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La víctima de un intento de robo callejero relató la odisea que vivió cerca del Monolito

Fue cortado en el rostro durante un feroz ataque callejero. Dialogó con este medio y contó detalles del caso, que hasta el momento  no tiene detenidos.
La víctima de un intento de robo callejero  relató la odisea que vivió cerca del Monolito

29.06.2017, 01:03:07 | Policiales

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Leonardo Freire, un empleado que sufrió en carne propia la inseguridad de las calles al ser brutalmente atacado el viernes pasado en cercanías del Monolito, todavía no logra olvidar lo que se convirtió en uno de los peores días de su vida.
 
En diálogo telefónico con este medio, recordó lo que le sucedió el día 16, a eso de las 20.45, en las calles Uruguay y Del Carmen. “Se me lanzó sobre el celular. El tipo tenía algo en la mano. Me quiso noquear y sacarme la mochila y el celular. Como no caí se me fue sobre el celular y cuando quiero reaccionar veo mucha sangre. Me abrió de costado con algo metálico. Salió corriendo, en un lugar donde había mucha gente”.
 
Con el tono aún molesto por el incidente, el joven cañuelense que trabaja como empleado administrativo  en sistemas de una empresa en Buenos Aires, contó: “No vi a nadie correrlo. Dobló por Del Carmen y parece que nadie se enteró de nada.  Fue un arrebato. Creo me vio salir del supermercado. Había ido a un taller a buscar mi auto, pero no lo pude retirar. Estaba con las ropas del trabajo y la mochila. Después de hacer unas compras veo alguien parado en la esquina y con la cabeza gacha. No le di importancia y seguí hablando por el celular con mi hermano.  Cuando lo paso, de inmediato me arrebató, me golpeó y me cortó de costado. Me quiso noquear. No me caí, no perdí el teléfono  y cuando guardé el aparato para reaccionar, veo mucha sangre. Fue entonces que retrocedí y me fui al super. El tipo me agarró entre dos árboles, en una parte sin vereda, donde no es muy iluminado”.
 
Las consecuencias y el alboroto provocado hicieron que el caco escapase, sin robarle sus cosas.
“No, no hice la denuncia. Me dijeron que para eso tenían que llevarme al hospital, llenar papeles. Resulta que me hicieron una placa y salió que tenía una fisura en el pómulo. Me cosieron con cinco puntos y me fui con mi hermano  a Monte Grande para una tomografía. Estaba solo en Cañuelas, así que me volví a Buenos Aires,  donde trabajo y vivo durante la semana. Después en Capital me hice atender para saber si tenía bien los puntos”.
 
En el supermercado ubicado a metros del lugar del ataque lo asistieron con agua y elementos de higiene. Desde allí llamaron a la policía, que tardó varios minutos en llegar. Y también llamaron a una ambulancia del Hospital Marzetti, pero el vehículo de emergencia nunca arribó al lugar. 
 
“A los gobernantes les diría que invierten un montón de plata y cuando uno necesita del Estado, no te ayudan. Cuando  Ariel llamó desde el súper chino, el policía tardó unos diez minutos en llegar. La ambulancia no apareció y por eso un amigo me llevó a Aymed. Apareció mi hermano y luego me llevó a Monte Grande”, agregó Freire.
 
Por último recordó que el atacante tendría unos 30 años, rapado,  1,70 metros de estatura, de contextura delgada y vestía ropas deportivas.
 
Por el hecho tomó intervención la Comisaría de Cañuelas, que inició actuaciones de oficio. En los próximos días se pedirán las cámaras de la vía pública para intentar identificar al responsable del ilícito. 
El hecho ocurrió en una zona habitualmente custodiada por los llamados “pitufos” y muy cerca de donde suele realizarse un operativo de control de vehículos.
 

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