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Está ciego y sueña con ser futbolista profesional

 A los 8 años Ezequiel Osvaldo ‘Junior’ Fernandes perdió la vista por un desprendimiento de retina. Cursa los últimos años del colegio secundario, juega a la pelota y ahora entrena para ser parte de la Selección Argentina Sub 23 de Fútbol Ciego.
Junior: “Quedarme ciego fue lo mejor que me pasó”.

BulletJunior: “Quedarme ciego fue lo mejor que me pasó”.

06.01.2018, 16:02:00 | Sociales

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 Hace más de una década Ezequiel Osvaldo ‘Junior’ Fernandes perdió la vista. Un desprendimiento de retina cuando tenía 8 años y vivía en Roque Pérez lo dejó ciego. “Muchas veces me dijeron cosas, me cargaron y hasta me lastimaron mientras iba a la escuela primaria”, cuenta sin resentimientos y asegura que hoy todo es distinto. Se siente querido y apreciado. Todo le resulta fácil, tanto como si viera. Hoy, a sus 19 años, está convencido de que nada va a detenerlo. 

Nacido en Eldorado, Misiones, su familia se compone de un padre y un hermano menor. La madre se fue del hogar hace ya varios años. Y en su casa del barrio Los Aromos nadie lo trata como víctima. 
 
Cuando empezó su gran pasión por la pelota tenía 9 años. Se le hacía dificultoso jugar porque ya tenía dañada la visión. Un joven se le acercó porque lo vio llorando. Enterado de su afección lo empezó a tomar de la mano y ayudar con palabras cortas y precisas para indicarle la ubicación de la pelota. Otro día se le apareció con el balón cubierto por una bolsa de nylon y jugó más fácil. El crujir del plástico le permitió orientarse.
 
´Junior’ hace de todo, pero desearía que colocaran señales para personas no videntes en las calles, paradas de colectivos. Una deuda pendiente en Cañuelas. Y cosas simples como dejar vehículos en las veredas o el mal estado de las sendas se transforman en un indeseable obstáculo. Pero a pesar de estas dificultades diarias, “quedarme ciego fue lo mejor que me pasó”, lanza. Atónito, EL CIUDADANO le pide que aclare esa afirmación. “Juego al fútbol. Terminé el secundario y seguí la carrera de periodismo deportivo. Si no me hubiera quedado ciego son cosas que jamás habría hecho”.
 
Con sus tremendas ganas de progresar, estudia con una máquina braille. Además, cuenta con una maestra integradora. A pesar de haber sido alumno de una escuela especial asegura que “no te ayuda, y no te podes adaptar a la sociedad, te termina excluyendo. A eso se suma que tenía que viajar hasta Luis Guillón y me cansaba. Después mi mamá insistió y conseguí un lugar en una escuela común”.
 
A la mañana concurre a la Escuela 9 y a la tarde asiste a un gimnasio por Del Carmen…


FÚTBOL Y RADIO
 
Hace un tiempo cubría los partidos y prácticas de la primera del CFC para una radio comunitaria de Máximo Paz. En el medio de esos relatos se ponía a jugar al fútbol con una pelota envuelta en una bolsa. 
 
El chico dejó impresionados a Daniel Roncoli y demás dirigentes del CFC, que terminaron creando el Paradeportes Cañuelas FC, donde Junior comenzó a jugar como delantero en la lista de fútbol para ciegos hasta dar el salto a la Selección e integrar la lista de jugadores que en abril disputarán el Mundial de la especialidad en el CENARD.
 
Para cumplir con los entrenamientos viaja en tren hasta Constitución y luego un subte lo deja en el barrio de Núñez, camina diez minutos y llega al Cenard.
 
Su papá Antonio, de 48 años, comenta que “todo se logró muy rápido, no nos imaginábamos de los progresos que iba a tener en su actividad futbolística. Al principio tuvimos una ayuda del municipio para los viáticos en remis, pero fueron dos meses y se cortó la ayuda. Ahora nos lleva unas cuatro horas y media trasladarnos, por ahora dos veces a la semana”.
 
Simpatizante de Boca y del Club Cañuelas, Junior confiesa que “tengo una novia por ahí”, pero que su prioridad pasa por el deporte. “Quiero crecer en el fútbol, por lo que esperé tanto.”
 
-¿Creés que tu testimonio sirve de ayuda para otros chicos y jóvenes que pasan por la misma situación?
-Los sueños, cuando uno realmente quiere, se pueden cumplir, pero hay que luchar por ellos. Y también hay que dar con las personas exactas. Mi sueño era jugar al fútbol. Nunca dejé de correr la pelota, siempre iba y corría. Le puse una bolsa y seguí. Pero lamentablemente hay gente que no ve y se tira abajo. Se resignan, dicen que no pueden hacer nada y no es así. Ser ciego es no ver, nada más que eso. Yo no puedo ver televisión, pero por el sonido me imagino lo que se está transmitiendo.
 
Es una tarde calurosa de otro verano ardiente. Detrás de Junior está apoyado su bastón blanco. Destapa una Coca-Cola e invita con un vaso a este cronista. Luego de la entrevista encara la calle para ir a la cancha y su padre le avisa cuando tiene que saltar una zanja. Y así se adentra en el potrero con la pelota profesional con cascabel que le regalaron, feliz de poder cumplir con su sueño.

© El Ciudadano Cañuelense

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