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Cañuelas, 18 de enero de 2018    N° de Edición On Line: 2435

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Travesía solidaria desde Cañuelas al Impenetrable

 Un grupo de profesionales, entre ellos el médico pediatra Walter Bayarri, viajó al Chaco para ofrecer sus servicios y dejar  alimentos, ropas y juguetes. En un próximo viaje trasladarán herramientas para contribuir en la economía doméstica.
Bayarri atendiendo en la comunidad qom.

BulletBayarri atendiendo en la comunidad qom.

01.01.2018, 14:13:37 | Sociales

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 Un pequeño grupo de médicos viajó este mes al Chaco para ofrecer su servicio gratuito a niños en edad escolar que forman parte de comunidades originarias qom sin acceso a las prestaciones estatales. En esta oportunidad también llevaron gran cantidad de bicicletas que servirán como medio de transporte para la población más empobrecida. 

El grupo, que partió desde las Chacras de Penna  estuvo integrado por profesionales de Cañuelas, el Gran Buenos Aires y La Plata, que se dedican a este servicio humanitario por amor al prójimo.
 
Las actividades de prevención de la salud primaria se realizaron en sectores de alta vulnerabilidad social.  La asistencia fue a pobladores que viven en construcciones primitivas y que no cuentan con los servicios básicos.  La atención se realizó en distintos parajes en los que abundan parasitosis y chagas.
 
“Esto no lo hago solo, es un grupo, que busca paliar un poco la situación de la comunidad qom, un pueblo originario de 4 mil años asentados en el Chaco. Es un pueblo cazador y recolector, que desde la aparición del hombre blanco ha tenido que absorber una cultura distinta y nueva, con mucho costo. Entre las consecuencias que atraviesan están la dificultad del idioma nativo, mala alimentación, enfermedades y zonas de difícil acceso”, resumió el médico pediatra Walter Bayarri, quien llegó a atender entre 60 y 70 niños aborígenes.
 
La visita de los médicos no sólo apunta a brindar herramientas preventivas, sino que además se trata de resolver casos puntuales, como al labio leporino, producto de diversas causas, que al no ser tratadas pueden someter a quienes las padecen a una vida difícil y de limitaciones. Una niña afectada con esa malformación pudo ser llevada el año pasado al hospital pediátrico Garrahan.
 
Bayarri, que lleva más de tres décadas de vida y trabajo en Cañuelas, contó a El Ciudadano que “este trabajo lo hacemos desde hace 14 años a través de un grupo que se llama Naqom, de asistencia humanitaria, con médicos del hospital Pirovano, del Francés, gente de Córdoba... Empezó por una cuestión de asistencia médica, pero en realidad se hace asistencia de todo tipo. De Cañuelas salimos tres médicos, nos acompañó Elías Carrizo, al que vi nacer, y Elvira Cabello, que es de Monte y trabaja aquí.  Uno de los líderes del grupo es Miguel Yasi junto a Cristina Pajón.  También viajó mi mujer, Laura, quien se ocupa de cocinar para nosotros y para la gente de allá”.
 
Bayarri, de 62 años,  se introdujo por segundo año consecutivo en El Impenetrable, conocido así por su abundante y tejida vegetación.  Allí se topó con chozas aisladas de las comunidades qom y wichi; y con cuadros severos de enfermedades.  Para comprender la complejidad de esas comunidades, el pediatra afirmó a este semanario que es necesario poner en contexto las condiciones de vida.  
 
El viaje se circunscribió a Villa Río Bermejito, una pequeña localidad que es la puerta de entrada al bosque chaqueño bordeado por el río Bermejo y el Teuco.  “Se tarda entre cuatro y cinco horas para llegar de un paraje a otro y a pesar de las dificultades del terreno y del tiempo que lleva, esto genera mucha energía  en el grupo.  Es hermoso. Nos da ganas de seguir y planificar otras cosas. Todo se hace sin ninguna asociación, a pesar de que algunos vienen de Médicos Sin Fronteras y nos aportan experiencia. No dependemos de ningún sector político, ni religioso. De ser así entendemos que perjudicaría a la comunidad qom, que deben seguir manteniendo sus tradiciones”. 



 
El viaje de asistencia se realizó a mediados de diciembre y ahora, ya más relajado, Bayarri cuenta con un poco más de naturalidad las realidades y curiosidades de esa comunidad aborigen. “Les llevamos bananas y los más chicos se las comían con cáscara.  Les tuvimos que enseñar cómo se comía esa fruta y con el caso de las manzanas tuvimos que cortarlas chicas porque el mal estado de las dentaduras hacía que sangraran”.
 
“Lamentablemente se necesitaría de muchos días para estar con ellos. Estuvimos una semana y después volvimos por nuestras obligaciones laborales.  Fuimos con un camión con acoplado completo. Lo terminamos de cargar en nuestra casa con ropas, comidas, medicamentos y agua, además de 13 bicicletas”.
 
  “Queremos lograr que tenga una existencia más digna, sin que abandonen su tierra, sus derechos y modo de organización”, definió el médico. Y además dijo que están levantando un tinglado con un recolector de agua de lluvia que derive en una cisterna, para que  pueda ser consumida.  Es habitual que tomen agua de charcos, aseguró el ex concejales y médico del hospital Marzetti.
 
En uno de eso viajes se enteraron que la comercialización de artesanías en nuestra provincia les podría reportar algún ingreso. El grupo humanitario está viendo la forma de canalizar ese emprendimiento, como así también la provisión de herramientas y semillas para sus cultivos caseros.
 
Fue Iñaki –el hijo menor de Bayarri– quien interesó al médico en esta organización y las comunidades qom. “El tiene una banda y vino a verlo gente que juntaba alimentos no perecederos para estos pueblos. Así surgió  para mí la existencia de este grupo y nos empezamos a reunir. Es una causa que te hace sacar energías de cualquier lado, te moviliza para juntar donaciones y fondos, a veces son con sorteos y recitales. Embarcarme en esto también me permitió descubrir que hay gente buena y solidaria en todo el distrito de Cañuelas”.
 
Quienes quieran saber más o sumarse con su ayuda  pueden contactarse en Facebook a Naqom Qom.

© El Ciudadano Cañuelense

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