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Recuerdan a una niña arrollada por el tren

 Tania Arcajo, de 13 años, fue golpeada por una formación férrea el año pasado. Su madre levantó una ermita para la menor y como "advertencia" de los pasos a nivel.
Recuerdan a una niña arrollada por el tren

31.01.2018, 17:49:45 | Actualidad

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 A lo largo de las rutas del país, es común toparse con pequeñas ermitas erigidas como culto al alma de los que fallecieron de forma trágica por accidentes de transito, crímenes.

Por lo común son muy simples, aunque algunas demuestran una preocupación especial, ya que están hechas con buenos materiales y bien pintadas. En su interior se colocan a veces un altarcito en miniatura, y sobre el mismo una cruz o imágenes de Jesucristo o de santos.

En ocasiones se las tienen por milagrosas, y por ello es frecuente que los promesantes dejen votos de ofrendas, velas, flores, dinero u objetos personales.

Mirta Senas la llama 'capillita', y lo hizo porque su hija Tania Arcajo murió el 10 de julio del año pasado luego de que pasara una formación ferroviaria. "Lo hice en su memoria y para que la gente advierta lo que pasó con ella y tenga cuidado. Ella no tuvo cuidado, y antes de fin de año un chico murió también que lo agarró el tren. Era un chico que jugaba a la pelota en Uribe".

"Lo hice para que la gente lo vea, con una bandera, una cruz, capilla, la bicicleta, la foto. Creo que juntando esas cosas y llevándolas donde tuvo el accidente la gente entienda que hay que cuidarse, que no hay que ser confiado. Lo que le pasó a ella le podría haber pasado a cualquiera", explicó la madre desde su casa en calle Salta en el barrio San Ignacio. El recordatorio se encuentra sobre el laberinto de paso de peatones, justo del lado donde fue embestida la menor mientras se dirigía a una clase de gimnasia  

"Nadie del ferrocarril me dijo nada después del accidente ni ahora que armé la capillita", dijo luego de llevar los objetos y armar ese espacio. Y tiene una rutina para la ermita, mientras se reparte entre su actividad como empleada doméstica y su familia: todas las mañanas visita el lugar y lleva agua para regar un rosal. También prende una vela. Su pareja, un yerno y ella adaptaron el lugar, que incluyó desmalezamiento y cortes de pasto, para lo cual lo hace un vecino, que también tuvo un accidente de tránsito vial con su familia.

Sobre las demoras que suelen ocurrir con las barreras bajas comentó que "la gente hace una cola bárbara por el tiempo que lleva. Los trenes están en la estación y después suena la chicharra porque no largan el tren. Y se termina juntando cola de autos de los dos lados de las vías. A las 14, que salgo de trabajar, veo eso. Largan los dos trenes por una vía y la otra, como pasó con Tania, que se confió que no venía nadie y la agarró mientras que la chicharra estaba funcionando. También hay quien pasa y rompe las barreras".

Entre los cambios que sufrió esta madre al perder una hija de forma violenta, se encuentra con cuestiones íntimas del ámbito hogareño. Un hermano menor de Tania no quiere volver a la habitación que compartían. A pesar de las adaptaciones del cuarto que hizo la mamá tras la ausencia, "tuve que comprar un sillón donde el nene duerme en el comedor. Cuándo él lloraba la hermana lo cuidaba. Extraña a la hermana y no le puedo exigir que vaya a su pieza. El quedó solo, era su única hermana".
 

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