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María Solimán, la heroína que hace 90 años fundó el Hospital Mitre de Cañuelas

Integró la Sociedad de Damas de Beneficencia que presidió durante más de 20 años. Esta institución benéfica reunió los fondos necesarios para levantar el edificio en los terrenos donados por Juan Colombo.
María Soliman. Foto gentileza Paula Sixto.

BulletMaría Soliman. Foto gentileza Paula Sixto.

28.12.2015, 16:23:35 | Sociales

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Hace pocos días se celebró el 90 aniversario del Hospital Angel Marzetti, inaugurado el 18 de octubre de 1925 como “Hospital de Caridad General Mitre”. Esta obra –fruto de la solidaridad de todo un pueblo- fue posible gracias al denodado esfuerzo de la Sociedad de Damas de Beneficencia y especialmente de María Solimán de Michellón, presidenta durante 23 años.

Doña Solimán nació el 24 de mayo de 1869 y murió a los 74 años, el 2 de agosto de 1943. El día de su cumpleaños, un 24 de mayo de 1888, se casó con Fernando Ismael Michellón, fallecido tempranamente en 1905.

“Fue dueña de un espíritu abierto a toda noble iniciativa que tuviera por fin el bien de los demás. Poseía un carácter generoso y amable, y se mostró siempre dispuesta a invertir su tiempo e inteligencia a toda obra filantrópica. Esas virtudes la llevaron a ocupar la Presidencia de la Sociedad de Damas de Beneficencia, cargo que desempeñó con tanto entusiasmo y dedicación que fue reelegida durante muchos años por considerársele irremplazable” publicaron los diarios de la época.

Hace unos días El Ciudadano logró contactar a la Dra. Paula Sixto, médica clínica y tataranieta de Doña Solimán. Entre sus papeles Paula atesora apuntes, libro de actas y registros de donaciones que permitieron la construcción del primer nosocomio. Y también numerosos recortes periodísticos sobre esta mujer magnífica e inigualable, quizá la figura femenina más prominente que ha dado el partido de Cañuelas.

Paula relató que su tatarabuela era de origen italiano o turco  y que enviudó muy joven,  a los 36 años, con cinco hijos a cargo. “Según la información que recibí de mi abuela, María tenía muchos campos, no sabemos si de ella o heredados de su marido. Hubo amigos y familiares que la ayudaron a administrarlos, porque ella necesitaba cuidar de sus hijos pequeños”.

Entre la documentación que conserva la Dra. Sixto hay una lista de todas las familias de Cañuelas que aportaron dinero para levantar el primitivo Hospital. Llama la atención que aparecen todos, desde los grandes contribuyentes, como La Martona, hasta los vecinos más humildes que aportaban 10 ó 20 centavos. “Era increíble la transparencia y la honestidad con la que se trabajaba en ese momento. Y además lo hacían si bajar los brazos. No hay que olvidar que el proyecto se inició a principios del siglo pasado y el Hospital se inauguró 25 años más tarde” destacó Sixto, quien trabaja como médica clínica en cottolengo Don Orione.

Doña Solimán y las demás integrantes de la comisión solían recorrer en sulky los campos de la zona, pidiendo donaciones que se remataban en ferias populares. Luego se publicaban religiosamente en los periódicos locales los nombres de las personas que habían ayudado con contribuciones de dinero o en especie. En  una de esas tantas publicaciones puede leerse: “Arhía, niños de P. Gargiulo, Juan Caeiro, Cristóbal Rossi, Bañera y San Juan, un lechón cada uno. Colegio Don Bosco, ocho aves de raza. Teófilo Cenas, dos gallinas. Josefa Lemos, un trío de aves. María Urretavizcaya, dos pollos. José Macuso, un caballo.”.

En otra oportunidad se realizó un remate feria en La Amarilla, cedida por Leonardo Tejeiro. Los rematadores Curone, Niveloni y Cía. donaron su comisión. Salieron a la venta 45 vacunos, 10 lanares, 14 yeguarizos y dos porcinos. Culminada la subasta del ganado mayor, todos se trasladaron a la plaza San Martín donde se efectuó un remate de lechones y aves de corral.

