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Cañuelas, 18 de septiembre de 2018    N° de Edición On Line: 2678

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Siguen internados los hermanos baleados en Villa Racitti

 Los jóvenes Cerega,atacados en una entradera, permanecen en la sala de terapia intensiva de dos centros de salud de la Capital Federal y Quilmes. No hay detenidos.
El lugar del ataque.

BulletEl lugar del ataque.

25.02.2018, 15:31:27 | Policiales

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 Los hijos de un matrimonio de comerciantes baleados durante un asalto ocurrido en la noche del viernes 16 –uno de ellos agente de la Guardia Urbana- permanecen internados, tras ser intervenidos quirúrgicamente como consecuencia de los disparos sufridos en el abdomen y piernas. Mientras tanto, la Policía sigue abocada a la búsqueda de los responsables del ataque.

El dramático hecho de inseguridad se produjo pasadas las 23, en momentos en que el padre de la familia, Ramón Cerega, permanecía en la vereda de su negocio de pollería que comparte con su vivienda ubicada en Florida y De los Inmigrantes. 

Se cree que al verlo en la calle los delincuentes vieron la oportunidad de robar. El poco tránsito, una iluminación modesta, algunos perros sueltos y escaso movimiento -cosas típicas de un barrio como Villa Racitti- tal vez mejoraron el escenario para el delito.

Los investigadores están abocados a la tarea de esclarecer la secuencia del asalto. Se busca determinar, por ejemplo, si algún integrante de los Cerega se resistió al robo o si al ver a uno de los jóvenes con el uniforme de la Guardia Urbana, lo identificaron como policía y decidieron abrir fuego.

A los minutos de consumada la agresión a la familia Cerega, móviles con policías del Comando de Patrullas y de la Comisaría 1º se dirigieron a la escena. También confluyeron dos ambulancias.

En paralelo se montó un operativo de rastrillaje para dar con lo que sería una banda de delincuentes, aunque sin arrojar los resultados esperados. Al cierre de esta edición, no había rastros de los ladrones. Los investigadores también solicitaron, desde la misma noche del asalto, la visualización de imágenes tomadas por el sistema de monitoreo público.

Mauro Cerega, de 26, miembro de la Guardia Urbana Cañuelas, y su hermano Gastón, de 28 años, empleado en un corralón de materiales, debieron ser trasladados de urgencia al hospital Marzetti, con heridas en piernas y espalda. Ya en centro asistencial, debieron operarlos.
Fuentes oficiales del caso informaron que “se encuentran estables, pero siguen en terapia intensiva y deben ser operados”.

A raíz del episodio se instruyeron actuaciones en la comisaría cañuelense por ‘robo triplemente agravado por las lesiones y el uso de arma de fuego’. Se dio intervención a la UFI 2 de Cañuelas y al juzgado de Garantías Nº 8 de Cañuelas.

El negocio de los Cerega estuvo cerrado hasta el día 20 por vacaciones, pero siguió sin abrir a consecuencia del hecho. No obstante, un consultado de las esferas oficiales remarcó que “no se trató de un caso de inseguridad aislado”.
 
“TRES TIROS”

En una casa de las inmediaciones de la familia Cerega un vecino repetía: “Fue una locura lo que pasó”. Y agregó que “es una familia de muchos años en el barrio, gente de trabajo, y de buenas a primeras vinieron estos delincuentes al barrio”. El mismo vecino relató que “hace poco se metió gente a un par de cuadras de a una casa, pero con balas no se vio nunca”. Sobre el hecho comentó que “estaban arreglando una heladera, el negocio estaba cerrado por vacaciones, y se les metieron. O fue una batida y le erraron de casa u otra cosa, pero no se sabe”, indicó el frentista.
 
Según el vecino, “escuché tres tiros y después a la madre a los gritos diciendo que habían querido matar a los hijos. Y agregó que “fue complicado. La ambulancia del hospital tardó bastante y después apareció una de Aymed. A esto se sumó que no tenían anestesista. Es muy triste que tenés el pueblo más o menos armado pero no tenés seguridad y un servicio de salud”.
 
Además reveló el testigo que “Los disparos se escucharon a eso de las 23.15. Eran cuatro tipos que entraron por el negocio sobre calle Florida y la casa. Uno se quedó en el coche. Se movían en un auto blanco, Peugeot 307 o un 308. Y andaban con armas cortas y largas, además de un handy”.  
 
Luego reflexionó: “Todo una movida para llevarse dos teléfonos celulares. Dispararon y se fueron enseguida. Estuvieron pocos minutos, pero podría haber sido peor, por la distancia que les tiraron y adentro de la casa”.
En diálogo con este medio el vecino agregó que “balean primero a Gastón y el otro hermano (Mauro) para que no le sigan disparando se acerca a él y le pegan en la panza. Le tiran estando en el piso, en una de las piezas, a menos de cinco metros”.   
 
SIN SOSPECHOSOS
 
En los ámbitos de los pesquisas se supo que no hay datos que permitan apuntar hacia algún sospechoso. Los dos hermanos no pudieron declarar por su estado de salud. En tal sentido se dijo que “estamos en plena tarea investigaba pero no tenemos mucha información que aporten las victimas aún. No sabemos si se asustaron y reaccionaron porque creyeron que estaban frente a personal policial u otra cosa. No tenemos nada definido”.
 
Respecto de los asaltantes las versiones indican que alguno de ellos usaba prenda de una fuerza de seguridad. No se llevaron dinero ni elementos de valor, sólo los teléfonos celulares de los hermanos.
 

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