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Cañuelas, 20 de noviembre de 2018    N° de Edición On Line: 2741

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“Si lo dejaba, la iba a matar a ella y a la otra persona con la que estuviera” dijo la mamá de Agustina

 Los padres de la joven asesinada a balazos reconstruyen sus últimos días y la tormentosa relación que mantuvo con Juan Gabriel Lierna.
Verónica y Marcelo Orcellet reclaman justicia.

BulletVerónica y Marcelo Orcellet reclaman justicia.

17.10.2018, 18:51:09 | Policiales

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 Los perros se mueven con total libertad en la casa de Alejandro Petión. Juegan entre ellos, saltan y buscan un lugar para seguir la rutina en esa casa familiar que se alteró el domingo 30 de septiembre cuando Agustina terminó asesinada a balazos en una vivienda de la localidad de Máximo Paz. Además de los perros pequeños que van y vienen se sienten pájaros, hay muchas plantas, adornos con objetos de uso hogareño, y una madre y un padre que claman justicia y verdad.

Verónica y su marido Marcelo Orcellet sienten el peso de transitar por la vida sin su hija Agustina, de 22 años. En las últimas horas todas sus energías están abocadas a saber qué pasó.
 
Los padres de la chica –acompañados por su prima Julieta– reciben a EL CIUDADANO. Repasaron los últimos d de Agustina y de su vida. Pegado a la casa familiar está cerrado el gabinete ‘101 mimitos’ que había montado hace unos pocos años para dedicarse a la peluquería canina se encuentra cerrado. Todos los días había mucha actividad en ese pequeño espacio que levantó con su esfuerzo personal y el de su familia. Planeaba agrandarse con un local en Máximo Paz, donde vivía Juan Gabriel Lierna, su novio desde hacía seis años.
 
La relación nunca fue del todo aceptada por los padres de Agustina. Algunos hechos y observaciones en torno al muchacho; algunos comentarios que había deslizado su hija; más ciertos detalles que recibieron de sus parientes en Máximo Paz hicieron que no fueran de su agrado. Sin embargo, Verónica y Marcelo Orcellet abrían las puertas al joven y hasta compartieron unos días de vacaciones en Mar del Plata en el verano de 2018.  Así fue como Agustina le daba también oportunidades a su relación amorosa, la que tenía altibajos y dudas de continuidad. En esas idas y vueltas hace unos meses había surgido la posibilidad de vivir juntos. Tanto es así que ella había empezado a comprar algunas cosas necesarias para la convivencia.
El sábado 29 de septiembre Agustina llegó hasta la casa de Máximo Paz con un remis que le mandó su novio.
 
Durante la semana la chica trabajaba en la peluquería canina que había instalado en Piedras 135, la casa de sus padres. Su ocupación incluía ir retirar los animales a domicilio, tarea que la hacía con su padre en una camioneta que estaban pagando en cuotas. Por otro lado, los miércoles y viernes venía a Cañuelas para hacer reggaeton, un hobby que compartía con su hermana menor. También tomaba clases de crossfit en su localidad. “Esta actividad medio que la estaba dejando, porque la compartía con él (Juan Gabriel Lierna). Enterado de que ella iba, él también quería hacer lo mismo. La seguía mucho y ella ya no quería”, dice.
 
Las redes sociales fueron otro motivo de disputa con Lierna. Finalmente la chica se impuso y comenzó a utilizar Facebook e Instagram con la ayuda de su hermana, que le enseñó a subir fotos y videos”.  
 
El relato de Verónica permite vislumbrar una relación de celos. “Era una chica muy buena, que prácticamente no salía de casa, que se llevaba muy bien con la hermana. La relación con Lierna empezó con enamoramiento, pero con el tiempo se fue perdiendo ese interés. No creo que se haya imaginado un final así. Era una relación de fin de semana, con un chico que venía poco por casa. No teníamos una relación fluida con él. Ella se iba a la casa del chico, volvía el domingo a la noche, porque tenía su trabajo. Lo venía dejando varias veces, pero él lograba que siguieran y también la madre del chico se metía bastante con ellos”.
 
‘NO FUE SÓLO UNA CUESTIÓN PASIONAL"
Sobre el vínculo de Agustina con Juan, conocido en el barrio como ‘Chin’, “ella recibía mensajes en su celular que le hacían la ´psicológica´, pero no quería que sus padres se enteraran”, afirma su prima Julieta. 
También recuerdan que en una oportunidad el muchacho se golpeó la cabeza con una piedra luego de la negativa de la chica de continuar la relación y hasta le mencionó que se iba a quitar la vida. “A ella le dio pena, entonces retomó el noviazgo. Yo le decía a ella que se fijara, pero contestaba que iba a hablarlo. También me negaba que le pegaba. Pero no sé, si la amenazaba o qué. También nos enteramos, pero todo después del hecho, que si lo dejaba iba a matarla a ella y a la otra persona con la que entablara una relación”, agrega la madre, que se gana la vida como empleada doméstica en La Martona. 
 
Asimismo supieron que ‘Chin’ tuvo inconvenientes con la ley penal mientras salía con la joven, inclusive algún familiar directo también pasó por la justicia. “Alguien que maneja un flete cada tanto o que directamente no trabajaba no podría hacer esa casa  que levantó –destaca Marcelo-. La familia le tapaba las cosas que hacía. Andaba con un montón de plata encima, siempre con zapatillas impecables, cambiaba los celulares siempre, no estaba en ninguna de las redes sociales, tenía camionetas y autos cortados. Era muy reservado, callado y se quedaba mirándote. A mi hija nunca le pagaba ni regalaba nada, salvo para su cumpleaños le entregaba un regalo. Y lo más caro debe haber sido un cachorro de criadero de Yorkshire. También me acuerdo que durante un robo importante en Lobos estuvo varios días desaparecido, pero un día lo agarraron. A pesar de esto, de sus dudas y de la conversación que tuvimos, siguió con la relación”.   
 
“Faltan pruebas de lo que pasó, los teléfonos celulares desaparecieron. También faltan testigos, el arma no fue encontrada en el lugar y por eso ahora contamos-dijo Marcelo Orcellet- con un abogado penalista ya que esto no fue solo una cuestión pasional. Algo o alguien más hubo, inclusive existió una planificación. Todo ocurrió en una casa a medio construir, que no tenía la conexión de agua, que esa día no había luz en ese barrio y había llovido un montón por lo que la calle estaba imposible. Y el cuerpo de mi hija estaba lavado, no tenía sangre. Además está la versión de que lo vieron (a Chin) en un baile durante esa madrugada después de lo que pasó”. 
 
 
 

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