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Otro falso médico brasileño en el Hospital Marzetti

  Se hace llamar Sonia Banhuki Galvao, pero su verdadero nombre es Thais Soares Costa. No está recibida y al igual que Felipe Nori, estudió en la Universidad de Morón. El domingo, ante el temor de ser descubierta, pidió licencia.
Thais Soares.

BulletThais Soares.

15.07.2018, 15:30:34 | Actualidad

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 La truchada não tem fim. El Ciudadano descubrió que la Dra. Sonia Banhuki Galvao, clínica de guardia del Hospital Angel Marzetti y de la Unidad Sanitaria de Máximo Paz, no es médica. Su nombre tampoco es el que está bordado en su guardapolvos: en realidad se llama Thais Soares Costa.

El caso de esta usurpadora de identidad es calcado al de Felipe Nori Haggi Lacerda, el falso galeno brasileño que salió a la luz hace 15 días, cuando este medio reveló que simulaba ser Joao Peixoto Dos Santos Neto, un compatriota con el que compartió estudios en Morón.
 
Al firmar el contrato con el Hospital Marzetti el 1 de noviembre de 2017, la brasileña Soares Costa entregó fotocopias del DNI, diploma, matrícula, certificado habilitante del Ministerio de Salud y legalización del Ministerio de Relaciones Exteriores a nombre de Sonia Banhuki Galvao. ¿Cómo hizo Thais para tener acceso a esa documentación tan personal y sensible? Es un misterio que oculta una trama de corrupción que excede a la ciudad de Cañuelas. 
 
Esta semana El Ciudadano descubrió a la verdadera Sonia en el Hospital Santo Antônio de Timbé do Sul, una pequeña localidad mediterránea de 5 mil habitantes ubicada en el estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil, a 263 kilómetros de Florianópolis.
 
Banhuki reaccionó con sorpresa cuando el cronista le preguntó si ella estaba trabajando o había trabajado en Cañuelas; y luego con indignación cuando se enteró de que alguien estaba usando su nombre.
“¡Nunca trabajé en Cañuelas! Me recibí en Morón, Trabajé un año en Argentina en la empresa Kaprimed haciendo medicina laboral y visitas domiciliarias. Volví a Brasil en septiembre de 2016. Actualmente trabajo de lunes a lunes en el Hospital Santo Antônio” relató a este diario.
 
Para corroborar sus dichos envió copia escaneada de su documento original, diploma y demás certificados al correo electrónico de El Ciudadano. La matrícula que le otorgó el Ministerio de Salud de Argentina es la número 156.382. Pidió, eso sí, que no se publique su foto.





Sello y firma de la falsa Banhuki en una planilla del Marzetti.
 
Entre la documentación que El Ciudadano recopiló sobre Felipe Nori, hay una planilla del 23 de marzo en la que Diana Barcia, Administradora del Ente, lo autoriza a tomarse licencia por matrimonio. El director, Federico Pequeño, convalida la decisión. Al pie de la planilla, con letra manuscrita, aparece el nombre de Banhuki como remplazante, con las guardias que debería realizar en ausencia de Nori: 8, 9, 15 y 16 de abril. Y al lado aparece estampado el sello de la falsa Banhuki con el número de matrícula 156.382.
 
Por si quedaban dudas la auténtica Banhuki envió a El Ciudadano la hoja de guardias del Hospital catarinense correspondiente al mes de abril con su nombre en cada jornada. Jamás podría haber estado en Timbé do Sul y en Cañuelas al mismo tiempo. 
 
Hace quince días, cuando estalló el escándalo de Felipe Nori, Thais Soares Costa, alias Sonia, sintió miedo. Lo primero que hizo fue cerrar su perfil de Facebook y su cuenta de Instagram. Hoy ya casi no quedan sus rastros en las redes sociales. 
 
Quizá para no levantar sospechas continuó atendiendo las guardias de la Unidad Sanitaria de Máximo Paz. El domingo 8 de julio concurrió por última vez: pidió licencia hasta el 27, sin explicar los motivos.
 
Desde su ingreso al Marzetti cobra unos 100 mil pesos mensuales, un monto similar al que percibía el farsante Nori. Todavía no pasó a cobrar el mes de junio. Su sueldo está retenido hasta que presente la documentación original que la acredita como médica, según lo dispuso el Ejecutivo en el sumario administrativo iniciado el 2 de julio. El único consuelo es que no regresará a reclamarlo.



Planilla de sueldos con el registro del pago a la falsa Banhuki Galvao.
 
De acuerdo a los testimonios que pudo recoger este diario, Thais –apodada “Sonia Braga” por sus compañeros del Marzetti– es muy amiga de Renné Alves, otro brasileño que trabaja en el Marzetti desde el 23 de diciembre. Hay varias fotos que los muestra juntos y sonrientes. Alves también era amigo de Nori, al punto que concurrió a su boda en La Távola. Estudió con ambos en Morón, sabía que usaban nombre falso y sin embargo no lo comunicó a las autoridades del Marzetti. Alguien debería pedirle explicaciones.
 
Consultada por El Ciudadano, la Dra. Banhuki Galvao aseguró que no conoce a Soares Costa y que no tiene ningún indicio de cómo pudo obtener copias de su documentación. Al cierre de esta edición confirmó que ya tenía designado un abogado para iniciar acciones contra su falsa colega y contra toda la cadena de mando del Hospital Marzetti que le permitió trabajar de manera irregular.
 

 
 


Federico Pequeño, director.

Crecen las sospechas sobre la cúpula del Marzetti
 
La semana pasada, cuando este diario contó detalles de la contratación de Felipe Nori Haggi Lacerda, desde una mirada contemplativa se podría haber pensado que los funcionarios encargados de verificar su documentación (Fabiana Pereyra, Hernán Carpio, Diana Barcia y hasta el propio director, Federico Pequeño) fueron víctimas de un engaño.
 
Ahora bien, si se tiene en cuenta que al ser entrevistado para su ingreso, Nori (rubio y de tez blanca) presentó como propias las fotocopias de los documentos de Joao Peixoto Dos Santos Neto (de cabello y barba negra) se podría concluir que estos funcionarios son altamente incompetentes y que ni siquiera miraron los papeles; o que aprobaron el ingreso de Nori a sabiendas de que era un impostor. La aparición de un segundo caso de características similares refuerza alguna de estas hipótesis.
 
Por otro lado, los elevados salarios que recibían Nori y Soares Costa, en algunos casos superiores a los 100 mil pesos mensuales, llevan a preguntarse si realmente cubrían guardias por ese monto o si sus haberes estaban inflados para pagar algún favor.
 
“Actualmente, las guardias de 24 horas se abonan 5 mil pesos. Para poder cobrar 100 mil pesos prácticamente tenés que vivir dentro del Hospital” graficó un profesional consultado por El Ciudadano. 
Curiosamente Nori no vivía en el Marzetti; apenas concurría dos días a la semana. Y Soares Costa tiene una sola guardia de 24 horas en la sala de Máximo Paz.
 
El miércoles de esta semana Pequeño se reunió a puertas cerradas con el intendente Gustavo Arrieta. Se escucharon rumores de renuncia, pero también que habría pedido continuar seis meses más antes de abandonar la dirección del Marzetti. 
 

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