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Después de los golpes policiales, un joven de 20 años ya no es el mismo

Hacía trabajos de jardinería. Sostiene que a causa de la golpiza, quedó enfermo y debilitado. La justicia no investigó el presunto caso de apremios ilegales. Sólo recibe asistencia del hospital Marzetti. Vive en el barrio Las Chapitas.
Gustavo, su papá y su tío.

BulletGustavo, su papá y su tío.

29.05.2017, 17:35:08 | Policiales

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Su padre y su tío aseguran que fue detenido a golpes. El además de eso agrega que le apuntaron con un arma y luego de pegarle en la cabeza lo dejaron tirado como un perro. Médicos certificaron las lesiones y ahora quedó en tratamiento psiquiátrico, controles periódicos y medicación. El chico, de 20 años, afirmó: “Puedo reconocer a uno de los que me pegó y me hicieron esto, pero ya no soy el mismo de antes. No me gusta estar así, yo no era así…”. Con alguna lentitud para hablar y rigidez cuando recibe a El Ciudadano, Gustavo da cuenta de lo sucedido en la entrada de su casa en el barrio Las Chapitas, en la calle Güemes.  
Apenas lejos del centro, en un barrio donde no se ve circular a la policía ni los camiones recolectores de basura. Los remises tratan de ir de acuerdo a la condiciones del tiempo y del día. Hay muchas casas de madera y chapa, abundan los perros sueltos. Las aguas estancadas y el barro.

Gustavo, padre y su tío profundizan lo que ya contaron en este semanario en sendas cartas de lectores publicadas en las ediciones de 28 enero y 18 de febrero. “Por las golpizas quedó así, con esquizofrenia, todo por el personal de la policía”, afirma su tío Lucas Acosta.

El papá del muchacho es Gustavo Daniel Acosta o conocido como ‘el parquero Gustavo’. “A mi hijo debo llevarlo cada dos meses, los días 29. Lo recibe una psiquiatra y toma seis clases de remedio”. Su hijo se interpone y agrega que “no puedo tragar los alimentos, estoy mal, me dejaron atontado”.

El hecho relatado por esta familia ha quedado en la nada. “Lo que sucedió con él no pasó de lo que logré en publicar en el diario de ustedes y en el Facebook. Fui a la fiscalía el primer día y no quisieron recibirme la denuncia de mi hijo porque tenía que estar presente él. Pero no podía, si estaba todo golpeado y después terminó internado. Así que no volví”, resumió el hombre, que se gana la vida como parquero y que contaba con su hijo hasta el año pasado, cuando lo detuvo la Policía y le propinó una golpiza. Además percibe una pensión por su mujer fallecida.

El chico contó que un par de policías lo pararon en las calles Ameghino y Sarmiento, durante la madrugada del domingo 1 de enero. Le pidieron el documento y como no lo tenía encima, se desencadenó un drama.

“Llevaba la vida de un chico sano, hizo la primaria, se puso a trabajar conmigo hace seis años, hasta que cinco policías lo agarraron esa noche”, relató con cierta congoja el hombre de trabajo.
Según afirmó el pibe, “el 31 de diciembre a la noche iba caminando, solo, y me paró la policía. Pidieron apoyo de móviles, me pegaron y apuntaron con un arma. Nunca había tenido algún problema con la policía”. No fue llevado a la seccional, fue dejado abandonado y golpeado. Tras el incidente llegó a su casa todo golpeado y por sus propios medios.

Y continuó el tío del chico: “Ahora mi hermano tramitó la pensión por invalidez que se gestiona en Anses y Política Social… se diagnosticó que es esquizofrénico, antes de los golpes era sano”. En otro momento agregó que “cuando lo llevaron a La Plata para estudios de imágenes en la cabeza, los médicos no le quisieron poner golpiza policial y dejaron que figure como gresca callejera”.

“Ahora me siento un poco mejor-comentó Gustavo- pero duermo mucho, me canso, me aburro. Engordé por los medicamentos. Se me caen lágrimas de la nada y no quiero estar así. Me siento solo. Y ya no trabajo con mi papá”. Su papá de inmediato le contesta que “no estás solo hijo, estoy yo”. 

Gustavo tiene cuatro hermanos. Uno de ellos un bebé, que adoptó su padre recientemente. Hace cinco años que el joven golpeado perdió a su madre. Andaba en bicicleta y salía a correr al Parque de la Salud. Por su enfermedad mental ahora ya no quiere hacer esas actividades. Tiene dos amigos. Maneja su cuenta de Face y mira películas de Dragon Ball Z. 
 

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