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Cañuelas, 17 de noviembre de 2018    N° de Edición On Line: 2738

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En una entradera, golpearon y acuchillaron a ‘Cacho’ Domínguez

 Cuatro delincuentes irrumpieron en su domicilio de Los Aromos y atacaron al curandero gaucho. Tras reducirlo y pegarle, escaparon con dinero y una gran cantidad de objetos de platería criolla, joyas y alhajas.
Domínguez en su consultorio, rodeado de imágenes religiosas.

BulletDomínguez en su consultorio, rodeado de imágenes religiosas.

10.09.2018, 09:56:28 | Policiales

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 Raúl ‘Cacho’ Domínguez permaneció maniatado con precintos durante varios minutos, tras haber sido asaltado en su casa del barrio Los Aromos por cuatro sujetos armados que lo sorprendieron en el interior de su domicilio, donde atiende a centenares de personas que lo visitan en busca de una cura para sus dolencias.

El ‘curandero gaucho’ recién pudo liberarse de sus ataduras cuando su único hijo acudió ante sus gritos. El caso se originó en la tarde del miércoles 4, pasadas las 21, en momento en que el hombre de 78 años ingresaba su camioneta. En ese momento fue sorprendido por cuatro atacantes que se acercaron corriendo. Cacho llegó a cerrar una puerta, lanzar unos golpes y voltear a uno de los sujetos. Pero ante la desproporción de fuerza y cantidad de agresores lograron imponerse y ganar la vivienda.

Los delincuentes no se inmutaron por la presencia de algunos perros que merodean la casa con rejas. Lo ataron con un precinto y se marcharon después de más de media hora, con todo tipo de objeto de metal y dinero en efectivo que la víctima tenía en su casa desde hacía muchos años.

Cuando el hijo de la víctima lo vio, Cacho estaba inmovilizado e irreconocible. La sangre lo había empapado de pies a cabeza dejando una estela colorada por donde se había arrastrado.

No es el primer atraco que sufre el reconocido vecino de Los Aromos. Ya fue asaltado en dos ocasiones, aunque ninguna fue tan violenta como la del jueves a la noche. A raíz del episodio estuvo internado unas horas en el hospital Marzetti.

Al cierre de esta edición la policía no tenía datos de la banda. 
 
“ESTOY MUY TRISTE”

En el portón de rejas una nota a mano señala que ‘Cacho’ Domínguez no se encuentra atendiendo. El hombre sale al encuentro de un amigo que enterado del hecho se acercó a la casa de Roca y La Rioja. El Ciudadano también lo espera para tener novedades. La víctima, todavía algo desorientada por el mal trance, deja pasar.
 
De acuerdo a lo que informó Cacho, antes del violento episodio estuvo reunido con operarios para analizar algunas refacciones en su casa. Compartieron el almuerzo y por la tarde se fueron. También recibió a una mujer en su consultorio aunque ese día no era de atención. Había programado ir a su campo, donde tiene animales, pero al final no fue.

El hombre de casi 80 años, tiene visibles algunos cortes en la cabeza y no tiene reparos para bajase los pantalones y mostrar el vendaje en el glúteo izquierdo, donde recibió un puntazo de arma blanca. Tampoco en exhibir su emoción y afirmar que se siente “muy triste”.

Rodeado de imágenes religiosas y objetos de culto, cuenta una vez más lo que parece una pesadilla. Con sus crucifijos y una vitalidad que parece imposible para un hombre de su edad, contó detalles de lo ocurrido. 

“Me había quedado la camioneta en la puerta. Estaba solo y cuando terminé de ingresarla vi a unos jóvenes corriendo hacia mí. Creí que estaba mi nieto entre ellos. Pero después me di cuenta de que eran chorros. Me apuré a bajar de la camioneta, cerré de un portazo. A uno pude tirarlo, pero se metieron igual. Eran cuatro. Tendrían entre 20 y 35 años. Uno de ellos tenía la cara cubierta. Se me vienen encima y empiezan a pegarme con las armas. Todos armados. Me pusieron fuerte un precinto, me arrastran, me pegan y me exigen la plata. Me insultan, me tiran en mi cama y empiezan a revisar las cosas, hasta que ven un cuchillo y me lo clavan en la nalga izquierda. Empezó a salir un montón de sangre y me gritan que querían los dólares”.

En esos momentos empezaron a juntar elementos de oro, pulseras y anillos, platería criolla, relojes... “Cosas valiosas y de muchos años, cosas heredadas de familiares, otras que usaba en exhibiciones criollas”, precisó la víctima.  

Su voz enérgica no se detiene y recuerda que no paraban de golpearlo. “Había sangre por todos lados hasta que me veo en un espejo de la cómoda y no me reconozco. Pensé en mi hijo y en mis tres nietos. Le imploré a mi madre y hermano fallecidos que me ayudaran a conservar la vida y que estos delincuentes se marcharan pronto”.

A esa altura de la noche ningún vecino advirtió nada. Y las cámaras de seguridad que tenía fueron arrancadas por los delincuentes.

Cacho estimó que estuvieron unos 40 minutos. “Como podía empecé a arrastrarme. Le pedía fuerzas a mi mamá. Me descomponía de los golpes. No sé cómo llegué hasta la puerta, pero pude gritar a la casa de mi hijo, que vive al lado. Un nieto me reconoció la voz y salió a auxiliarme. Me caí delante de él”.

Los golpes con el arma le abrieron cortes sangrantes en el cuero cabelludo, además de una lesión importante en el glúteo.

“No sé qué voy a hacer, pero tengo millones de personas que depende de mí. Dios dirá” resumió este hombre, conocido y apreciado en todas las latitudes.

Lunes, martes y jueves se dan cita centenares de personas en su domicilio para recibir la atención de este singular hombre al que muchos le atribuyen poderes sobrenaturales. Desde hace décadas llegan hasta su casa con todo tipo de inconvenientes y dudas, sobre todo de salud. Cuenta que a los siete años empezó a tener visiones y que desde entonces no pudo parar. 
 
 

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