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Cañuelas, 25 de mayo de 2018    N° de Edición On Line: 2562

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Se cumplieron 20 años de un accidente que enlutó a la comunidad

 En un accidente automovilístico en Tandil, fallecieron Amadeo Dos Santos y los hermanos Pablo y Rita Teerink. Esta semana se realizó una misa en su memoria. 
Los hermanos Pablo y Rita.

BulletLos hermanos Pablo y Rita.

22.04.2018, 14:36:06 | Sociales

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 El domingo 19 de abril de 1998 –el jueves se cumplieron 20 años– la comunidad de Cañuelas amaneció con una de esas noticias que provocan una infinita tristeza: tres jóvenes de la comunidad habían fallecido en un accidente automovilístico.

Las víctimas eran Amadeo Dos Santos Fonseca, de 20 años; Pablo Teerink, de 25; y su hermana Rita Teerink, de 28. En el auto también viajaba Karina Alejandra Tulli, de 23 años, oriunda de Lobos. Los cuatro fallecieron calcinados tras el impacto del automóvil contra el vagón intermedio de un tren de cargas.
 
El siniestro ocurrió aproximadamente a las 3.30 de la mañana en la Ruta Provincial 30, a la altura del frigorífico Mirasur, cuando los jóvenes volvían a Cañuelas en un Fiat UNO luego de visitar el casino de Tandil.
 
El diario El Eco de esa ciudad informó que las posibles causas del accidente fueron múltiples: la oscuridad del lugar, la niebla, la falta de señalización y la elevada velocidad a la que circulaba el vehículo.
 
La tragedia causó una extendida consternación, especialmente en el ámbito docente. Rita Teerink era maestra titular del Jardín 909, donde una psicóloga concurrió para contener a niños y colegas. 
 
A la par de su labor como jardinera, Rita fue una pionera en la enseñanza del aerobic, un ejercicio de gimnasia que hizo furor en los ´90 y que enseñaba en un salón de su casa, en la calle Independencia. Asimismo, había viajado a Brasil, donde se perfeccionó en salsa y merengue.
 
También tuvo una especial dedicación hacia los chicos discapacitados:  colaboró activamente con el Hospital Dardo Rocha de Uribelarrea y el Grupo Sol, dando clases sin cargo.
 
El jueves, al cumplirse el vigésimo aniversario del fallecimiento de sus hijos, Inés Figueroa organizó una misa en su memoria. Y en diálogo con El Ciudadano los recordó como cada día de su vida.
 
“Me parece mentira estar cumpliendo veinte años sin ellos. Los dos vivían conmigo cuando ocurrió el accidente. Ya estaban grandes y preparados para salir a la vida. Hace muy poco entendí que Dios dispone de nosotros”.
 
“Sé que Cañuelas no los olvida. Hace poco estuve en un cumpleaños y me encontré con los amigos de Pablo, que siguen muy juntos. Los de Rita también, pero no he tenido oportunidad de verlos. El hecho de que las amistades los recuerden, que la gente no los olvide, es lo que me hace vivir”.
 
“A veces me encuentro con gente en la calle que me dice ´qué bien lo superaste´ y me duele que me lo digan, porque la muerte de un hijo no se supera nunca. Si pude salir adelante es por lo bien que la gente los recuerda”, concluyó Inés.
 

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