Si bien no hay precisión de fechas, los diferentes registros permiten deducir que doña Solimán presidió la Sociedad de Damas de Beneficencia entre 1917 y 1940. Paula Sixto explica que decidió retirarse tres años antes de su muerte porque se fue quedando ciega, aparentemente a causa de una diabetes avanzada.

Sus restos fueron inhumados en el panteón familiar del Cementerio local, en una ceremonia que fue acompañada por centenares de vecinos y las principales autoridades del distrito. “Las familias humildes del pueblo, los ancianos, los inválidos, saben de su corazón bondadoso, de su mano generosa, de su espíritu fuerte, donde el débil y el humilde encontraron siempre apoyo moral y económico” fueron algunas de las palabras que se escucharon en su despedida.

A pesar de la titánica labor que realizó Doña Solimán, su nombre no aparece en ningún ámbito del nosocomio o institución de Cañuelas. Tampoco en ninguna calle u oficina pública, prueba del olvido al que suele condenarse a los verdaderos próceres.

EL PRIMER HOSPITAL

Antes de la apertura del Hospital Mitre, los enfermos y desvalidos eran atendidos en forma individual por los vecinos, por la Iglesia o por la Municipalidad, que reservaba una partida anual de 300 pesos denominada “beneficencia para botica y socorro a pobres” (1891). Hacia 1868, en plena epidemia de cólera, el pueblo contaba con los servicios de un solo médico, el Dr. Manuel Acuña. Dos años más tarde la Municipalidad designó al primer galeno municipal, el Dr. Joaquín Robles y Gomes.

El intendente Felipe Basavilbaso, electo por segundo mandato el 13 de diciembre de 1890, fue el primer alcalde que se propuso fundar una institución de socorro al desvalido. Durante su gestión se constituyó una “comisión iniciadora” de la que se conocen sólo dos nombres: el Dr. Manuel Quevedo Hijosa y el  Sr. José Galizia. El 31 de julio de 1892 se celebró una reunión extraordinaria, presidida por Micaela E. de Olaso. En esa jornada se constituyó una sociedad de beneficencia dedicada, como primer objetivo, a la caridad, visitas domiciliarias a enfermos y ancianos, educación y amparo de niños huérfanos. Como último punto se propuso crear y sostener un hospital o asilo cuando el capital de la institución lo permitiera.

En los primeros años los enfermos concurrían a una modesta casa sostenida con las donaciones que se conseguían a través de la entidad benéfica. En 1907, bajo la Presidencia de Corina B. de Ballesteros, la Sociedad de Beneficencia se reorganizó con mayor fuerza. La sucedieron Fermina R. de Iglesias, Catalina I. de Machicote, Nicolasa I. de Torraca y María Solimán, que desempeñó el cargo a partir de 1917. El 26 de abril de 1920 se obtuvo la Personería Jurídica otorgada por el Dr. Alejandro Miñones. Ese mismo año el escribano Vivié escrituró el terreno donado por Juan Colombo para la construcción del Hospital y año siguiente, el 11 de noviembre de 1921, se colocó la piedra fundamental.

Finalmente, el Hospital fue inaugurado en 1925 con un costo total de 100.000 pesos de la época. El 85 % fue cubierto con donaciones de la comunidad. El resto provino de un crédito bancario. La obra estuvo a cargo del Ing. Helain y el Sr. César Greslebin.

Casi todos los médicos que residieron en Cañuelas trabajaron en el Mitre, siendo el primero de ellos el Dr. Víctor Alzugaray. Hacia 1930, en su primer lustro de funcionamiento, el centro de salud atendía entre 150 y 200 enfermos al mes.  En 1937 el plantel profesional se reducía a cuatro personas: el director, Dr. Norberto Pereira; el “médico interno” Dr. Antonio B. D´Atri; la dentista Dra. Beatriz B. de Valdez; y la partera doña Elvira C. de Falvo.

Germán Hergenrether
Periódico El Ciudadano.

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