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Cañuelas, 20 de octubre de 2017    N° de Edición On Line: 2345

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Siendo párroco, el padre Walter recibió 50 mil pesos del Ejecutivo

Cobró cinco subsidios entre enero y julio de 2016, lo que disparó el enojo del obispo Gabriel Barba, quien le había pedido expresamente que dejara de recibir dinero del gobierno municipal.

02.06.2017, 01:43:41 | Actualidad

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A lo largo de 2016 el cura párroco Walter Bejarano recibió 48.500 pesos del Ejecutivo municipal en carácter de subsidios personales, lo que sería uno de los motivos que habría generado su repentino desplazamiento de la Iglesia local, según lo revelado por El Ciudadano en la pasada edición. 
 
Como se recordará, a mediados de 2014, cuando se desempeñaba como cura párroco de Máximo Paz, Bejarano fue designado por Gustavo Arrieta como director Municipal de prevención de Adicciones. En noviembre de 2015 fue ascendido a párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Cañuelas en remplazo del padre Mario Slongo. Una de las condiciones que le puso el obispo Gabriel Barba fue que limitara sus contactos políticos con el Ejecutivo y que dejara de ser funcionario del gobierno municipal para abocarse exclusivamente a las tareas pastorales.
 
Sorpresivamente, Bejarano fue desplazado de la parroquia el lunes 14 de noviembre de 2016, apenas 12 meses después de su nombramiento. Pero además, fue inhabilitado para dar misa por lo que desde entonces permanece apartado de las actividades eclesiásticas.
 
Las versiones indican que hasta marzo o abril del año pasado habría continuado percibiendo su sueldo mensual de director de Prevención de Adicciones,  de aproximadamente 12 mil pesos. Y lo que sí está probado es que a lo largo de 2016 recibió $ 48.500 en subsidios, todos a título personal.
 
El primero, de $ 5.000, fue otorgado el 20 de enero mediante el decreto Nro. 45 de 2016 para la colocación de una alarma en la capilla Nuestra Señora de Luján del barrio Los Aromos.
 
El segundo, de $ 3.500, fue otorgado el 22 de marzo mediante el decreto 209, para cubrir gastos de transporte a la ciudad de Laferrère con motivo de la celebración de la Misa Crismal de Jueves Santo.
El tercero, de $ 15.000, se asignó el 27 de mayo mediante el decreto 415 para “atender gastos varios”. El documento no brinda mayores detalles del destino de los fondos.
 
El cuarto, de $ 2.000, salió el 9 de junio para la presentación de Coral FA, un grupo procedente de Moreno, convocado por el sacerdote.
 
El quinto fue emitido el 13 de julio mediante el decreto Nro. 550 por un monto de $ 23.000 para las fiestas patronales “presididas por el obispo Gabriel Barba”. Lo curioso de este subsidio es que no fue abonado inmediatamente, como lo pediría la urgencia de los festejos, sino en dos cuotas de 11.500 pesos, en agosto y en octubre.
 
Si bien parte de estos fondos fueron claramente dirigidos a actividades parroquiales, una de las características de estos subsidios es que no fueron asignados al Obispado, como sucedía en años anteriores, sino al párroco. No se descarta que ese haya sido un motivo de enojo adicional en Laferrère, donde se habría perdido control sobre los fondos girados por la comuna a la Iglesia.
 
Prueba de ello es que con posterioridad a estos cinco aportes apareció otro de $ 5000 de fecha 30 de septiembre (decreto Nro. 768) que fue asignado al Obispado y no al párroco, “para la atención de gastos resultantes del traslado a la celebración del Jubileo de la Vida Consagrada en la ciudad de Cañuelas”.
 

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