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Cañuelas, 23 de octubre de 2018    N° de Edición On Line: 2713

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Distinción para Juan Carlos Viale

 El escritor cañuelense fue premiado en Berisso
Viale (en el centro) durante la ceremonia de premiación.

BulletViale (en el centro) durante la ceremonia de premiación.

02.02.2018, 12:46:38 | Sociales

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 Con su cuento “Villa Tranquila”, el autor cañuelense Juan Carlos Viale obtuvo el segundo premio del género “narrativa” en el 33° Certamen Literario Nacional del Inmigrante en adhesión a la 40° fiesta homónima.

En el marco del certamen organizado por la Federación de Entidades de Bien Público de Berisso, el primer premio correspondió a “Vino y nostalgia” (Juana Graciani, Villa Argüello, Berisso) y el tercero a “Eslabones de una historia” (Alberto Martinena, Venado Tuerto, Santa Fe).
 
En el género “poesía” la ganadora fue María Cristina Cordido (Azul) por su poema “Don Tito, el inmigrante), en tanto que el segundo fue para Emilio Bossa (San Francisco, Córdoba) por “Rey Midas” y el tercero para “Mi mundo interior” de Raúl Midhi (Berisso).
 
Viale participó en la entrega de premios que tuvo lugar el pasado 13 de diciembre.
Además de compartir la noticia con El Ciudadano, anunció que poco a poco está incursionando en el género del “microcuento”. A continuación reproducimos dos de sus primeros textos.
 
***
 
¡Te necesito…!
 
Te descubrí por un aviso en el diario.   Lo leí y me dije:
Es justo lo que andaba buscando.
Pero…
¿Será real todo lo que ofrece en un solo turno…?
¡Por qué mi cuerpo reclama atención para sentirme vivo!
¡Te necesito!   ¡Te deseo!
Me duele el cuerpo de las ganas de sentir tus manos.   Si hasta me imagino las yemas de tus dedos deslizándose por mi cuello, mi cuerpo, y más…
¡Ya está!   Hoy mismo llamo a este Centro de Traumatología y pido un turno con el Kinesiólogo, a ver si me calma de una vez por todas mi lumbalgia…

Juan Carlos Viale
 
***
 
¡Instinto animal…!
 
Todo suponía que iba a ser una tarde normal, como todos los días.  Pero el destino quiso complicar las cosas; que así se sucedieron:
Por un error en el manejo de los botones el ascensor se descontroló, provocando que la puerta se cerrara abruptamente.  Yo no quedé enganchado de la misma por pura casualidad, pero dentro del ascensor quedaron atrapadas Evelinda (mi señora) y Manchita (nuestra mascota).
Luego de varias horas los bomberos lograron rescatarlas y en ese momento sucedió lo peor.
Ella saltó sobre mi totalmente transfigurada, y exponiendo su instinto animal me atacó ferozmente; a tal punto que tuvieron que sedarla.
¡Ah!, Manchita, mi mascota, me saludó moviendo amigablemente su cola, contenta de volver a verme…

Juan Carlos Viale
 
 

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