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Cañuelas, 16 de diciembre de 2018    N° de Edición On Line: 2767

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Segunda denuncia de mala praxis que involucra al falso médico del Marzetti

 Un paciente con fuerte dolor en el pecho fue enviado a la casa con la indicación de tomar analgésicos. Horas más tarde, en el Hospital de Lobos, le detectaron un infarto en proceso. 
Marcelo Blanco y su esposa

BulletMarcelo Blanco y su esposa

15.07.2018, 22:14:51 | Actualidad

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 Un hombre de 40 años que concurrió al Hospital Marzetti con un fuerte dolor en el pecho fue atendido por el falso médico Felipe Nori Haggi Lacerda. Luego de analizar los resultados del electrocardiograma, le diagnosticó un “dolor muscular” y lo envió al domicilio con la indicación de tomar analgésicos. Horas más tarde, como el dolor aumentaba, su familia lo llevó al Hospital de Lobos, donde le diagnosticaron un infarto en proceso y le salvaron la vida.

El protagonista de esta historia es Marcelo Blanco, quien el 8 de febrero en las primeras horas de la mañana sintió un dolor profundo en el pecho que se extendía al brazo.
 
Sus familiares lo llevaron a la guardia del Marzetti, donde fue recibido por el brasileño que ordenó hacerle un electro, una placa de tórax y un análisis de sangre. Su esposa, que estaba trabajando, arribó al lugar unos minutos más tarde.
 
“Cuando llegué me enojé porque a mi marido lo tenían tirado y en un momento hasta se cayó de la camilla del dolor. Yo misma fuia buscar los estudios para acelerar las cosas. Nori los lee, me dice que el electro estaba bien, que consideraba que el análisis de sangre también estaba bien, me dice que es un dolor muscular y le dan un inyectable. Lo traje a casa a las 12.30” relató Virginia Zamudio.
 
Creyendo que el diagnóstico del médico era acertado, le pasó azufre en el pecho y átomo desinflamante. Pero el dolor iba in crescendo, por lo que decidió llamar a la médica de su esposo, Adriana Mozotegui. “Ella no estaba en Cañuelas pero por lo que le fui contando por teléfono, me dijo que no era algo muscular, que lo llevara urgente a Lobos”.
 
Ni bien ingresó al Hospital Zonal, un cardiólogo revisó los estudios que traía desde Cañuelas. “Tu marido está sufriendo un infarto” dijo el médico lobense ni bien ojeó el electro que Nori había desechado cuatro horas antes. Más tarde le dijeron que el electro estaba bien hecho, por lo que evidentemente Nori no supo interpretarlo.
 
Otra versión que El Ciudadano recogió en la guardia del Marzetti indica que Nori tampoco solicitó un análisis de enzimas cardíacas, un estudio básico cuando se sospecha de un infarto.
 
“La atención en Lobos fue fabulosa. Me dijeron que iban a hacer lo posible por sacarlo del paro, le licuaron la sangre, y aún antes de hacerle más estudios el cardiólogo se dio cuenta de que tenía una arteria obstruida”, agregó Virginia.
 
A la medianoche, ya estabilizado, fue trasladado al Sanatorio Pelliza, donde le realizaron una angioplastia y le colocaron dos stent. De por vida deberá tomar una batería de medicamentos. Según Zamudio, el error de Nori y la medicación que le dio habrían generado un agravamiento del cuadro, que pudo ser fatal.
 
Días más tarde, cuando su marido estaba de regreso en el hogar, Zamudio se dirigió al Marzetti para hablar con Nori. Le mintió a la recepcionista diciendo que tenía que revisarle unos estudios.
 
“Cuando lo tuve enfrente me reconoció enseguida, pero no se imaginó lo que venía. Le mostré los estudios y empecé a los gritos. Nunca lo insulté, pero le dije que era un sinvergüenza, que no se había dado cuenta de que estaba trabajando en un hospital, no vendiendo yerba”.
 
Nori escuchó estoicamente y balbuceó algunas cosas, pero nunca se disculpó ni asumió su error. Dijo que su familia tenía supermercados en Brasil, que era residente, que nunca había tenido problemas con ningún paciente y que eso se podía verificar hablando con Federico Pequeño. “¿Para qué voy a hablar con Federico Pequeño si entre ustedes se cuidan el culo?”, le respondió Zamudio, antes de retirarse.
 
Virginia y su esposo están analizando iniciar una demanda por mala praxis, pero reconoce que no tiene recursos para hacerlo. “Lo estamos pensando pero la verdad no disponemos en este momento de dinero para abogados. Tenemos un gasto mensual de casi seis mil pesos de remedios para mí marido, ayer lo lleve a su cardiólogo y le agrego otro más... Somos simples laburantes... Ahora, si con toda esta movida de destapar la olla alguien nos facilita un letrado, no duden que vamos a demandar”.
 
El caso de Marcelo es el segundo que trasciende. La semana pasada se supo que la familia de Juan Ignacio López (16) demandará al Hospital Marzetti y a Felipe Nori Haggi Lacerda por mala praxis. El muchacho consultó al falso médico en la Unidad Sanitaria de Máximo Paz, adonde concurrió con fuertes dolores abdominales. “Ponele un suerito” le ordenó Nori a la enfermera antes de enviarlo a la casa sin indicarle ningún estudio clínico. En la madrugada del día siguiente, ante el agravamiento del cuadro, su padre lo llevó a la Clínica Monte Grande donde le detectaron una pancreatitis.
 

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