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Cañuelas, 17 de noviembre de 2018    N° de Edición On Line: 2738

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Violenta entradera en una casa del barrio Los Aromos

 Tres delincuentes se apoderaron de dinero de las vacaciones y de algunos elementos de electrónica. Envenenaron al perro. Maniataron a todo el grupo familiar.
El lugar donde comenzó el atraco.

BulletEl lugar donde comenzó el atraco.

19.02.2018, 16:48:20 | Policiales

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 Un matrimonio y sus dos hijos sufrieron en la madrugada del jueves un robo en su casa, mientras dormían. Una de las víctimas habló con El Ciudadano y  contó el calvario, que no fue advertido por ningún vecino. Para ingresar a la casa, los ladrones forzaron las rejas de la cocina comedor de la casa ubicada sobre la calle Haití al 700 entre Rodríguez Peña y Rojas. Allí Pablo Domínguez relató que en la madrugada del jueves 15 sufrieron un episodio difícil de olvidar. Según dijo eran eso de las 3.30 cuando lo apuntaron con una pistola en su cama matrimonial. Al momento de recibir a este semanario aclaró que ya no se preocupa de cerrar la puerta de ingreso porque “me mataron la perra Golden con estricnina. Ya la enterramos y ahora se están muriendo los pájaros que caen en el parque. En su lata le metieron el veneno”.
 
Según cree el denunciante, dos desconocidos ingresaron a la vivienda luego de forzar las rejas. Acto seguido habrían abierto la puerta principal para permitir el ingreso de un tercero. Este último era “el más polenta” según palabras de Domínguez, que lo describió como “grandote, con pantalón azul como de policía, con tricota, gorrita y una pistola”.
 
“Nos despertamos con un grito y las luces, con una voz diciendo que era un allanamiento”, destacó el hombre de 46 años.
 
Los delincuentes se ensañaron con Pablo, que fue maniatado, cubierto con una almohada y golpeados varias veces. Sus hijos de 14 y 23 años también fueron reducidos con ataduras.
 
Se estima que la familia estuvo retenida por algo más de una hora y media. Sobre esta prolongación del tiempo Pablo comentó que “insistían con plata, plata y plata. ‘Queremos los dólares’. Ellos me comentaron que tenían el dato de que yo era fabricante de tambores en la Ruta 3. También que tenía autos de colección. Les dije que no, que soy transportista de gas a granel. Igual insistían con los dólares y en eso se fueron a buscar a mi hijo. Mientras le apuntaban exigían planta, que yo no tenía. Sólo les puede entregar un dinero que teníamos reservados para irnos de vacaciones, unos 30 mil pesos”.  
 
En ese afán de reunir plata fue que revolvieron los ambientes del hogar y hasta preguntaron por una caja fuerte que la vivienda no tiene. Y como para llevar un mejor control de la situación, uno de los malhechores mantenía comunicaciones con otra persona, para lo cual se iba a efectuar llamadas al patio de la finca.
Además los delincuentes preguntaron por los autos que había en la casa, al parecer con la intención de planear la huida en uno de los rodados de los Domínguez. Durante el largo tiempo que permanecieron en la casa bebieron latas de Speed y preguntaron si una tarta que estaba en la heladera era casera. La aceptaron y hasta lanzaron eructos.  
 
Se apoderaron de un bolso y una mochila escolar, zapatillas, prendas de vestir, una computadora, una filmadora, cargadores de teléfonos celulares, una tablet y relojes pulsera.
 
Sobre los cacos la familia dijo que sería jóvenes, tal vez alguno menor de edad, salvo el corpulento del grupo que rondaba los 30 años.  
 

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