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Cañuelas, 20 de noviembre de 2018    N° de Edición On Line: 2741

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Amigos y fieles despidieron los restos del padre Alejandro Delorenzi

 El jueves le dieron el último adiós al capellán de La Garita, el “poeta” de los curas. Su relación de amistad con quien se transformaría en Papa.
Alejandro Delorenzi.

BulletAlejandro Delorenzi.

22.10.2018, 13:57:50 | Sociales

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 En la mañana del jueves 18, amigos y vecinos de la comunidad le dieron el último adiós al sacerdote Alejandro Delorenzi, fallecido el miércoles en un sanatorio de Temperley luego de luchar contra una dura enfermedad.

Ale -tal como lo llamaban sus allegados- tenía 60 años. Había nacido el 8 de mayo de 1958 en Villa Devoto. Se ordenó en la Arquidiócesis de Buenos Aires el 7 de diciembre de 1991, fue vicario y luego párroco en Mataderos y Villa Lugano. En 2007, enviado por el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, llegó hasta La Garita para atender pastoralmente la granja Revivir, dedicada a la recuperación de adictos. Pero su misión terminó siendo mucho más amplia. En apenas un año, con la ayuda de los propios internos, levantó la capilla que poco a poco se trasformó en centro de fe de centenares de cañuelenses que escapaban de la parroquia Nuestra Señora Del Carmen.
 
La capilla, ese lugar que vio nacer desde los cimientos, fue el lugar de su despedida. El féretro -cubierto con la camiseta de Racing, un ramo de flores y un retrato del religioso- permaneció cerrado con una ligera música de fondo. El velatorio se inició en la tarde del miércoles en un clima de mucha congoja y lágrimas. 
 
La muerte conmocionó a muchos sectores de Cañuelas y alrededores, ya que si bien Delorenzi se inició su labor sacerdotal en la Ciudad de Buenos Aires, fue en La Garita donde más trascendió su figura, plena de calidez y humildad. En la granja Revivir dejó su marca. La Desatanudos –inaugurada el 8 de diciembre de 2009 con la presencia de su amigo Jorge Bergoglio, por entonces arzobispo de Buenos Aires– era su orgullo y su gran obra. 
 
La tarea en ese lugar en el medio del campo lo conectó de manera profunda con embarazadas, enfermos y parejas que no podían gestar. Allí bautizaba a quienes eran rechazados en otros templos, distinguiéndose de otros sacerdotes apegados a la ortodoxia más rancia.
 
Sencillo, austero, generoso, con un gran sentido del humor no exento de melancolía, era muy apreciado por el don de su palabra y por su profunda espiritualidad. Fue un hombre auténtico, que predicó con el ejemplo. Sus clásicos sombreros que lucía hasta en alguna misa de campaña ayudaron a convertirlo en personaje.

El cura villero Toto de Vedia, compañero de Alejandro en el seminario, fue uno de los amigos que se acercó a la misa exequial del jueves para despedirlo. Lo pintó con certeras palabras: “Imposible ser más sencillo que el Flaco. Lo intentás hacer y no te sale. Se sarpó siempre de sencillo. Pero Jesús es eso: sencillez, pasión, libertad. ¡A la Iglesia le falta tanto de esto! El Flaco es un ejemplo enorme”.
 
Luego agregó: “El Flaco optó por los pobres. De la iglesia optó por lo mejor. Desde la fe tuvo una vida apasionada por donde la mires, algo que al mundo de hoy le falta mucho. Uno se acuerda de su personalidad en el seminario… sin copiar nada... creando su persona… con una libertad no individualista sino en comunidad”.
 
En la calle de tierra hubo filas de autos como si fuera una concurrida misa de domingo. Al caer la tarde del miércoles se acercó gente de todas las edades y segmentos sociales. Hubo mucho llanto ante el ataúd. Los curas compañeros del seminario Jorge Romero y Martín García fueron los primeros que se acercaron a la vigilia. Al día siguiente se sumaron el padre Toto, Gustavo Boquin, Claudio Uassouf, Juan Veiga, Juan Carlos Martínez y Jorge Torres Carbonell. El arzobispo porteño Mario Poli envió su saludo y pesar a través del obispo auxiliar Alejandro Giorgi, quien además de realizar la bendición anunció que el papa Francisco ya había sido informado de la muerte de su amigo. 
 
Alejandro combinaba su vocación religiosa con la música, la guitarra, las lecturas, la escritura y la pasión por el fútbol. Era un reconocido hincha de Racing.
 
A fines del 2014 lanzó un libro de poemas titulado ‘Latidos bajo la lluvia’ auspiciado por el Centro Cultural Volveré. Un ejemplar llegó al Papa de la mano Rodrigo Ruete. En un ciclo de charlas con Ruete recordó su amistad con quien se transformaría en el primer papa Latinoamericano, quien siempre lo alentaba a escribir y que lo consideraba “un poeta”.
 
