El Ciudadano Cañuelense - Edición Digital

EL TIEMPO EN CAÑUELAS

°C | °C

Cañuelas, 27 de julio de 2017    N° de Edición On Line: 2260

Ediciones anteriores Tapa de la edición impresa

Peligro en la Guardia del Juncal

El histórico rancho del siglo XIX sufrió el ingreso de ladrones y en forma permanente merodean galgueros que están depredando la fauna. El Chevrolet Malibú se pudre entre pastizales. “Todo es una ruina” dice Ronaldo Urruti, el hombre que donó el campo para transformarlo en un lugar educativo.
Ladrones violentaron una ventana e hicieron destrozos en el Museo.

BulletLadrones violentaron una ventana e hicieron destrozos en el Museo.

26.06.2017, 17:53:16 | Actualidad

Achicar texto Agrandar texto
La Guardia del Juncal es un histórico campo situado en Gobernador Udaondo que hacia 1770 fue una barrera de defensa contra los indios. Consta de un rancho construido a fines del siglo XIX, y una serie de lagunas y montes con una rica variedad de flora y fauna. En 1997 Ronaldo Ellecer Urruti donó esas tierras con fines educativos, pero transcurridos 20 años el objetivo está lejos de cumplirse. El predio se encuentra sumido en el abandono, depredado por ladrones y cazadores. No hay mantenimiento y tampoco se ha concretado la construcción de una infraestructura básica que permita la llegada de turistas, campamentistas o contingentes escolares.
 
El rancho construido entre 1860 y 1880 (uno de los pocos de esa antigüedad que queda en pie en la provincia de Buenos Aires) se va destruyendo por las goteras y los hormigueros y cuises que lo socavan desde los cimientos. En los últimos meses ladrones robaron varios objetos antiguos del patrimonio, luego de destrozar puertas y ventanas.
 
El exótico Chevrolet Chevelle Malibu 65 que hasta hace unos años lucía en buen estado se encuentra a la intemperie desde que un árbol se cayó sobre el galpón que lo protegía. En fecha reciente algunos vándalos le destrozaron todos los vidrios a fierrazos. El veterano automóvil se resiste a morir y sobrevive inundado por dentro pero con las gomas todavía infladas sumergido en un mar de cicutas que amenaza con tragárselo.
 
A unos metros se encuentran las paredes de lo que fue el proyecto de construcción de baños iniciado hace una década y luego interrumpido. No hay luz eléctrica ni servicios esenciales para recibir a los visitantes. 
 
La Guardia es un pastizal abandonado que se va tragando lo poco que queda del rico material histórico. “Esto es una ruina –se queja Urruti– Hace poco entraron ladrones, tiraron puertas, robaron objetos del museo y se llevaron las cosas de mi casa, desde las cobijas hasta el mate”. Y describió que por las goteras “se están pudriendo todos los muebles del rancho”.
 
El folklorista y donante de las tierras sostiene que si bien la Provincia designó un guardaparques, el funcionario no concurre nunca al lugar, por lo que permanentemente ingresan galgueros y cazadores que encuentran vía libre para movilizarse por el campo. “Están poniendo en riesgo la fauna de la Guardia. ¿Acaso la Provincia no sabe que ha disminuido la variedad y número de animales que teníamos? ¿No llevan un registro de eso?”. 
 
También disparó contra el delegado de Udaondo, Cachi Sabathié, quien tampoco “hace nada para evitar la invasión de galgueros y liebreros”.
La intención de Urruti es ofrecer el rancho para que se instale allí un puesto permanente de la Policía, lo que a su juicio podría contribuir para evitar la presencia de delincuentes rurales en la zona.



El auto de la Guardia del Juncal se deteriora a la intemperie.

ABANDONO SOSTENIDO EN EL TIEMPO

 
En 1997 las 200 hectáreas de la Guardia del Juncal fueron donadas por su propietario, Ronaldo Urruti, a la comuna con destino a un museo y espacio público de recreo y acampe. Urruti conservó el usufructo vitalicio del campo.
 
En 2006 la Legislatura bonaerense, mediante la Ley 13.530, declaró “Reserva Natural Municipal de Objetivo Definido Educativo” al casco de la Guardia, de 12 hectáreas, e incorporó el campo al Sistema de Areas Naturales Protegidas de la Provincia de Buenos Aires, encuadrándolo en la Ley Provincial 10.907 de Reservas y Parques Naturales. A partir de la sanción de esa norma el gobierno provincial designó un guardaparques.
 
