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Luis Garavaglia, un cañuelense que formó parte los Granaderos a Caballo

Durante casi un año y medio integró la histórica fuerza creada por San Martín. Hace medio siglo fue enviado a Cañuelas para hacer una guardia de honor junto al monumento del Libertador en la plaza que lleva su nombre.
"Micha" Garavaglia en el lugar que escoltó hace medio siglo.

Bullet"Micha" Garavaglia en el lugar que escoltó hace medio siglo.

21.08.2016, 19:06:02 | Sociales

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Luis Gabriel Garavaglia no llama la atención parado junto al monumento al General San Martín. Ya no viste el uniforme que se observa en los libros y revistas infantiles, pero aún recuerda con nitidez aquella jornada del 17 de agosto de 1966 cuando fue convocado para conmemorar un homenaje al Libertador, aquí en Cañuelas.
La historia local dice que ese día sólo dos hombres permanecieron estoicos en la plaza San Martín, formados junto al busto central: uno era el cañuelense Garavaglia, hoy de 70 años, y otro fue Aldo Luis Díaz, un porteño que estaba como cabo primero en la sección de enfermería veterinaria.

Garavaglia se incorporó al Regimiento de Granaderos durante el Servicio Militar Obligatorio. Pasó el examen físico y fue seleccionado acorde a las necesidades del regimiento, que requiere de soldados de buena estatura. Le tocó ir al edificio de la avenida Luis María Campos, en el barrio de Palermo en la Ciudad de Buenos Aires, donde funciona el histórico cuerpo creado por San Martín en 1812.

El vecino de Cañuelas –conocido como “Micha” – estuvo catorce meses en el regimiento y cumplió funciones dentro de su escuadrón como soldador. Fue asignado al área de Comando y Servicios en unode los siete escuadrones en que se divide la fuerza, cada uno con el nombre de una batalla histórica.

Estar firme con uniforme, a veces durante varias horas en forma ininterrumpida, no es tarea fácil, pero este ex integrante afirmó que se terminó acostumbrando. “Me tocó estar en la plaza de Cañuelas, haciendo una guardia de honor al busto de San Martín. En ese momento había piedritas blancas, no de ladrillo como ahora. Y mientras estábamos firmes, los chicos nos tiraban de esas piedritas y no podíamos decirles nada. Hasta que después de dos horas y pico nos llevaron a esa casona de 25 de Mayo y Lara, donde estaba el Club Artesano, y nos dieron un almuerzo”, recordó Micha.

Esa guardia de honor a cargo de dos Granadores fue la única que se recuerda en Cañuelas. Había sido solicitada por la entonces directora de la Escuela 1, Marta Garra.

Siendo un adolescente de 14 años Luis empezó a trabajar con un tío, Jorge Garavaglia, en tareas de albañilería. “A mí no me gustaba estudiar. Somos diez hermanos y todos ellos tienen títulos. Yo tengo el 6° grado y les decía que si todos éramos oficinistas quién iba a agarrar la pala. Y fue así como empecé de albañil. Con un hermano me inicié a soldar. Con ese oficio estuve en Granaderos haciendo el Servicio y una vez que terminé la conscripción en una semana conseguí entrar a Mercedes Benz donde trabajé por quince años. A partir de ahí fui cuentapropista”.

Luego se casó con Teresita Sierra, con quien tuvo a su primera hija Roxana, luego siguieron Carina, Luis y Pablo. Además tiene siete nietos, orgullosos de un abuelo que lució ese prestigioso uniforme.

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