Desde hacía cuatro años tenía un espacio en la FM Nacpop. Los lunes por la noche, conducía ‘Rezo por vos’, un programa radial que conservó hasta la actualidad.
 
“Quiero mucho a Cañuelas y ya casi soy cañuelense. Es un pueblo, que tiene sus cielos e infiernos, que tiene un poco el juego de la vida. Una buena propuesta para Cañuelas es que tiene que encontrarse y eliminar esas cosas que nos hacemos en la cabeza por el que piensa distinto y animarse a escuchar” dijo en una reciente entrevista.
 
Además de su participación en ciclos radiales, era un activo usuario de las redes sociales, en las cuales predicaba una mirada social de la doctrina cristiana.
 
Su salud empezó a deteriorarse a medidos del 2017, cuando debió ser internado por un cuadro de neumonía. Antes de eso había superado un cáncer. Desde entonces su recuperación fue lenta, siempre con altibajos. Su fallecimiento se produjo en la mañana del jueves 17. La Municipalidad difundió un comunicado de pesar y decretó un duelo de 48 horas.
 
DOLOR COMUNITARIO
“Venimos desde el inicio de la capilla. Casó a nuestra hija, bautizó a los nietos, uno de ellos, que está por tomar la comunión, vino a dos misas, y me comentaba que ‘por fin se entiende algo’. Así que tenemos un muy buen recuerdo de alguien que hablaba claro, fue muy comprensible con los mensajes y con lo que uno le hablaba”, destacó el matrimonio Salé luego de salir de la capilla ardiente.
 
Por su parte Carlos, un joven de Revivir y cañuelense, dijo que “no lo conocí al padre, ni a la capilla. Hace un año que estoy acá, pero por lo que estoy escuchando se trata de alguien muy bueno”. También de esa comunidad de la granja, Sebastián, de Burzaco, expresó que “me acerqué a dar mis respeto y el pésame, pero no lo llegué a conocer al padre, que fue alguien muy importante para esta comunidad”.
 
La ex jueza de Paz, Haydeé Martínez, lo calificó como alguien que “enseguida construyó una comunidad de fieles que lo seguían porque vivía como predicaba. Era un sacerdote, austero, sencillo, no hacía excepción de personas, despojado de cualquier ambición material. Un ejemplo de lo que decía en cada misa que se lo escuchaba. Y hacía hincapié en construir un Reino de Dios sin excluidos y resaltaba que había que volver a Jesús y al Evangelio”.
 
Otro que se acercó a despedir con su familia al padre fue el periodista radial Enzo Peralta, quien alentó al cura para hacer radio. “Era un niño de barba. Vivió como nadie una vida a fondo, inmerso en una sencillez sincera. Pocas personas pueden unificar lo que dicen con lo que hacen. Ale pudo. Se fue un amigo, que amaba la vida y entendía que todo se resumía en la sonrisa de los niños. Nos deja un legado ineludible”.
 
Por otro lado el vecino Luis Iñiguez destacó que el cura “tuvo palabras de mucho aliento para mi madre por sus problemas de salud y ahora me acompañaba a mí también por la salud. Y cuando yo no podía venir a la misa de los domingos me hacía llegar la ostia y también venía a visitarnos a nuestra casa. Lo vamos a extrañar mucho”. 
 

 
 
El último mensaje que dejó Alejandro
 
El 6 de agosto, cuando comenzó a despedirse, desde su lugar de internación el padre Ale le dictó a una colaboradora de la parroquia un último mensaje que quiso compartir con su comunidad.
 
“Tierna señora, uno se acuerda, uno hace memoria del rostro de Madre en estos momentos donde pareciera silenciarse todo, donde todo pareciera oscurecerse.
Ahora eso no me pasa porque siento una gran paz. Y percibo la de otros que no pueden acceder a esa paz por distintos motivos… porque están solitos. 
Solitos, abandonados. Veo pequeños pies de niños que intentan tomar algo de tus aguas que bajan claras, suaves. Se precipitan sobre el dolor de los pueblos dolidos de tanta estupidez, mediocridad e impotencia.
Un corazón quiere ver algo de ese silencio para los que escuchan nada, algo de esa luz para los que no ven, algo de esa voz para los que no oyen.
En tus manos, Madre de la Desatanudos, todos los pueblos doloridos.”

“Como comunicadores de la Desatanudos, háganme un favor: lleven esa oración por donde estén, por donde pasen, aunque no lo sepan. Si ustedes pasan por ahí y ven a alguien con una carita triste, sean alegría, sean instrumento de paz. Alejandro para todos. Besos. 6/8/18.”    

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