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Pánico a bordo de un colectivo

 Un chofer de la Línea 88 que hacía el recorrido entre Lobos y Cañuelas amenazó con matar a los pasajeros. Cruzó varias veces de carril amagando con chocar vehículos que venían de frente. Fue demorado por la policía y luego internado por un presunto brote psicótico. El relato de una testigo: “Sentí que estaba ante un terrorista”.
El micro detenido en Sargento Cabral y Libertad.

BulletEl micro detenido en Sargento Cabral y Libertad.

04.12.2017, 09:31:26 | Actualidad

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 Un chofer de la Línea 88 que circulaba entre Lobos y Cañuelas fue demorado este lunes luego de una serie de maniobras peligrosas que pusieron en riesgo la vida de unos 30 pasajeros. 

La policía intervino a raíz del llamado recibido en el 911. El joven conductor, de 26 años, fue interceptado en Av. Libertad y Sargento Cabral. Desde allí fue trasladado al Hospital Marzetti afectado por un presunto cuadro psicótico y luego derivado a un centro del gran Buenos Aires.
 
El sujeto fue identificado como Brian Alan Ayala, domiciliado en González Catán. Según la empresa, se encontraba en período de prueba como acompañante del chofer principal. Durante la parada en la terminal de Lobos aprovechó que el titular se dirigió al baño y entonces tomó el control del micro partiendo hacia Cañuelas antes del horario programado.
 
A pesar de que realizó todo el trayecto de Lobos a Uribelarrea profiriendo amenazas contra los transportados, nadie lo paró en el camino. La policía intervino tardíamente cuando la unidad ingresaba a la ciudad de Cañuelas.
 
“PUDO SER UNA MASACRE”
 
Una de las pasajeras (una embarazada, oriunda de Lobos) habló con El Ciudadano y relató las amenazas de muerte y maniobras peligrosas que Ayala realizó durante gran parte del recorrido.
 
“El lunes tenía que viajar a Cañuelas a realizar un curso. Primero me llamó la atención que el micro pasó más temprano. Generalmente en el punto donde lo tomo pasa 4 y 20, pero el lunes pasó 4 y 5. Como estoy embarazada un chico me dio el asiento. Un señor mayor que iba a mi lado le iba explicando al chofer el recorrido, había dicho que era nuevo y que no tenía la hoja de ruta”, detalló la mujer a este diario.
 
“Yo iba pendiente de mi celular. En un momento levanto la mirada y veo que el colectivo circulaba muy rápido y por el carril contrario de la ruta. Ante los comentarios que empezaron a surgir, el colectivero le dice al hombre mayor ´¿Usted no confía en mí? Porque yo sí confío en usted´. Y luego agrega ´Si total todos vamos a parar al mismo lugar, todos nos vamos al cielo´. En ese momento una camioneta estaba pasando a un camión. Y el chofer dice. ´Mirá, ese quiere conocer a Dios. ¿Ustedes quieren conocer a Dios?´ Y ahí tira el colectivo sobre la camioneta que se aproximaba”.
 
Varios pasajeros comenzaron a inquietarse. El conductor avanzó unos kilómetros con cierta normalidad y ya cerca de la estación de peaje de Uribelarrea volvió a hacer la misma maniobra temeraria de cruzar de carril, apuntando contra vehículos que venían de frente mientras expresaba “¿Ustedes quieren conocer a Dios?”.
“Ahí entré en crisis nerviosa y junto a otros pasajeros le empezamos a decir que frenara el colectivo, que nos queríamos bajar. Fui hacia atrás para descender por la mitad. Dos personas me ayudaron porque se dieron cuenta de que yo había entrado en pánico. Se me cruzaron un montón de cosas por la cabeza. Fue realmente muy fuerte. Tardó unos segundos en abrirnos la puerta, segundos que parecieron eternos. Yo ya estaba buscando esos martillitos para romper el vidrio con la idea de tirarme si no abría la puerta” relató la testigo.
 
Finalmente, Ayala permitió que la gente descendiera. Algunos salieron corriendo para dar aviso de la situación al personal del peaje. Otros comenzaron a llamar al 911 y al 0800 del Ministerio de Transporte. También hubo quienes se quedaron consolando a la mujer embarazada y a otras mujeres que tenían niños pequeños mientras un grupo minoritario permaneció sobre la unidad discutiendo con el chofer y con intención de lincharlo. 
 
“Luego de dar aviso a la policía llamé a mi papá para que me fuera a buscar, porque sentía la panza dura y con mucho dolor, como contracciones. Y cuando parecía que todo lo grave había pasado el chofer se bajó súper sacado, gritando que se iba a suicidar y nos iba a matar a todos. No sabíamos si iba a sacar un revólver o nos iba a tirar el colectivo encima. Empecé a caminar por la banquina buscando algo para refugiarme”, agregó la testigo.
 
Minutos más tarde Ayala retomó la marcha hacia Cañuelas, ya sin pasajeros, aunque algunos habrían subido en el trayecto posterior.
 
“Yo me volví a Lobos con mi papá, luego fui a la terminal y pregunté si había quedado algún registro de la persona que manejaba el micro. Me dijeron que era un practicante y que se había escapado con el micro antes del horario, sin autorización y dejando muchos pasajeros en la parada. Y que el chofer titular había hecho la denuncia enseguida”.
 
“Me llama la atención que si hubo denuncia no lo pararon antes ni había personal policial en el peaje ni en la entrada de Uribelarrea. Y lo que más me alarma es cómo esta persona pudo haber quedado a cargo del micro. Me imagino que le hicieron un psicofísico. Con sólo escucharlo hablar te dabas cuenta de que no estaba en sus cabales. En la parada de Lobos me dijeron que el mismo chofer titular había dicho que esta persona no parecía normal. Atentó contra la vida de más de 30 pasajeros. Dentro de todo salió bien pero si agarraba un camión de frente o perdía el control del colectivo, nuestro viaje terminaba en una masacre”.
 
“Yo pensaba en mí, embarazada, recién recibida, con un proyecto de vida… y que un loquito nos trate así, fue una impotencia muy grande. Sólo espero que esta persona tenga la atención psicológica que necesita y que nunca más le permitan manejar un transporte público. Sentí que estaba ante un terrorista”.

LA RESPUESTA DE LA EMPRESA
 
Al cierre de esta edición El Ciudadano se comunicó con José Rechia, integrante de Expreso Liniers. El vocero explicó que “esta persona quedó internada en el Hospital Paroissien de San Justo. Luego de que su madre lo retiró del Hospital de Cañuelas, tuvo un nuevo brote por lo que decidió internarlo.” Y con relación a la patología del joven señaló: “Se dicen muchas cosas, pero técnicamente yo no podría confirmar que se trató de un brote psicótico”.
 
Respecto a su incorporación a la empresa, Rechia detalló: “Esta persona era practicante, y como tal estaba autorizado a ir de acompañante de otro chofer que estaba a cargo de la unidad. El problema es que en Lobos, cuando el responsable del micro fue el baño, esta persona tomó el control del colectivo y se fue. Ahí comenzaron los problemas”.
 
Consultado sobre si se realizaron los correspondientes test psicológicos y aptos físicos para incorporarlo a la empresa, Rechia aseguró que “Hacía diez días que estaba como practicante. Antes de subir a un micro aprobó por todos los tests. Como siempre, se tomaron todos los recaudos, tanto a nivel psíquico como físico. Incluso se pidieron antecedentes penales. Pero bueno, no sabemos qué le pasó a este chico. Luego del incidente el directorio tomó la decisión de desvincularlo”.
 

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