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La emotiva carta que llegó a Malvinas

Walter Girbal combatía cerca de Puerto Argentino cuando recibió una cálida misiva desde Argentina. A 31 años de aquel mensaje de solidaridad, El Ciudadano localizó en Cláypole a la docente Nélida Palavecino, quien se mostró conmovida al saber que aquellas líneas lejanas llegaron a destino.
El sobre que Walter recibió en 1982.

BulletEl sobre que Walter recibió en 1982.

15.04.2013, 16:46:02 | Sociales

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Durante la gesta de Malvinas muchos argentinos, especialmente estudiantes, enviaban cartas a las Islas. Estaban dirigidas al soldado anónimo, sin un destinatario concreto. Eran hojas arrojadas al vacío, como una botella al mar.

Walter Girbal tenía 19 años cuando se hallaba combatiendo en una segunda línea entre Puerto Argentino y monte Super Hill. Hundido en las trincheras junto a sus compañeros del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada, cercado por el frío y la incertidumbre, esos mensajes de aliento que llegaban desde el continente eran prácticamente la única comunicación que los soldados mantenían con el mundo exterior.

Promediando la guerra, de una bolsa de ENCONTEL Walter extrajo un sobre al azar. El matasellos decía Burzaco, 23 de abril de 1982. Estaba dirigido a un conscripto de la Infantería de Marina. No era su regimiento, pero poco importó. En el remitente leyó: Nélida Palavecino, calle Laferrere 384…

“Queridísimo soldado argentino. En primer lugar, espero que cuando recibas mi carta te encuentres bien, tanto física como espiritualmente…”. Así comenzaba el texto escrito por Nélida, que en aquel momento tenía 19 años. “Lo que yo más quiero y ruego a Dios y María Santísima –continuaba– es que cuando recibas estas líneas pienses que soy tu hermana o tu amiga, porque yo a ustedes los siento como verdaderos hermanos”.

En los primeros días de la guerra, cuando la estructura militar todavía mantenía cierta organización, los combatientes se comunicaban con sus seres queridos mediante “aerogramas”, una suerte de telegrama de papel manila que se giraban a través de la Oficina Radiopostal Islas Malvinas, inaugurada el 6 de abril de 1982, pocas horas después de la recuperación de las Islas (Walter conserva un aerograma enviado desde Argentina el 30 de abril de 1982 por su novia, Silvia Iparraguirre, quien al finalizar la guerra se convirtió en su esposa).

Pero conforme avanzaba el conflicto, los aerogramas ya no llegaban a destino y por lo tanto la correspondencia anónima se convirtió en un importante sustento emocional para los jóvenes soldados.

“Me acuerdo que esas cartas eran algo de lo que podíamos agarrarnos. Significaba que los argentinos se estaban acordando de nosotros. Leer esos mensajes no nos hacía sentir tan solos”, afirma Walter.

EL REENCUENTRO

Walter Girbal nació en Capital Federal y vivió varios años en Virrey del Pino. En 1989, cuando trabajaba como chofer del Molino Cañuelas, se radicó en nuestra ciudad junto a Silvia y sus cinco hijos. En la actualidad se encuentra tramitando su incorporación a la Dirección General de Escuelas como portero.

El 2 de abril 2007 los integrantes de la Asociación de Veteranos de Cañuelas se reunieron para recordar el 25 aniversario de la guerra. Entre historias y anécdotas, Walter habló por primera vez de la carta de Nélida y de inmediato le pidieron que la leyera. Extrajo delicadamente el sobre amarillento y la hoja de cuaderno que había sido escrita para ellos, 25 años antes. Nadie pudo contener las lágrimas. Entonces se propusieron buscar a Nélida para agradecerle el dulce gesto de aquel mensaje.

Encontrarla no fue fácil. Nélida ya no vivía en la dirección que mencionaba el remitente, pero a través de familiares lograron ubicarla en Cláypole. Contrariamente a lo esperado, el encuentro fue breve y distante, quizá por lo inesperado de la visita.

Esta semana El Ciudadano logró ubicar nuevamente a Nélida, quien ahora sí se mostró conmovida. “El muchacho y su familia vinieron a verme hace unos años, pero yo estaba pasando un momento personal muy particular y por eso no pudimos hablar demasiado. Me hubiera gustado pedirle una copia de la carta o haber guardado un teléfono para quedar en contacto, pero no se dio. En estos días, con el aniversario de Malvinas, pensé mucho en todo eso”.

Nélida es docente. Se desempeña como secretaria en la Escuela 68 de Almirante Brown y bibliotecaria en la Escuela 80 de la misma localidad. Durante sus años de maestra siempre trató de inculcarle a sus alumnos el interés por Malvinas y ahora se encuentra interesada en el fenómeno de las Madres de Malvinas, esas mujeres que perdieron a sus hijos en el conflicto armado.

“Recuerdo que durante la guerra mandé chocolates y latas de gaseosas, porque me interesaba ayudar a esos chicos que estaban en el sur, que eran adolescentes como yo. La carta seguramente la escribí luego de terminar el secundario, pero no me acordaba de haberla enviado. Ahora me emociono muchísimo al saber que llegó a las manos de un soldado y que fue útil para ayudarlo en una situación tan difícil. Ojalá podamos retomar el contacto con la gente de Cañuelas… y que puedan hacerme llegar una copia”.

Germán Hergenrether

© El Ciudadano Cañuelense

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