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Ecos de las pintadas en “El Cajón”

El presidente del Cañuelas Fútbol Club se mostró indignado por los graffitis aparecidos en el viejo estadio.
Irigoyen: "No me gustan los aprietes y no los tolero" (foto archivo).

BulletIrigoyen: "No me gustan los aprietes y no los tolero" (foto archivo).

26.07.2011, 22:26:09 | Deportes

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Hace unos días aparecieron en las instalaciones de “El Cajón” numerosas pintadas en contra de la denominada “La 16”, o sea la hinchada de Cañuelas, y del presidente rojo Roberto Irigoyen. Un grupo denominado "La nueva banda" se adjudicó la autoría de los mensajes.

Ante este hecho El Ciudadano consultó tanto a Irigoyen como a uno de los máximos referentes de “La 16”.

El presidente de la entidad se mostró indignado por el daño realizado al patrimonio del club.

“Más allá de estar a favor o en contra de algo o alguien, lo cierto es que no se puede arruinar el trabajo y esfuerzo de mucha gente, en este caso de los padres del fútbol infantil, quienes fueron los que pintaron todas esas instalaciones. Hay lugares y medios para expresar la disconformidad pero de ahí a pasar a dañar el patrimonio del club hay un paso grande”.

“He sido benevolente con todos y cuando he tenido que dar entradas a chicos que no podían pagar, los he ayudado de la misma manera en que cuando hubo desorden parte de ´la 16´ se ha quedado afuera”, admitió el dirigente.

“Se puede disentir y discutir pero en forma civilizada. Las puertas del club están abiertas para todos y las opiniones en contra no se expresan de ese modo”.

Para cerrar su exposición Irigoyen afirmó: “He tenido y tengo diferencias con la gente de ´la 16´, pero ambas partes sabemos quiénes somos y discutimos cara a cara. En cambio los autores de las pintadas se esconden en el anonimato y así no se hacen las cosas. No me gustan los aprietes y no los tolero”.

En cuanto a la opinión del referente de la hinchada, que prefirió mantener su identidad en reserva, sostuvo: “Es cierto que tenemos relación con la policía, pero ésta se genera por el solo hecho de ser los mismos, de los dos lados, los que vamos siempre a la cancha. Nos conocemos y hablamos pero eso no significa que hagamos lo que queramos porque si nos zarpamos cobramos como cualquiera y prueba de ello fue el partido contra San Martín cuando nos peleamos con la policía”.

“Al día siguiente de aquel partido se produjo el robo de los botines de los jugadores y aparentemente fueron algunos de los que paraban en la hinchada de los cuales nos diferenciamos generándose entonces una interna en la hinchada por aquel hecho”, relató el hincha.

“Lo cierto es que está todo mal en la hinchada, aunque seamos diez gatos locos. Además siempre hay alguna platita de las rifas que vendemos o de lo que se junta por estacionamiento y muchos giles buscan ganar espacio para hacerse de poder o para poder rascar esos mangos”, admitió la fuente consultada.

Finalizando su exposición, el hincha consultado sostuvo: “Para mí todo esto tiene como finalidad que todos nos miren de mala manera a nosotros, que nos tienen identificados, y que nos vigilen más. No creo que pase nada extraño ni a mayores”.


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