumar experiencias y seguir llevando el mensaje que apunta al cuidado del medio ambiente.
 
Para contar su experiencia de viaje organizaron un encuentro que tendrá lugar en la sala de El Cultivo, el sábado 23, a partir de las 20.30, con entrada libre. “Vamos a relatar nuestras vivencias de dos años de vida nómade. La gente se va a poder encontrar con muchas anécdotas y también reflexiones como la importancia de la vida, de las cosas que nos gustan y las que hacíamos y no nos gustaban. Va a ser una charla motivacional. No queremos entusiasmar a nadie para salir de viaje, sino hablar de las cosas que nos hacen felices y cuáles son las trabas para dar con esa felicidad”, resume ‘Luli’ Mc Cormick, quien se presentará con ‘Coco’, su marido, En unas semanas esta pareja cumplirá una década de estar juntos. Se conocieron siendo alumnos del colegio Don Bosco y es el lugar que eligieron para casarse cuando ya habían egresado.
 
Luli vivió en La Finaco, en una casa quinta, y su marido es del barrio Las Rosas. El punto de partida fue España, en diciembre de 2016. En Barcelona compraron un Renault 4 para iniciar el largo camino.


 
“La plata que teníamos no alcanzaba para nada, salvo para un 4 L. Coco apenas sabía abrir el capot. Gracias a su oficio de carpintero lo transformamos para dormir adentro. Se transformó en una casa rodante, chiquita y acogedora”, se ríe Luli. 

El llamativo automóvil amarillo los llevó por varios países (Portugal, Andorra, Francia) hasta que saliendo de Londres sufrió un impacto desde atrás provocado por un camión que lo dejó fuera de servicio.  

“El auto quedó destruido y a nosotros nos afectó el cuello. Por suerte la sacamos regalada. A las dos semanas ya estábamos bien. Ese hecho nos hizo dar cuenta de lo que estábamos enfrentando, en un país extranjero. Pese a dominar el inglés por ser profesora de ese idioma fue complicado hablar de cosas de mecánica y formalidades del seguro, y a esa altura todo el dinero se había destino a la renoleta”, destaca la viajera, de 26 años, durante una comunicación con este medio.  

A pesar del incidente el matrimonio no se resignó al fracaso. A las tres semanas resolvieron seguir viajando en bicicleta. Compraron dos usadas, una de ellas con sólo tres cambios, pero la felicidad de retomar el viaje pudo más que la precariedad del transporte.

Sobre el espíritu de la travesía Luli asegura que “Todo lo pensamos juntos, fuimos creciendo juntos en los diez años que vamos a cumplir desde que nos conocimos. Esta idea de viajar fue una decisión conjunta que empezamos a probar como mochileros en Córdoba, con mi padres; y luego solos por el norte y el sur argentino, Perú y Bolivia. En ese cruzarnos con otros viajeros comenzamos a soñar, hasta que nos animamos a cumplirlo”.

Luli explica que en el día a día se financia con la venta de artesanías. “Siempre nos gustaba hacer cositas pero es muy distinto hacerlas para vivir y venderlas. Así que le dije a Coco que no se hiciera problemas y con el telar que llevamos, empezamos a tejer bufandas. Salían bastante lindas. Y Coco tejía a dos agujas, pero era bastante lento el proceso. En varios países nos valoraban bastante, pero en España estábamos en desventaja por los precios en algunos comercios. También hacíamos pulseras con hilo macramé, que dio mejor resultado y algunas de las bufandas las terminamos regalando a gente que nos dio una mano con el alojamiento, por ejemplo”.  

Los jóvenes no tienen hijos por ahora y ya adquirieron un vehículo para la futura travesía. Es una bicicleta tándem, para dos personas, comprada en Edimburgo. “Ese modelo nos encantó porque nos permite avanzar conversando; cuando eran dos bicis terminaba Coco adelante y yo varios kilómetros atrás”.
La cañuelense cuenta que no se cansa de estar todo el día junto a su marido y grafica: “Son 24 por 7.Somos muy unidos, además de impulsivos, pero en mi caso yo soy de divagar y Coco es más centrado”, describe entre risas.

El 11 de marzo comenzará otro periplo por Indonesia con el objetivo de llegar al norte de la India y Nepal, sin definir la fecha de regreso. A esta altura de la entrevista Luli advierte: “No sabemos si lo vamos a poder a cumplir ni tampoco sabemos si lo podremos hacer en bici o si deberemos buscar una alternativa”. Esta nueva etapa será costeada por la venta de bolsas de tela para reemplazar a las plásticas. Otro producto será la venta de postales con fotos que ellos producen. El aspecto económico es una parte fundamental de estos traslados, pese a que “la bici exige esfuerzo y tiempo, el que necesitamos para las pulseras o collares, por lo que empezamos a imprimir fotos”.

Los viajes no incluyen hotel, salvo uno el año pasado que fue regalo de cumpleaños de Luli. Para dormir acampan en forma libre, donde sea. “De manera indirecta nos dirigimos a los propietarios de casas con jardines y levantamos la carpa. Todas las noches es un desafío nuevo”.



Venta de artesanías para financiar el viaje.

Las familias de estos aventureros insaciables parece que ya se acostumbraron a tenerlos lejos. “Ya no se preocupan tanto por nosotros. S dieron cuenta que el mundo está lleno de gente con ganas de ayudar. Y somos más las buenas que las malas personas, sólo que aquella tienen mala prensa. La gente quiere ayudar, sea de la clase social que sea y además siempre tratamos de hacernos de amigos”.

Luli y Coco no tienen, por el momento, ninguna cobertura médica. La joven afirma que cuenta con buena salud y que tuvo algún episodio odontológico, el cual fue resuelto en España, donde tiene la residencia española. Antes de eso intentó atenderse en Inglaterra y luego en Irlanda, donde le presupuestaron un tratamiento de unos dos mil euros. La profesora de inglés adelantó que antes de adentrarse en  Asia se vacunarán y estudiarán alguna asistencia médica.

Además se ajustan a llevar lo mínimo indispensable de ropa. Apenas tiene unas calzas de ciclistas. “Es poca y vamos cambiando en lo que serían las ferias americanas”, dice.

Sus travesías se pueden seguir por las redes sociales de Instagran y Facebook, ambas como Luli y Coco, el viaje.

© El Ciudadano Cañuelense

Subir
Enviar corrección