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Cañuelas, 20 de noviembre de 2017    N° de Edición On Line: 2376

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Osvaldo Argentino Canale

Conocé la historia de este casarense que acaba de ganar la llave de su localidad.
 
Osvaldo Canale y su esposa Susana Dobblesteen.

BulletOsvaldo Canale y su esposa Susana Dobblesteen.

29.05.2017, 17:14:39 | Sociales

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Nacido en la ciudad de Ameghino en la provincia de Buenos Aires el día 16 d enero de 1940, hijo de José Nicolás Canale y Josefa María del Valle. Hace 50 años, está casado con Juana Dobblesteen, con quien tuvieron dos hijos, Andrea y Osvaldo “Chara” Canale y formaron una familia.
 
Con sólo diez años llegó al pueblo de Vicente Casares, con sus padres, quienes trabajaban en la Estancia La Martona. José era cabañero y Josefa, cocinera de Guillermo Bullrich (hijo).
 
A los 11 años, la maestra Lidia Morocha García lo preparó durante cuatro meses para ingresar a la escuela Industrial de Cañuelas y poder realizar allí, los últimos dos años de primaria y continuar la secundaria. Gracias a ella, pudo estudiar y recibirse con el título de Técnico Mecánico y Tornero. Una vez recibido, entró a trabajar en los talleres de la estancia donde los padres aún trabajaban.
 
Su pasión era jugar al fútbol en el Club La Martona, donde compartió momentos inolvidables con Juan Echenique, Pedrito Baldomero, Bequi, Ruiz, López entre otros. También participó en el Club Juventud Cañuelas y en el Club Cañuelas.
 
A los 21 años, se enroló en la Marina durante dos años. En el primero de ellos, asistió a la escuela mecánica haciendo cursos de electricidad y soldadura de buques. En el segundo, se embarcó en un destructor de guerra en Punta Alta y emprendió un viaje a Centro América. Cuando regresó, realizó cursos de tambos mecánicos en la fábrica La Martona, donde comenzó a trabajar instalando tambos en los campos. Fue ahí cuando conoció a su amada Juana, con quien pasó ocho años de novio.
 
En pocos años formó una sociedad junto a Petty Rocco y ambos comenzaron el proyecto de una herrería, ubicada frente a la farmacia de Larrosa, para pasado un tiempo, ser único dueño. En este período se casó, formó su familia y comenzó su devoción por los autos de carrera.
 
Cuando Andrea, su hija mayor, tenía 12 años, Juana y Osvaldo compraron la casa donde viven actualmente y pudo armar su propio taller mecánico. Con su pasión automovilística intacta y junto a Hernán Grecco, como piloto y el Flaco Gianni, formaron una peña y tuvieron la suerte de correr varios años acompañados por varios muchachos, con quienes actualmente se sigue reuniendo para recordar viejos tiempos y no perder la amistad. 
 
Nunca participó de ninguna comisión de Vicente Casares; sin embargo, siempre colaboró con el pueblo y lo seguirá haciendo. Es por esto que los vecinos lo reconocieron otorgándole la Llave del Pueblo.

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