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Cañuelas, 16 de diciembre de 2017    N° de Edición On Line: 2402

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Se inauguró oficialmente el Viñedo Uribelarrea

 Emplazado en La Noria, produce 4 mil botellas anuales a partir de uvas Tannat. Se está finalizando una sala de degustación destinada al turismo.
Spinazzola junto a funcionarios e invitados.

BulletSpinazzola junto a funcionarios e invitados.

27.11.2017, 10:54:34 | Sociales

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Cañuelas, la cuna de la industria lechera y del dulce de leche, ahora también apuesta  a la vitivinicultura. En la finca Don Atilio, ubicada en el paraje La Noria, a 2 kilómetros de la estación ferroviaria y a 8 de Uribelarrea, se desarrolla el primer viñedo de la Cuenca del Salado, conformado por un cultivo de dos hectáreas.
 
El lobense Horacio Spinazzola realizó la inauguración oficial de su emprendimiento el miércoles pasado, con una visita guiada de la que participaron la intendente Marisa Fassi, el periódico El Ciudadano y representantes de agencias de turismo.
 
El viñedo, iniciado hace siete años, está conformado por las variedades Pinot Noir (para vinos blancos, rosados o tintos y base de los champagnes), Merlot, Syrah, Sauvignon Blanc y principalmente Tannat, que conforma el 90 % de la plantación.
 
El Tannat es una uva típica de los viñedos uruguayos que tienen su epicentro en el departamento de Canelones. Se trata de una variedad sumamente prolífica, que produce unos 5 kilos de uvas por planta, los que luego darán unas cinco botellas de 750 cm3. El resultado es un vino de color intenso, rico en taninos y antioxidantes.
 
“En Cañuelas estamos en la misma latitud que la zona vitivinícola de Canelones; tenemos la misma distancia al río, el mismo régimen de lluvia, el mismo tipo de suelo y 29 metros sobre el nivel del mar.
Entonces lo que hice, en lugar de hacer ensayos, fue copiar el modelo uruguayo. Ahora hay que esperar que el viñedo se afiance, porque  estos son proyectos de largo tiempo y en la Argentina no estamos acostumbrados a proyectos que demanden una década de espera” relató Spinazzola durante la recorrida por la finca.
 
Impresiona ver las hileras de parras perfectamente cuidadas, en una zona donde predomina la ganadería.  A diferencia de los cultivos mendocinos, en Cañuelas, donde el clima es más húmedo, se requieren calles más anchas y mayor distancia entre plantas para incrementar la aireación y el impacto del sol, lo que evitará la proliferación de hongos.


 
A unos metros de la casona perfectamente conservada y que a fines del siglo XIX era el casco del campo de los Garzonio, Spinazzola levanta un salón que en breve comenzará a funcionar como sala de ventas y degustación.
 
Contiguo a este espacio con amplios ventanales que miran hacia el viñedo se encuentra el salón de elaboración y envasado. En época de cosecha la uva ingresa temprano, antes de que el calor caliente en exceso los racimos. El producto se muele y luego se deja una semana en tanques de fermentación rápida. Cuando el azúcar está al nivel deseado el producto descansa de 4 a 5 meses en los tanques de fermentación lenta. Luego vendrá el envasado, encorchado y etiquetado, un proceso totalmente manual que permite completar unas 300 botellas diarias.
 
Durante la degustación –acompañada por una selección de quesos y fiambres de La Pulpería servidos por Leo Guiñazú y su esposa- Spinazzola aclaró que el suyo no es un vino orgánico, pero sí natural y artesanal. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, Uribelarrea está catalogada como una bodega de vino casero con un máximo de producción anual de 12 mil botellas. 
 
Actualmente la bodega produce entre 3.500 y 4 mil botellas anuales. Según Spinazzola, el emprendimiento comenzará a ser rentable cuando supere las 8 mil botellas, objetivo que piensa alcanzar en el próximo lustro. 
 
Gran parte de la producción es un vino Tannat con cortes de Merlot, Syrah o Cabernet que se comercializa, en su totalidad, en algunos de los 16 restaurantes de Uribelarrea.

CON LA MIRADA EN EL TURISMO
 
Spinazzola reconoce que su emprendimiento no será económicamente viable sin el complemento del turismo.  La finca ya se encuentra abierta a los visitantes, quienes son recibidos previa reserva.
Muchas veces el camino de tierra no se encuentra apto para el tránsito de vehículos particulares. Para esos casos Spinazzola cuenta con una antigua camioneta Dodge 4x4 descapotada con la que llevará a los turistas que harán base en La Pulpería de Uribe (Hermana Gufani 815).
 
El pasado fin de semana llegó el primer contingente: un grupo de veinte norteamericanos que se hallaban en el predio de Smata disputando el Torneo Panamericano de Frisbee. Ahora Spinazzola está en conversaciones con Isabel Liang, representante de una agencia de la ciudad de Buenos Aires con la que piensa promover la llegada de turismo chino.
 

 


Una camioneta de origen malvinero
 
Para el traslado de los turistas desde Uribelarrea al campo de La Noria Horacio Spinazzola cuenta con una camioneta Dodge 200 modelo 1980 descapotada, provista con asientos en la caja con capacidad para 10 personas.
 
El vehículo 4x4, pintado de verde militar, es sumamente especial, ya que perteneció a la Armada Argentina y estaba destinado al transporte de tropas durante la Guerra de Malvinas.
 
Las camionetas Dodge de la época eran modificadas por la empresa Igarreta, que les recortaba la cúpula, le incorporaba un radiotransmisor, soportes para un techo de lona y una base para una ametralladora. 
 
La unidad adquirida por Spinazzolla permaneció en Ushuaia y por eso sobrevivió a la guerra. Muchos años después fue vendida como rezago militar.

© El Ciudadano Cañuelense

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