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Otra vez faltó la ambulancia de Uribe para cubrir una emergencia

Un bebé de la ciudad de Lobos se descompensó en el peaje de la 205, en momentos en que la ambulancia de Uribelarrea estaba sin chofer. Críticas hacia el jefe del área por falta de coordinación en el servicio. 
Desde la estación de peaje convocaron ambulancias. Google SV.

BulletDesde la estación de peaje convocaron ambulancias. Google SV.

07.11.2016, 00:42:10 | Localidades

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 La ambulancia de Uribelarrea quedó –otra vez– envuelta en una fuerte polémica. En las primeras horas del jueves un bebé que era llevado por su familia hacia un centro asistencial de la ciudad de Buenos Aires se descompensó a la altura del peaje. La ambulancia de Uribe no se encontraba disponible por falta de chofer. Tampoco había médico. En consecuencia la familia tuvo que aguardar la llegada de una ambulancia desde Cañuelas. Finalmente una unidad de Aymed lo trasladó al Hospital Angel Marzetti, donde la criatura ingresó fallecida.

La víctima fue identificada como Felipe Castelló, de un año y once meses (el 13 de noviembre cumpliría dos años). Felipe se atendía habitualmente en la Clínica Sagrada Familia de la ciudad de Buenos Aires a causa de una patología cardíaca congénita. El año pasado había sido operado del corazón y continuaba en tratamiento.
 
El jueves a la madrugada se descompuso en su hogar. Sus padres partieron de urgencia hacia el sanatorio porteño. Si bien los papás estaban entrenados en RCP, a la altura del peaje el bebito entró en paro por lo que se detuvieron en las cabinas para pedir ayuda.
 
Un vecino de la zona se ofreció a llamar a la salita para solicitar la ambulancia, pero el vehículo no se encontraba disponible. La chofer (que vive en Cañuelas) no había llegado para cubrir su turno y no había otra persona autorizada para conducirla.
 
Ante el código rojo la enfermera de la sala llamó a una ambulancia del Hospital Marzetti; en tanto que el encargado del peaje se comunicó a las 6.36 con Aymed, empresa contratada por el concesionario CV1para brindar servicio de asistencia sobre el corredor de la Ruta 205. El empleado avisó que por la gravedad del cuadro y para ganar tiempo una camioneta de CV1 había iniciado el traslado de los papás y al bebé en dirección a Cañuelas y que al cruzarse con la ambulancia lo pasarían a la unidad. 
 
Finalmente la ambulancia recogió al bebito a mitad de camino. Aparentemente se encontraba ya fallecido. El médico de Aymed comenzó a practicarle reanimación cardiovascular avanzada, que no tuvo el efecto deseado. Las maniobras continuaron en la Guardia cuando Felipe llegó al Marzetti, a las 7.20. Ya no había nada para hacer.
 
La falta de una ambulancia en Uribe demoró por lo menos veinte minutos el traslado de la criatura, tiempo vital para un paciente con patología cardíaca.

QUÉ PASÓ CON LA AMBULANCIA
 
No es la primera vez que la ambulancia de Uribelarrea no está disponible cuando más se la necesita. En noviembre del año pasado un empleado de un aserradero que sufrió una profunda herida cortante en la muñeca con una sierra mecánica tuvo que ser trasladado a Cañuelas en un patrullero.
 
Como es sabido, la única ambulancia del pueblo no tiene chofer las 24 horas: la unidad permanece operativa para traslados sólo en el horario de 6 a 14. 
 
A eso se suma otra limitación: el chofer de la unidad (en este caso una mujer) no vive en Uribelarrea. El jueves a la mañana, debido a presuntos problemas mecánicos en su vehículo particular, viajó hacia Uribe en transporte público, arribando a su lugar de trabajo con bastante retraso.
 
En paralelo, el jefe de choferes, José Rodríguez, no tomó los recaudos necesarios para remplazarla, lo que generó una fuerte reacción puertas adentro del nosocomio. “Si por equis motivo un chofer no puede tomar su turno, Rodríguez debería hacer lo necesario para cubrirlo. En este caso eso no sucedió”.
 
La situación del bebito también reavivó los reclamos en la comunidad de Uribelarrea, donde nadie se explica por qué las autoridades del Hospital Marzetti no designan a un chofer que viva en Uribelarrea y que pueda estar disponible las 24 horas, parte del tiempo en guardia pasiva. “En Uribe hay gente para cubrir estos puestos, pero lamentablemente nos mandan gente de Cañuelas. Lo mismo sucede en la Delegación. Se fue González, que vive en San Miguel del Monte, y ahora lo remplazaron con otra persona de Cañuelas que poco entiende del tema. La Delegación es un desastre” señaló un vecino consultado por este medio.
 

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