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Cañuelas, 17 de noviembre de 2018    N° de Edición On Line: 2738

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El padre Alejandro volvió a su capilla luego de una prolongada internación

 El sacerdote retomó su actividad pastoral en la granja del barrio La Garita. Estuvo internado seis meses por una afección pulmonar.
Alejandro Delorenzi. ARCHIVO.

BulletAlejandro Delorenzi. ARCHIVO.

12.12.2017, 15:45:32 | Sociales

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 “Todavía me estoy recuperando. El recibimiento de la gente fue hermoso. Durante mis años de actividad siempre sentí el cariño de mucha gente y eso eso de alguna manera volvió. Esas muestras de afecto, ese amor, son algo muy profundo y es lo que me permitió salir”, resumió el cura Alejandro Delorenzi. El domingo pasado regresó a su capilla Desatanudos del barrio La Garita, tras una larga dolencia que lo mantuvo alejado de su actividad y de su entorno.

“Tuve un cuadro complicado de neumonía, del que salía y volvía a recaer. Llegué a estar con respirador, con una traqueotomía, pero bueno, ya pasó y me recuperé bastante bien. Todo duró seis meses, de los cuales cuatro permanecí en cama, medio dormido y sin poder hablar... Un cuadro respiratorio bastante complejo. Estuve internado en dos lugares, el último fue un centro de rehabilitación”, dijo el religioso, de 59 años, a El Ciudadano.

Todavía con algunos resabios de tos Delorenzi reconoció: “Lo sucedido es una buena oportunidad para valorar la vida y las personas que están a tu lado, o personas que surgen y te acompañan”.

Ayer el sacerdote pudo celebrar las fiestas patronales en Desatanudos. Y sobre su rutina aclaró que “Voy a ir más despacio, todavía hay que darle tiempo a la voz”. 

Desde hace un tiempo el cura ya vive en nuestra ciudad. Un grupo de gente que lo acompaña en su actividad pastoral le alquiló una vivienda. “Hasta me llenaron la heladera de comida... Es increíble la respuesta de esta comunidad cuando a uno le pasan cosas”, ponderó.

La vida parece haberle dado a Delorenzi no una segunda sino una tercera oportunidad. Hace cuatro años estuvo afectado de cáncer. “Parece que Dios quiere que siga jodiendo, o como dice el Papa ‘que haga lío’”, se ríe. Y mientras retoma el quehacer de la capilla, espera que le conecten Internet en su domicilio para mantener su Facebook, volver a hacer radio y escribir por WhatsApp. “Trato estar presente en las redes, es algo urgente en esta era”.

-¿Extrañó su capilla?- le preguntó El Ciudadano. “Sí, claro, extrañaba Cañuelas. Al final se termina extrañando Cañuelas. Ya hace doce años que estoy acá, este lugar es parte de mi vida, sobre todo la gente”.

“Lo que me pasó es una nueva oportunidad para seguir peleándola. Me quedaron algunas pequeñas secuelas de una internación tan larga, pero de a poco me estoy recuperando”, resumió. 
 

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