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Sigue la venta de Libretas Sanitarias truchas

 Seis empleados del Banco Industrial fueron estafados por un supuesto inspector municipal que les otorgó libretas falsificadas. En 2016 El Ciudadano denunció la misma práctica, pero no hubo sancionados.
Arriba, una Libreta válida, con el perforado y las firmas del funcionario (Silvia Castello) y del médico (Héctor Goldfain). Abajo, la libreta trucha entregada a una empleada del Banco Industrial, con la firma de Goldfain falsificada.

BulletArriba, una Libreta válida, con el perforado y las firmas del funcionario (Silvia Castello) y del médico (Héctor Goldfain). Abajo, la libreta trucha entregada a una empleada del Banco Industrial, con la firma de Goldfain falsificada.

10.02.2018, 14:31:40 | Actualidad

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Seis empleados del Banco Industrial (BIND) fueron obligados a realizar la Libreta Sanitaria (un certificado de salud que no corresponde al personal de las entidades bancarias) y además recibieron libretas truchas. El autor de la estafa es un supuesto agente municipal que hace un año y medio fue denunciado por El Ciudadano por la misma práctica. Un sumario iniciado en aquella oportunidad por el Departamento Legal del municipio no permitió dar con el responsable.

La nueva maniobra se descubrió hace unos días cuando una gestora del BIND concurrió a la Municipalidad para hacer un trámite administrativo. En ese momento le informaron que las libretas que poseía eran réplicas sin ningún valor legal y que además no eran exigibles por el tipo de actividad (prestación de servicios).

El dato que permitió verificar a simple vista la falsedad del documento eran los números. Las libretas que se otorgan actualmente van por el 2.800 mientras que las entregadas a los empleados del BIND iban del 6011 al 6016. Además, no contaban con el microperforado ni la firma de Raúl Arévalo o Silva Castello, los únicos funcionarios autorizados para su emisión.

De acuerdo a los datos que pudo reconstruir El Ciudadano, a mediados del año pasado las autoridades del BIND iniciaron un expediente de habilitación en el Palacio Municipal por cambio de firma, tras la venta de Finansur.

En octubre una persona que se identificó como agente municipal les indicó a los responsables de la sucursal la necesidad de realizar la Libreta Sanitaria, algo que en realidad sólo corresponde a los comercios y empresas que manipulan o transportan alimentos. Por desconocimiento de las normativas locales, los empleados avanzaron con el trámite. Días después las libretas truchas, con el sello y la firma falsificada del médico municipal Héctor Goldfain, fueron entregadas en la sucursal.

Una fuente del banco dijo a El Ciudadano que las cámaras internas de la institución habría captado el momento en el que el supuesto inspector entregaba los certificados en Mesa de Entradas, de manera que si la Justicia o el Departamento Legal del municipio quieren avanzar contra él tienen elementos para descubrirlo. 
 
UN HECHO QUE SE REPITE
 
A fines de 2016 El Ciudadano denunció que un agente del municipio vendía Libretas Sanitarias por fuera de los canales oficiales. Las entregaba de noche, en domicilios particulares, y cobraba 500 pesos por cada una (en forma oficial costaban 650). Muchos comerciantes preferían la versión trucha ya que de esa manera evitaban que sus empleados perdieran horas laborales haciendo la revisación médica en el Corralón.

Cuando el tema estalló en este periódico, la intendente Marisa Fassi dispuso el inicio de un sumario administrativo.

 "Las acciones investigativas conllevan diferentes objetivos, entre ellos salvaguardar la integridad de los empleados municipales honestos y responsables de los que no lo fueran, como así también preservar la confianza con el contribuyente que cumple con la reglamentación vigente. Debe ser puesto de relieve que la vulnerabilidad de otorgar Libretas Sanitarias ilegalmente debe ser castigado con la severidad necesaria y justa para desalentar cualquier práctica similar” expresó el Ejecutivo a través de un comunicado. 

"El sumario administrativo abierto por disposición de la intendenta Fassi pondrá en consideración la totalidad de elementos de prueba y testimonios, los trámites de otorgamiento y renovaciones sanitarias con expreso detalle de los últimos meses, firmas de profesionales, agentes que intervienen en el proceso y arqueo físico de libretas. Por otra parte, convoca a la comunidad, vecinos y comerciantes a efectuar las denuncias inherentes a esta investigación, con elementos probatorios que ayuden a la conclusión final del sumario, en el área de Legales" añadió el comunicado.

Sin embargo, el sumario a cargo de la Dra. Susana Giuliano no permitió descubrir quién era el empleado infiel. Tampoco está claro si realmente era un agente o un particular que se hacía pasar como tal.
En forma complementaria, a través de la Secretaría de Gobierno, el Ejecutivo implementó una serie de cambios en las Libretas, que pasaron a no tener páginas y se incluyó un microperforado de seguridad. A pesar de estas medidas, siguen siendo fáciles de reproducir con una simple fotocopiadora, ya que carecen de holograma o marca de agua.

Asimismo, tras la denuncia de El Ciudadano, Raúl Arévalo y Silvia Castello fueron designados como únicos responsables del otorgamiento de las Libretas. Las originales se encuentran en poder de estos funcionarios y guardadas bajo llave.

Unos años antes, durante la gestión de Pablo Boiero al frente del área de Inspecciones, se detectó que dos empleados vendían certificados adulterados. Si bien fueron desplazados a otras dependencias, el tema nunca trascendió ni tampoco se realizó una denuncia penal desde el municipio.
 

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