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Encerraba a su mujer, a su hijastra y a dos niños en una habitación

Un camionero los retenía durante varias horas del día, se cree que a lo largo de una década. Fueron rescatados por una hijo de la mujer, que derribó la puerta y realizó la denuncia.
Brian y al fondo, la casa de material donde vivía encerrada parte de su familia.

BulletBrian y al fondo, la casa de material donde vivía encerrada parte de su familia.

26.04.2017, 15:13:36 | Policiales

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En un rincón del barrio San Esteban todos los miembros de una familia parecen estar unidos por algún tipo de parentesco en una mezcla de sinsentido, locura y espanto.
 
El lugar se ubica a unas cuadras de la Ruta 3, un espacio con casas humildes, calles con pozos y depresiones, rodeadas de alambrados, con perros sueltos y chicos traviesos. Es en Ceibo 453 entre las calles Paraíso y Caldén.
 
Nadie sabía lo que allí pasaba hasta que hace unos días un joven alertó a la policía y salió a la luz una oscura trama protagonizada por un camionero que sometía a los miembros de su familia a un encierro forzado que se habría extendido a los largo de nueve años.
 
En el barrio todos tenían a Miguel Ubaldo Reynoso como un trabajador y padre de familia, pero el hombre ahora ocupa todos los noticieros del país con apelativos como “El chacal de Cañuelas” y otros menos benévolos. Las páginas policiales revelaron los peores secretos que se escondían tras los muros de ese mundo precario. 
 
Brian Reynoso está apoyado sobre el cerco desvencijado de la casa de sus padres. No se muestra nervioso ante los medios de televisión que los buscan. Pero no le gusta mostrar a su madre. Ella apenas hizo unos segundos de declaraciones para un canal porteño y se fue llorando adentro de la casa a medio terminar.
 
“Mi hijo es un héroe. Ahora ya podemos estar tranquilos. No sé qué hubiera pasado ahí adentro si no nos liberaba”, contesta entre sollozos Marcela Alejandra del Este ante un micrófono de un noticiero. Y luego con angustia pidió: “Que se pudra en la cárcel”. La mujer de 47 años, que parece mucho mayor, no soporta más y sale del lugar. Sus dichos son contra su marido Reynoso.
 
Brian se queda solo en el frente del lote y habla con El Ciudadano.
 
“No vivía acá. Venía de vez en cuando y por poco tiempo. Una de esas veces des cubrí todo esto. Hacía mucho que no venía. Yo trabajo hasta tarde y ese día había terminado temprano”, aclara. Hay que seguir insistiendo con las preguntas.
 
Ese día al que se refiere es el 13 de marzo. Había salido de su casa de Santa Rosa para visitar a sus parientes y se enteró de lo que pasaba. “Ese día vine en la camioneta del trabajo. El no estaba. Y me encontré que estaban encerrados”.
 
“Me encontré con mi mamá, mi hermana y dos sobrinos. Estaban encerrados en una habitación. En la casa de material, no en la casilla. Es una casa con dos piezas y un baño en el medio. Estaban en la pieza del fondo, que del lado de afuera tenía un pasador y un candado”, dice.
 
El joven afirma que su padre era el que encerraba a su familia. “No sé por qué hacía esto”, contesta y cuando se le pregunta por el trato entre padre e hijo dice: “Yo venía cada tanto, pasaba, tomaba dos mates, si los tomaba, veía que estaban bien y me iba. No había ninguna sospecha nada. Me recibían normal”.
 
También piensa por qué nunca se dio cuenta. “Ellos estaban amenazados por eso nunca me pudieron decir nada. Me dijeron todo cuando salieron. Los llevé donde alquilaba y le pedía a mi madre que me cuente estando tranquila. Que conmigo iba a estar bien”.
 
Y confirma que hubo una situación de abuso sexual entre el padre y su hija discapacitada mental.
Miguel era camionero hasta pocos días después que su hijo descubrió lo que pasaba en esa familia. Hasta llegó a ser remisero en Cañuelas. Fue descubierto por la policía en el domicilio de una hija. Ahora está detenido en un calabozo en Ranchos.
 
Todo comenzó hace unos años. “Esto viene de cuando vivíamos en Ezeiza. Allá maltrataba a mi mamá, desde cuando éramos chicos. Después nos venimos acá y las cosas siguieron. Yo me fui porque me junté y hacía visitas cortas acá”. 
 
-Má.
 
-¿Hijo sos vos?!
 
-Sí má, ¿qué pasó?
 
Así recuerda Brian cuando llegó a la casa de sus padres. “Abrí la cortina para entrar a la pieza y estaba cerrada con candado. Barreteé la puerta y la encontré a mi mamá, mi hermana y los chicos”.
 
Al castigo de estar encerradas se les sumaba que tenían un tacho para hacer sus necesidades. Y si querían tomar agua debían esperar que venga ‘su carcelero’.
 
La mirada joven no esconde las marcas de ese padecer de su madre, hermana y sobrinos. Tiene24 años. “Es complicado todo esto. No sabía lo que pasaba. Venía y resulta que había problemas y yo no me daba cuenta. Estaban amenazados. Y ahora están espectacular, sufridas y todo, pero mucho mejor porque lo agarraron y está encerrado en Ranchos”.
 
En Ezeiza hay otros parientes de los Reynoso. Uno de los cuales tiene una denuncia por golpes contra el ahora detenido.
 
Y afirma que “a él no lo conoce nadie. Pasaba como un laburante normal. Lo veían ir y venir. Además acá los vecinos no se meten”. 
 

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