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Rivarola: “No me robé nada; tengo la consciencia tranquila”

 El ex intendente de origen radical habló por primera vez desde su salida del poder, hace 10 años. Una carrera frustrada de Sociología y los viajes conforman su presente. Su visión del triunfo de Cambiemos.
Rivarola se dedica a viajar.

BulletRivarola se dedica a viajar.

18.12.2017, 10:43:02 | Política

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 El 13 de diciembre de 2007 (el miércoles se cumplieron 10 años) marcó un quiebre en la administración del municipio local: concluyó su mandato Héctor “Nino” Rivarola, el último intendente radical desde el advenimiento de la democracia, y asumió Gustavo Arrieta, el primer justicialista de la nueva era.

Rivarola, un experimentado dirigente radical que fue presidente del Concejo Deliberante en los ´80, secretario de Gobierno, intendente en 1995 y electo por segunda vez en 2003, se fue en medio de una situación caótica. Sus últimos meses en el poder estuvieron signados por un paro de recolectores de residuos que dejó a la ciudad tapada de basura; una falta de fondos para afrontar el pago de salarios; y un insostenible desfinanciamiento del municipio. Por peleas internas nunca resueltas sufrió el encono de sus propios correligionarios, que le boicotearon aumentos de tasas. Ni siquiera su conversión al radicalismo K alineado con Néstor Kirchner le permitió conseguir oxígeno para sostener la administración.
 
La última aparición pública de Rivarola fue sobre el escenario del Cine Teatro Cañuelas, ante silbidos y abucheos de la militancia K. A su lado Gustavo Arrieta prometía ejercer una administración “transparente, confiable y eficaz”.
 
Desde aquella noche en que abandonó el poder en soledad, Rivarola hizo un culto del perfil bajo. Siguió viviendo en Cañuelas, con sus hábitos pueblerinos, pero totalmente alejado de la política activa.
 
“Sigo manteniendo mi ideología radical, pero me he mantenido al margen de todo. Me costó mucho el cambio de vivir acelerado a una vida quieta, pero lo pude manejar. Hoy disfruto de los nietos y de una vida tranquila… Lo primero que hice cuando me fui del municipio fue dedicarme al estudio, no con la intención de obtener un título sino de mantener la cabeza ocupada” dijo esta semana a El Ciudadano.
 
Durante tres años Rivarola estudió Sociología en la Facultad de Lomas de Zamora, hasta que decidió abandonar cuando la carrera le comenzó a “resultar pesada”, según graficó.
 
En paralelo comenzó a viajar. Estuvo en Brasil, Venezuela, Cuba y otros destinos de América. También recorrió varias provincias argentinas “visitando amigos a los que no veía desde hacía mucho tiempo”.
Sobre su viaje a Cuba expresó: “Quería conocer La Habana y hablar con los cubanos. Me gustó mucho el país y su gente. Lo que pude aprender es que sus gobernantes no son tan santos como los pinta la izquierda ni tan demoníacos como los pinta la derecha. Hay muchísima gente que disiente con Castro pero tienen asumido el sistema que los gobierna”.
 
“Mientras que los cubanos son muy abiertos para hablar y disentir con el gobierno, en Venezuela, en cambio, hay mucho miedo a expresar lo que se piensa”, distinguió.
 
Sobre el reciente triunfo de Cambiemos en Cañuelas, dijo que era previsible. “Converso mucho con la gente en la calle y uno percibe el clima social. Cambiemos ganó en Cañuelas por un desgaste de la gestión, pero también hubo un arrastre de arriba, más de Vidal que de Macri. Estas elecciones de medio tiempo le sirven a un intendente para efectuar correcciones si la gente considera que hay algo que corregir".
 
Al ser consultado sobre el papel que jugó su partido en los últimos tiempos de su gestión, dijo que no le guardar rencor a ningún dirigente. “Fueron tiempos muy difíciles para mí, porque me tocó gobernar en la más absoluta soledad. Ahora me río cuando recuerdo que necesitaba aumentar las tasas un 7 ó 10 por ciento y no me dejaban. Hoy se actualizan todos los años con porcentajes mucho más altos. Pero a esta altura del partido no tengo nada que reprocharle a nadie. Cada uno es dueño de sus actitudes. Una de las cosas que hoy me permite llevar una vida tranquila es que vivo en paz conmigo y con mi consciencia”.
 
“Cuando uno asume responsabilidades debe afrontarlas hasta último momento. Por eso fui al Cine Teatro a entregarle el mando al nuevo intendente. Consideré que no me podía ir con el rabo entre las patas. Cuando uno se mete en esto tiene que dar la cara y es lo que hice. Me pueden reprochar si estuve errado o acertado en las decisiones, pero sigo viviendo acá, sigo tomando café en los bares de Cañuelas, no me robé nada, tengo la conciencia tranquila. Afronté las circunstancias de la mejor manera que pude”.
 

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