En marzo de 2007, durante la visita del presidente del Instituto Cultural, Lic. Alberto Hernández, la Provincia envío una partida de 80 mil pesos para poner en valor el sitio histórico, pero la gestión del ex intendente Rivarola utilizó el dinero para pagar sueldos.
 
Al asumir Gustavo Arrieta esos fondos fueron rencausados en una cuenta afectada con destino exclusivo a la Guardia del Juncal. Se iniciaron trabajos de reconstrucción, entre ellos un pabellón sanitario, que nunca fueron concluidos. 
 
Por un decreto del gobernador Scioli firmado en diciembre de 2007, la Guardia del Juncal pasó de depender del Ministerio de Asuntos Agrarios al Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS). 
 
El 20 de mayo de 2008 Arrieta se reunió con el director provincial de Areas Protegidas, Ricardo Cañete. Allí se anunció la puesta en marcha de un curso para guías y guardias forestales.
Durante su gestión como ministro de Asuntos Agrarios (2011-2013) Arrieta prometió gestionar ante sus pares del gabinete Provincial algún programa de asistencia o puesta en valor, pero nada se concretó.

EL VERSO DE CARLOTA


 
En 2015, durante la gestión del Arq. Gerardo López Arrojo al frente de ACUMAR, el organismo lanzó una publicación denominada “La garza Carlota explora la naturaleza de la Cuenca” en la que se brindaba información para escuelas sobre las distintas reservas, entre ellas la Guardia del Juncal.
 
La publicación sostenía que “En la Cuenca Matanza Riachuelo existen distintas áreas de protección ambiental, lugares en los que se pueden encontrar gran cantidad de flora y fauna, que generan numerosos bienes y servicios ecológicos para la sociedad. Históricamente fueron lugares de recreación y contacto con la naturaleza para los ciudadanos. Una de las metas de la ACUMAR es reestablecer los lazos entre el ambiente y las poblaciones a través de acciones concretas”.
 
“Son zonas que contienen numerosos tipos de ecosistemas, desde bosques, pastizales, hasta lagunas y otros tipos de humedales, que minimizan los efectos de las inundaciones. En muchos casos son el hábitat de especies endémicas, que son las que viven en una sola región, amenazadas o en peligro de extinción. Estas áreas protegidas sufren distintas amenazas como la descarga de residuos cloacales y domiciliarios, asentamientos precarios, recursos e infraestructura insuficientes, incendios, entre otras cosas. Para minimizar el impacto de esta problemática, ACUMAR, junto al Juzgado Federal de Morón, lleva adelante distintas acciones: asiste en el fortalecimiento de la estructura de las reservas, participa en los comités de gestión, aporta conocimientos a través de monitoreos de distintos parámetros del agua y relevamientos de flora y fauna, apoya en infraestructura, acompaña en el reconocimiento de proyectos de reservas naturales y desarrolla folletería para el público visitante”. 
 
Todo esto fue un “relato” de Carlota que nunca llegó a la Guardia.
 


Vendrán funcionarios de la OPDS
 
Ante un llamado de EL CIUDADANO, el director de Areas Protegidas confirmó que visitará el distrito la semana que viene para tomar conocimiento del estado en que se encuentra la Guardia del Juncal.
 
El director de Areas Protegidas de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Martínez, dependiente de la OPDS, confirmó a El Ciudadano que vendrá la semana que viene a Cañuelas para tomar contacto in situ con la realidad del predio de Gobernador Udaondo. El funcionario asumió hace 11 meses y será su primera visita al distrito.
 
“Estamos trabajando para tratar de jerarquizar las diferentes áreas naturales. Hay que tener en cuenta que tenemos cerca de veinte reservas en toda la Provincia. En Juncal nunca había estado. Lo que trato de hacer es visitar personalmente las distintas áreas y mantener un contacto permanente a través de los guardaparques” dijo Martínez en diálogo telefónico con este medio.
 
El funcionario reconoció que no estaba informado sobre las situaciones de vandalismo que se viven en el establecimiento. “No conocía esta situación, espero poder interiorizarme cuando vaya a Cañuelas”.
Sobre los presupuestos asignados, dijo que “Las reservas no tienen un presupuesto determinado, sino que se hacen a demanda de los guardaparques”.
 
Por último, el funcionario se mostró dispuesto a colaborar para mejorar las condiciones del lugar. “Vamos a ver qué se puede hacer, estoy dispuesto a conversar con el municipio para ver qué podemos aportar y mejorar las condiciones de la Guardia”, concluyó Martínez, quien antes de pasar a la función pública integró una ONG ambientalista de La Plata durante 16 años.





Un pozo de agua sin protección.





 

© El Ciudadano Cañuelense

Subir
Enviar corrección