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Los ‘rompe puertas’ no paran de atacar

 Al menos cuatro desconocidos entraron en la vivienda de la familia López-Cajaraville y huyeron con varios elementos de valor. ¿Es la misma banda de otros casos?
Los ‘rompe puertas’ no paran  de atacar

17.09.2017, 10:44:04 | Policiales

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 “Nos rompieron la puerta de la esquina y entraron a la casa. Nos preparábamos para cenar. Revolvieron todo y se llevaron varias cosas” , resumió María Eugenia Cajaraville, propietaria de una vivienda ubicada en Moreno y Vélez Sarsfield, quien al momento del asalto se encontraba junto a su marido Javier López.

El saqueo se produjo en la vivienda de dos plantas ubicada en diagonal a la Escuela 27. Allí autores ignorados ingresaron después de ocasionar daños en la puerta principal y, en presencia de los dueños del inmueble, se apoderaron de distintos objetos de valor.
 
“Serían las 20.40 del domingo 10. Era una noche muy tranquila, con una tormenta en el medio. Es una esquina con iluminación. Hacía poco había sacado el perro y no andaba nadie. Nos preparábamos para cenar con mi marido y escuchamos una explosión. Entraron cuatro tipos con armas. Me llevaron a la pieza y a mi marido lo dejaron en el comedor”, contó la mujer.
 
Los delincuentes se repartieron en las dos plantas. Maniataron con cables y cintas de embalar al matrimonio. Previo a eso les ordenaron dejar a los perros en el patio. Estiman que estuvieron más de 30 minutos revisando los ambientes.
 
“Nos pidieron que no los miráramos a la cara. Dijeron que eran profesionales y que estuviéramos tranquilos. Tendrían unos 30 años y hablaban muy bajo entre ellos. Por suerte no fueron violentos con nosotros y uno accedió a aflojarme la cinta que tenía en la boca”, comentó la víctima.
 
Revolvieron todo, dejaron cosas tiradas y cargaron el botín en mochilas y bolsos de la pareja. “Se pusieron camperas nuestras, agarraron electros chicos, como cámara de fotos, DVD, celulares, billeteras, tarjetas de la obra social y hasta una depiladora. Plata y algunas cositas de oro chiquitas también se llevaron. Nos preguntaron por el auto, si tenía Lo-Jack, pero al final no se lo llevaron”, agregó Cajaraville.
 
El matrimonio, encerrado en el baño, pudo zafar por sus propios medios cuando los delincuentes se alejaron y el hombre se asomó por una ventana pequeña a pedir auxilio. Un vecino pudo entrar a la casa y con una llave logró sacarlos del pabellón sanitario.
 
El vecino que los liberó había escuchado el ruido, pero creyó que había sido un choque. Nunca imaginó que el matrimonio al que conoce desde hace diez años estaba pasando por un asalto. 
 
Por la forma en que transcurrió el caso es muy parecido a otros que han sucedido en las últimas semanas. “La policía nos dijo que podrían ser los mismos que actuaron en lo de Cantarella y Oubiña-García” señaló Cajaraville.
 
“Esperemos recuperar algo con el seguro, pero la tranquilidad –lamentó María Eugenia-la perdés para siempre. Me duele quedar con esa sugestión, que estuvieron en tu casa, que tocaron las cosas, la desconfianza frente a la gente que pasa por la casa. Es increíble que esto suceda cuando pagás impuestos bárbaros, impuestos a la ganancias, adicional de seguridad... Todos los robos fueron en un radio muy chico, ¿qué pasa, ¿quién permite esto?”

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