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Meji recorrió casi 500 km en el norte

A bordo de su mountain bike, el cañuelense unió Salta con Jujuy e Iruya totalizando casi 500 kilómetros.
Meji recorrió casi 500 km en el norte

22.10.2013, 15:13:23 | Deportes

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Jorge “pocho” Meji cumplió días atrás con una nueva aventura al totalizar, en esta oportunidad, unos quinientos kilómetros en bicicleta sobre sueños salteños y jujeños.

La travesía comenzó el pasado miércoles 2 cuando el cañuelense se subió a su bici dirigiéndose a Jujuy, destino al que arribó en el mismo día y sin padecer problema alguno.


“Cruce lugares impresionantes en lo que hace al paisaje, pero a la vez debo admitir que gran parte de lo pedaleado fue en subida y eso me desgastó mucho”, resaltó Meji en el diálogo entablado con El Ciudadano.

“Si bien me topé con varios ciclistas que recorrían la zona al igual que yo, ellos no llevaban todos sus bártulos en la bici dado que paraban en hosterías durmiendo entonces mejor y pedaleando sin peso; en otras palabras era el único loco que recorría esos lugares con peso y durmiendo en carpa de verano en noches donde la temperatura era negativa”.

Una vez ya en Humahuaca y luego de llenarse los ojos con paisajes espectaculares, Meji abordó una distancia de veinticinco kilómetros arribando entonces al camino que lo depositaría en Iruya, su destino final, ubicado a otros cincuenta de esa bifurcación aunque ya con suelo de ripio.

“Con el afán de adelantar me interné en ese camino por lo que tuve que hacer noche en el medio de la nada con mi carpita, la cual al despertarme a la mañana siguiente presentaba hielo en su techo”.

Pero esto no sería lo más complicado ya que, de hecho, al día siguiente afrontó el tramo más complicado del recorrido al tener que pedalear, e incluso caminar con la bici a cuestas, hasta los cuatro mil metros de altura. Este punto se encuentra a unos veinte kilómetros del destino final: Iruya.

De allí en más si bien el esfuerzo fue menor dado que el camino fue en bajada, un descuido podía significar un duro golpe producto del mal estado del ripio por lo que con suma cautela y atención el cañuelense se dispuso a llegar al punto final de su recorrido.

“Iruya es un pueblo fantástico y verdaderamente parece estar colgado de las nubes”, sintetizó el aventurero.

Tras dos días de descanso y de estar aislado del mundo exterior, dado que en este poblado los celulares por ejemplo no tienen señal, micro mediante Meji retornó a Jujuy para desde allí pedalear a Salta capital aunque ya no por la ruta abordada el primer día, sino por un camino de cornisa.

“Ya en la vieja ruta 9, con menos tráfico que la que recorrí el primer día de viaje, atravesé lugar bellísimos y la verdad fue un placer y un enorme deleite para los ojos”.

En síntesis, Meji totalizó unos quinientos kilómetros en una zona complicada por sus accidentes geográficos aunque hermosa por los paisajes ofrecidos.

© El Ciudadano Cañuelense

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