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Cañuelas, 21 de julio de 2018    N° de Edición On Line: 2619

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La crisis de España reavivó el recuerdo de La Martona

  En 1978 la selección hispana se alojó en el Club de Campo, de donde los jugadores se retiraron disgustados. En estos días de crisis, volvieron los fantasmas de ese catastrófico Mundial vivido en Argentina.
José Luis Pérez Pla, tesorero de la Federación Española, recibe un presente del intendente de facto Ernesto López Freire, en el "copetín" de despedida. ARCHIVO EL CIUDADANO.

BulletJosé Luis Pérez Pla, tesorero de la Federación Española, recibe un presente del intendente de facto Ernesto López Freire, en el "copetín" de despedida. ARCHIVO EL CIUDADANO.

21.06.2018, 09:22:48 | Sociales

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 El 30 de mayo de 1978 arribó al país el seleccionado de España, luego de un período de preparación en Montevideo. Para su concentración en la Argentina las autoridades de la Federación española inicialmente habían alquilado estancia "La Sofía" de Monte Grande, un chalet de once habitaciones dobles y cinco individuales, propiedad de Alejandro S. Granados. Sin embargo, se produjo alguna desinteligencia de último momento que las obligó a buscar otro sitio.

Fue así que pocas semanas antes del Mundial el tesorero de la Federación, José Luis Pérez Pla, optó por el Club de Campo La Martona, el inmenso country de Cañuelas inaugurado tres años antes. Los españoles reservaron 21 dormis del 30 de mayo al 12 de junio. En caso de pasar a la siguiente ronda, deberían trasladarse a Mendoza. Para los entrenamientos usaron la cancha del predio de Smata, ya que las del club de campo no tenían medidas reglamentarias.
 
El seleccionado dirigido por Ladislao Kubala -repleto de nombres ya desgastados y de jugadores jóvenes sin rodaje- no tenía el aprecio de la afición española, al punto que el diario El País la calificó como "la peor selección de la historia". La derrota en el debut ante Austria por 2 a 1; el empate sin goles ante Brasil en Mar del Plata y la temprana eliminación a pesar del triunfo sobre Suecia en el tercer partido profundizaron  el desencanto.
 
Los jugadores se llevaron de la Argentina el peor de los recuerdos. A pesar de la cálida bienvenida y del esfuerzo que pusieron las autoridades del country para finalizar y equipar los dormis que se hallaban en construcción, muy pronto comenzaron las quejas.
 
Desde el día uno los integrantes de La Roja protestaron por el frío de las habitaciones (calefaccionadas con leña y una estufa a gas) y también por la comida, en la que abundaban las pastas y el asado. Reclamaban más frutas y pescado, alimentos que escaseaban en el menú.
 
Tampoco estaban muy a gusto con el "encierro" al que fueron sometidos por Kubala. Mientras veían por televisión a los demás seleccionados recorrer la calle Florida, el DT hispano los recluyó en un clima monacal, sin ninguna posibilidad de recreación. La permanente custodia de 200 militares enviados por el gobierno comandado por Videla acentuó esa sensación de ahogo.
 
El martes 13 de junio el seleccionado se despidió de Cañuelas. A las 12.30, en las instalaciones de La Martona, se realizó un acto de despedida al que asistieron el intendente de facto Ernesto López Freire; el secretario de Obras Públicas, Jorge Pou; el comisario Luis Orsi; los directivos del Club de Campo, Mayor O. Peñaloza y Luis Boero; y el jefe de seguridad de la Delegación, Tte. Cnel. Fichera. En representación de la Sociedad Española concurrieron el presidente y vice, Pedro Perlines y Juan Carlos Iturralde.



Suplemento editado por El Ciudadano y la Sociedad Española de Cañuelas como bienvenida al seleccionado ibérico.

 
Pérez Pla agradeció la hospitalidad de los argentinos y prometió el mismo trato en España ´82. Acto seguido se degustó una picada mientras se entregaron banderines confeccionados por la Municipalidad alusivos al Mundial junto con ejemplares de El Ciudadano que contenían un suplemento especial referido al seleccionado.
 
En el regreso a Madrid se multiplicaron las críticas de los jugadores: "La organización ha sido desastrosa. Se nos dijo que La Martona era una maravilla, que la concentración iba a ser estupenda y luego resultó que era de pena. Por eso nos queríamos marchar. Todo lo que digamos del sufrimiento que pasamos es poco. Frío, comida desastrosa, una carne imposible de comer o unos spaghettis de mala calidad. Los errores organizativos eran tantos que no se produjo un plantón de los jugadores de verdadero milagro" declararon Juanito y Lean a la agencia EFE. A partir de ese momento Argentina´78 quedó, para los españoles, como un ejemplo de improvisación y desorden.
 
En estos días, con la expulsión del técnico Lopetegui en vísperas del debut, muchos medios españoles equipararon esa experiencia de Argentina con los fantasmas que se agitan en Rusia.
 

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