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Fiesta de la Cerveza: suspensión anticipada y balance negativo

 En las primeras dos jornadas hubo menos público y escasas ventas. Los productores esperan replanteos.
Algunos estands estuvieron largo tiempo sin público.

BulletAlgunos estands estuvieron largo tiempo sin público.

17.12.2018, 10:50:47 | Arte & Espéctaculos

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 La lluvia del domingo –que obligó a suspender la fiesta a las 15 hs- sumada a una serie de desaciertos organizativos hicieron que la X Fiesta de la Cerveza y la Picada Artesanal cerrara con un balance negativo y con un montón de interrogantes para el futuro.

Como primer resultado visible, se puede mencionar que durante el viernes y el sábado hubo menos público y que las ventas fueron pobres. La estrechez económica y las dos suspensiones previas fueron determinantes. Ni siquiera la excelente grilla artística de este año traccionó el público esperado.
 
A diferencia del año pasado, el viernes se decidió cobrar entrada, lo que redujo sensiblemente la afluencia de visitantes locales. El sábado a la tarde, cuando generalmente explota de gente, el parque cervecero era un desierto. Varios expositores tomaban mate bajo la sombra y otros permanecían en sus puestos atentos al teléfono móvil. Los puestos de La Uribeña o de Scheitler, que solían tener colas de clientes, en esta oportunidad permanecían vacíos.
 
El domingo a la tarde un chaparrón dispersó a los que habían concurrido al predio ajenos al partido de River-Boca. Los productores se reunieron en una carpa con el subsecretario de Producción Juan Angel Cruz. Algunos plantearon la necesidad de esperar algunas horas para tomar una decisión, pero la gran mayoría estuvo de acuerdo con bajar la persiana. El desencanto por las pocas ventas, la mercadería mojada más el riesgo de electrocución que suponían los cables de las heladeras en el suelo de los stands inundados inclinaron la balanza por la suspensión inmediata.

PERSPECTIVAS PARA EL AÑO QUE VIENE
 
En líneas generales los puesteros tuvieron pérdidas. Los cerveceros vendieron entre el 20 y el 40 % del stock disponible; mientras que los gastronómicos, queseros y fabricantes de embutidos tuvieron un resultado aún peor. Un expositor de otro distrito, por ejemplo, llevó 2 mil pizzas de las que vendió menos de 50.
 
Los stands tuvieron un costo importante, de entre 10 y 30 mil pesos de acuerdo al tamaño. Muchos ni siquiera lograron recaudar un piso para cubrir ese costo.
 
Para el año que viene se debería plantear un esquema de menor canon para los productores locales; y alguna bonificación para compensar las pérdidas sufridas.
 
Por otra parte se debería volver al título de la fiesta “Picada y Cerveza Artesanal”. En esta oportunidad los fabricantes de embutidos caseros eran unos pocos (Pueblo Escondido, La Candela, Ponce, Don Abel, Don Bosco y algún otro más) frente a un abanico de revendedores y frigoríficos que ofrecían fiambres y chorizos industriales a un costo imposible de igualar para el fabricante artesanal. Si la idea es cuidar y ayudar al productor local los organizadores deberían definir qué tipo de fiesta quieren.
 
Implementar un concurso cervecero sería otra estrategia para prestigiar el evento y apuntar a la calidad. La ciudad de Mercedes acaba de realizar su primera fiesta de la cerveza con la inclusión de un concurso y una estricta norma de participación: sólo pueden participar cerveceros artesanales que reciben una inspección previa para garantizar que cuentan con su propio lugar de fabricación en buenas condiciones de higiene y salubridad.
 
Este año se mejoró mucho en provisión de baños químicos, pero no había sillas, bancos y tablones. ¿El motivo? El colegio Don Bosco –que solía prestar esos materiales- pidió un pequeño monto de dinero en concepto de reaseguro, dado que en años anteriores muchos tablones o sillas “se perdieron”. El colegio los necesita para su almuerzo anual. La Municipalidad no estuvo de acuerdo en abonar ese dinero y por lo tanto los visitantes se quedaron sin una comodidad básica para descansar o compartir una picada bajo la sombra. Los puestos tampoco estaban autorizados a poner mesas y sombrillas, o tenían que pagar un importante costo adicional para hacerlo.
 
Es cierto que una fiesta de esta magnitud no se puede hacer sin dinero y sin el apoyo de la Municipalidad. Pero tal vez habría que plantearse –sobre todo en tiempos de crisis económica– organizar una fiesta de menor escala apuntando más a la calidad que a la cantidad. Y todos, tanto oficialismo como oposición y una comisión de productores, deberían ir juntos a golpear las puertas del gobierno Nacional y Provincial, sin mezquindades, para gestionar los fondos disponibles para este tipo de eventos. Pero deberían hacerlo mañana; no esperar a octubre de 2019.

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